Trotadores en pandemia: el sabático

Por Clodovaldo Hernández  • @clodoher / Ilustración Sol  Roccocuchi • @ocseneba

El trotador sabático es una subespecie de los trotadores excusados —de los que te hablé la semana pasada—, esos que han encontrado en el confinamiento la excusa ideal para echarse al abandono. Pero se trata de una gente tan particular que merece una mención aparte. Sabático es el trotador que decidió no tratar de oponerse a la naturaleza y, más bien, seguirle el juego, dejarse llevar por las circunstancias. Entonces, en lugar de empeñarse en seguir ejercitándose dentro de la casa o de arriesgarse a transgredir las normas de confinamiento, estos corredores se han concedido a sí mismos un año sabático.

Por si no lo sabes, los profesores universitarios (bueno, algunos) tienen derecho a un año (cada cierto tiempo, depende de la universidad) sin dar clase en aula para dedicarse a la investigación, el mejoramiento profesional u otros proyectos. Bueno, mutatis mutandis, estos corredores han decidido que aprovecharán la parada obligatoria para no hacer nada.

En rigor, si aplicas la noción de año sabático no deberías tomarlo como un tiempo de absoluta inmovilidad, sino como un período para explorar otras opciones de ejercicio físico, entre ellas las que ya hemos mencionado en este espacio, como la bicicleta fija, las rutinas cardio o burpees. Si decretas el año sabático y te echas en el sofá a ver televisión o a “estar muy activo” en redes sociales estás haciendo trampa, pero no a la Universidad del Trote —que no existe—, sino a ti mismo.

En el ámbito de la condición física, los largos tiempos de inactividad total no son nada aconsejables, sobre todo “después de cierta edad”. Unas pocas semanas de sedentarismo se traducen rápidamente en debilitamiento y hasta atrofia muscular, endurecimiento de articulaciones, merma en la condición cardiovascular y en la capacidad pulmonar y, por supuesto, sobrepeso. Lo peor es que el sedentarismo envicia y, entonces, cada día que pasa se hace más complicado retomar la actividad. Así que no te pongas a inventar. Si te lo vas a tomar como tiempo sabático, haz como los buenos profesores: utilízalo para dar un gran salto hacia adelante, no para quedarte estancado.

ÉPALE 388