Trotadores en pandemia: El buscador de alternativas

Por Clodovaldo Hernández / Ilustración Daniel Pérez

Para los trotadores que entienden el peligro del coronavirus y, por tanto, no han incurrido en la violación de las normas de distanciamiento físico y confinamiento, este tiempo de cuarentena ha sido una permanente búsqueda de alternativas para mantener un nivel de actividad física equivalente al que se tenía antes de las restricciones, pero sin salir de casa.

Ya te he contado mi experiencia con la bicicleta fija, que antes miraba con tanto desdén y que se ha convertido en una aliada imprescindible. También te he dicho que el principal adversario de ese aparato es el fastidio. Así que si tienes una en tu casa te recomiendo que no te conformes con “rodar” (es una ironía, perdón) unos cuantos minutos cada día, pues puedes acabar detestándola. Es conveniente engañar a la mente para que no se rebele. En este largo encierro he probado llevar a cabo la faena de ejercicio oyendo o viendo toda clase de cosas que me interesan, desde una serie de televisión hasta una reflexión astrológica. Eso lo he hecho sin renunciar a la música para entrenar, que se encuentra a patadas en Youtube.

Entre los buscadores de alternativas también debemos incluir los que se han decantado por la bailoterapia, los ejercicios cardio, los demoledores burpees o rutinas isométricas. También han resurgido los saltadores de cuerda y los corredores estacionarios. Para todos estos experimentos (y soy de nuevo repetitivo) lo fundamental es tener conciencia de que, aunque antes de la cuarentena estuvieras en perfecta forma para un maratón, estos son tipos de ejercicio que interesan a grupos musculares diferentes al correr y, por lo tanto, debes comenzar con precaución, sin exagerar. Ya te lo he dicho: estar en casa para cuidarse del covid-19 es una demostración de gran sensatez. Ir a parar a un hospital o una clínica en estos tiempos por culpa de un desgarramiento hogareño es una tontería, con el perdón de los aludidos.

ÉPALE 384