Transfeminismo latinoamericano

Por Marielis Fuentes@mardalunar / Ilustración Justo Blanco

¿Deben o no entrar las mujeres trans a los espacios feministas? Es un debate que aún se mantiene abierto en el seno de los feminismos latinoamericanos, sobre el cual existen todavía miradas encontradas.

Lo primero que debemos saber para comprender qué es el transfeminismo es que no existe una sola forma de ser mujer y, menos, de ser feminista. Hay feminismos socialistas, feminismos liberales, feminismos antirracistas, decoloniales, feminismos postmodernos, anarquistas, ecofeminismos, feminismos populares, feminismos lésbicos, radicales y existen, cómo no, los transfeminismos.

Así mismo, no existe una sola forma de ser mujer. Existen aquéllas que, aunque nacieron con un genital masculino y fueron reconocidas como varones biológicos por la medicina y la cultura, viven y experimentan desde una identidad femenina. Tal es el caso de las personas trans.

Estas compañeras, refiriéndome expresamente a las mujeres trans, atraviesan por situaciones cotidianas que las colocan en una extrema vulnerabilidad. Al renunciar a los privilegios que les otorga el patriarcado a los hombres descienden a una categoría de género inferior: son mujeres, cuerpos feminizados; por tanto, objeto de explotación y esclavitud.

La expectativa de vida de una persona trans en el mundo es menor de 35 años de edad. Son víctimas de discriminación familiar, laboral, crímenes de odio, exclusión social, marginación, explotación sexual; todas violencias que tienen su punto de partida en el machismo, capitalismo, racismo y colonialismo. Teniendo en cuenta esto, entonces ¿cómo es que los espacios feministas son lugares negados para dialogar sobre las experiencias de vida de las mujeres trans en resistencia al sistema patriarcal?

El transfeminismo es un movimiento extendido en diferentes regiones a partir de la tercera ola del feminismo, que aporta a la lucha contra el patriarcado las experiencias de las mujeres transgéneros, travestis y transexuales.

El transfeminismo propone romper con la idea de que el género es una consecuencia del sexo y muestra que existen otras interacciones de sexo-género, como las personas que se autodeterminan trans o no binarias. En la cultura e historia nuestra americana estas interacciones sexo-género cuentan con reconocimiento en algunos casos, tal como ocurre con las muxes, consideradas por la comunidad de Oaxaca, México, como un tercer género desde antes del genocidio español.

La lucha transfeminista latinoamericana cuenta con importantes referentes políticos. Compañeras que, además de interpelar a las opresiones derivadas de los roles y estereotipos de género, cuestionan las diversas formas de discriminación cruzada, como las ocasionadas por razones de clase, raza, corporalidad, identidad o posición geográfica.

Benny Briolly. Es una transfeminista negra, favelada, de 28 años de edad, ecosocialista, estudiante de Periodismo y militante del movimiento trans y de favela de Brasil, Río de Janeiro. Es actualmente asesora parlamentaria de la diputada federal por el PSOL (Partido Socialismo y Libertad) Taliria Petrone. Es una lideresa social que lucha contra la desigualdad en Brasil. Para ella “la identidad que llevamos en nuestros cuerpos debe combinarse con ideas que contribuyan al fin de todo tipo de explotación y opresión”.

Lohana Berkins. Trava y argentina, en su lucha por el respeto a las travestis el feminismo siempre fue protagónico. Por la discriminación familiar y social fue arrojada a la prostitución desde los 13 años. Comprendió, en carne propia, cómo el patriarcado se lucra con el cuerpo de las mujeres. Su activismo sostuvo la visión abolicionista (abolición de la prostitución) y luchó por generar oportunidades laborales para que las mujeres trans pudieran dejar de ser víctimas de la trata.

Tamara Núñez del Prado. Boliviana, luchó contra la dictadura de su país en 2003. Es una mujer transexual y lesbiana, la primera mujer trans en obtener reconocimiento de su identidad autodeterminada en su país. En su cuerpo se cruzan distintas formas de discriminación. Hija de un padre marxista y revolucionario. Hoy está en el exilio después del golpe de Estado contra Evo Morales en 2019. En sus intervenciones realiza crudos cuestionamientos a los privilegios que el patriarcado otorga a los hombres. Se ha pronunciado en reiteradas ocasiones contra el acoso sexual callejero y en favor de la visibilidad translésbica dentro del movimiento LGBTI.

Estas tres mujeres comparten entre sí, no sólo ser latinoamericanas, antiimperialistas y antipatriarcales, sino el haber sido víctimas de transfobia en los espacios feministas, donde todavía algunas mujeres heterosexuales, cisgénero, blancas y de clase media limitan la violencia patriarcal al hecho biológico de nacer mujer.

Para que la abolición del patriarcado sea posible toda forma de discriminación y opresión deberá ser erradicada, no se avanza dejando a otras por fuera. El debate de si entran o no las mujeres trans en los espacios feministas deberá superarse en la medida en que comprendamos que la liberación debe ser interseccional, o no será.

ÉPALE 363