Trotadores en pandemia: el reaparecido

Por Clodovaldo Hernández •@clodoher  / Ilustración Solángel Roccocuchi

En vista de eso que llaman la semana de flexibilización plus, hasta los más miedosos aficionados (yo, por ejemplo) nos hemos atrevido a volver a trotar por las calles y parques.

Todo corredor o trotador con cierto tiempo en acción ha tenido, al menos una vez, la experiencia de reaparecer luego de un período más o menos largo de inactividad, ya sea debido a una lesión, una enfermedad, un contratiempo familiar de larga duración o, simplemente, por haber sido derrotado transitoriamente por el virus del sedentarismo.

Pero este regreso de 2020 es otra cosa. Al menos lo ha sido para mí, tal vez porque he mantenido un respeto estricto por el confinamiento desde que comenzó, en marzo.

Volví por mi ruta de costumbre (entre Parque Carabobo y plaza Venezuela) y a la hora habitual, al amanecer. Te cuento que sentí una peculiar emoción por estar haciendo algo que hace unos meses era parte de mi rutina, tres veces por semana. Poder hacerlo es algo que se debe agradecer a Dios, al universo, a la suerte o a cualquier cosa en la que uno crea. Pero, de que hay que dar gracias, no queda duda.

 

En ese “segundo debut” fue especialmente grato cruzarme con otros corredores. Algunos llevaban la mascarilla puesta (como yo) y otros se la habían bajado al cuello —igual que pasa en todos lados—, pero había en el aire una solidaridad peculiar entre los que iban al trote. Parece que todos querían saludarse entre sí. Creo que saludar al compañero desconocido es una manera también de agradecer por la vida en medio de este trance.

Me gustó constatar que siete meses haciendo ejercicio en la bicicleta fija y con tutoriales de cardio obraron el milagro de que pudiera cubrir mi recorrido estándar de ida y vuelta en unos tranquilos 55 minutos, sin quedar con la lengua afuera. Al llegar a mi casa, por supuesto, procedí con el protocolo familiar de desinfección de zapatos y ropa y a darme ese baño que siempre me ha sabido a gloria, pero esta vez me supo a gloria plus.

Sobre las secuelas de esta reaparecida te contaré en la próxima entrega.

ÉPALE 392