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LA COMPAÑÍA DE BAILE AM DANZA NOS TRAERÁ, DEL 1° AL 3 DE DICIEMBRE, EN LA SALA JOSÉ FÉLIX RIBAS DEL TEATRO TERESA CARREÑO, UBUNTU. CINCUENTA BAILARINES TRASCENDERÁN TODO TIPO DE DISCAPACIDAD PARA INTEGRAR LO MEJOR DEL SER HUMANO A TRAVÉS DEL ARTE

POR MARÍA EUGENIA ACERO COLOMINE • @ANDESENFRUNGEN / FOTOGRAFÍAS JESÚS CASTILLO 

 “No hay manco bueno”, reza el decir popular. Sobre la base de creencias así el sistema, ese gran depredador, se ha encargado, históricamente, de hacer a un lado a todo lo que no sea blanco, heterosexual, hombre y terrateniente. Así, todo el resto de la humanidad está condenado, desde tiempos inmemoriales, a ser relegado como ciudadanos de segunda y tercera clase (si es que corre con la suerte de ser considerado “ciudadano”).

La discriminación se convierte así en un arma que anula a las personas, al punto de convertirlas dentro del imaginario social en seres sin alma. En la sociedad yanomami a los niños que nacen con discapacidades no se les perdona la vida, y en la Roma imperial de los excesos se practicaba lo propio.

En la película Farinelli, il castrato (Gérard Corbiau, 1994), el argumento de la historia del eunuco más famoso del canto lírico en el siglo XVIII muestra la verdadera castración mental de todos los personajes que rodeaban al protagonista de la historia: el tristemente célebre Carlo Broschi. En aras de cumplir con las exigencias artísticas de la época, al artista se le extirpan los testículos para mantener de por vida voz de niño, con la potencia de un adulto. La ignorancia, entonces, cobra su más macabro rostro cuando se presenta, ante todo lo que es diferente, con el manto de la crueldad.

Más allá de la ficción, la población con diversidad funcional, motora o cognitiva, ha venido trabajando arduamente por ser incluida como parte de la sociedad. El arte ha constituido una herramienta muy eficaz para sensibilizar a la población e integrar a los ciudadanos con diversidad funcional en la cotidianidad. Un ejemplo muy exitoso de la integración del arte con diversidad funcional lo constituye la Sociedad Venezolana de Pintores de Boca y Pie, que todos los años exhibe y vende obras de sus artistas.

Otra iniciativa que ha venido cosechando buenos frutos es la organización Orgullo Down, creada por la artista Paola Sabogal para sensibilizar a la población e integrar a la sociedad a personas con síndrome de Down a través del teatro.

La compañía AM Danza es otra muestra feliz del esfuerzo por trascender discapacidades. Tiene 20 años montando puestas en escena de danza mixta o integrativa; originalmente tenía el nombre de Tránsito Danza, y ahora el proyecto prosigue bajo el nombre de AM Danza. La denominada danza integrativa es aquella que, como su nombre lo indica, integra a personas con y sin discapacidad motora. Reúne e integra a personas con y sin discapacidad, bailarines con todas las posibilidades con otros de ciertas limitaciones, celebrando la diversidad cultural desde un aprendizaje conjunto de las diferencias. En el año 2010 fueron merecedores del Premio Municipal de Danza como Mejor Compañía de Danza Contemporánea.

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CONTRA LOS PREJUICIOS

La danza integrativa fortalece y reivindica los derechos humanos desde la toma de conciencia de la igualdad de oportunidades para todos, apostando a la diversidad cultural y a la danza como transformación social, a través de un concepto amplio de salud, una educación liberadora y un arte sin barreras. Se baila con todo lo que se es, desde lo mucho o poco que se tenga, respetando la organicidad de cada cuerpo, las leyes naturales del movimiento y el mundo afectivo que conecta con el placer y la alegría de estar vivo. También se pretende ampliar la mirada sobre la danza y la discapacidad para cambiar la percepción de lo que es un bailarín, dejando de lado prejuicios y abriéndose a otra estética que incluya otros cuerpos en escena y otros valores. De esta forma, los artistas logran resaltar sus capacidades, conocer sus habilidades, desarrollarlas y entramarlas con las de otros, según explica Fabiola Zérega, intérprete y productora de AM Danza.

Este proyecto venezolano ha sido invitado, en múltiples oportunidades, a festivales y talleres en Europa, Latinoamérica e, incluso, África, siendo un ejemplo para muchos. Los dispositivos de apoyo en la movilidad constituyen herramientas que complementan el baile y están llenos de significado. De esta manera, la danza se erige en catalizador de las múltiples posibilidades de creación humana desde la imaginación. “Yo bailaba y, en un momento, no quise bailar más. Tuve la oportunidad de trabajar con personas con discapacidad y, al ver todas las posibilidades que tenían, me enamoré otra vez de la danza.

La danza es movimiento, pasión, cuerpo, y no hay ninguna limitación para demostrar lo que puedes hacer”, afirma Alexander Madriz, director de la agrupación. “Cuando llegué a la danza tenía nociones muy escuetas. Ahora veo al mundo como una gran coreografía, con el que no hay que luchar, sino entrar en él”, complementa Zérega.

Madriz aseveró que la obra está integrada por personas en sillas de ruedas, amputadas, con visibilidad o audición reducidas, con síndrome de Down y parálisis cerebral, quienes demostrarán sus capacidades expresivas en este trabajo que reúne a más de 50 bailarines, de varias regiones del país. Esta puesta en escena contará con la participación de grupos internacionales que practican la danza de habilidades mixtas, y con los cuales AM Danza ha estrechado lazos cada vez que muestra su trabajo fuera de Venezuela. Bailarines, con y sin discapacidad, de España, Alemania, Argentina, Uruguay, Perú y Costa Rica también se sumarán a la coproducción de AM Danza, la FTTC y Oz Producciones y Eventos.

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La agrupación se vale de elementos que van “desde la danza contemporánea y moderna a la improvisación por contacto, así como formas de expresión teatral tal como los gestos y la mímica.

Nuestro trabajo permite una reflexión sobre la realidad de un cuerpo con ‘discapacidad’ o ‘sin discapacidad’ frente a su medio entorno”. También ofrecen talleres de danza integrativa, que “consisten en incentivar el trabajo creativo, a través de la investigación teórica y práctica sobre los aspectos contemporáneos en las tendencias de la danza y el teatro como medios de integración. Creando un nuevo espacio para el desarrollo de proyectos que enfoquen un estudio de estas actividades y que permitan el encuentro con los sentidos, con todas las posibilidades que el cuerpo posee”.

La propuesta que nos trae AM Danza, en esta ocasión, se llama Ubuntu. Este vocablo proviene de África, de las etnias zulú y xhosa. Se trata de una regla ética sudafricana enfocada en la lealtad de las personas y las relaciones entre estas. Una de sus acepciones es: “Yo soy porque nosotros somos, y dado que somos, entonces yo soy”. Según Desmond Tutu, “una persona con ‘ubuntu’ es abierta y está disponible para los demás, respalda a los demás, no se siente amenazada cuando otros son capaces y son buenos en algo porque está segura de sí misma, ya que sabe que pertenece a una gran totalidad, que se decrece cuando otras personas son humilladas o menospreciadas, cuando otros son torturados u oprimidos”. La leyenda de Ubuntu habla de una competencia en la que ponen a los niños de una aldea a correr para ver quién se gana todas las frutas. Los niños resuelven correr todos agarrados de las manos, y así ganar entre todos sin competir.

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Sobre la base de esta filosofía de vida nos llega, entonces, esta propuesta artística. Para muchos de los participantes es la primera experiencia, un descubrimiento de capacidades expresivas que les ha cambiado la vida. El movimiento de esta danza consiste en imprimirle una estética profesional a las inagotables posibilidades de movimiento que aportan las personas que poseen alguna discapacidad. Eso es lo que podrán apreciar los asistentes al espectáculo, mismo que contribuye a combatir la discriminación y fomentar la inclusión. Parte del elenco fue incorporado en septiembre y algunos de los bailarines jamás habían hecho danza, como la bailarina Wendy Acevedo, quien fue incorporada junto a su esposo, Omar Segovia, a la obra. “Me enamoré del baile y de lo que se puede lograr con el cuerpo. Vale la pena el sacrificio: discapacitados tienen el cerebro quienes creen que, por ser diferentes, somos menos seres humanos”, afirma Segovia. Madriz aseguró que las bailarinas y los bailarines con discapacidad no han recibido el rechazo del público en las presentaciones. “La gente entiende, con nuestros espectáculos, que las limitaciones no las tenemos nosotros, sino ellos”.

Conversamos con algunos de los bailarines de la compañía y compartieron parte de su sentir. “Soy bailarín de danzas tradicionales y en mi cotidianidad me dedico, precisamente, a integrar al entorno laboral a personas con discapacidad. Ha sido en esta puesta en escena en que he podido sentir lo que sienten mis compañeros más allá de mi trabajo, a admirarlos y a reverenciarlos”, afirma un joven. Javier tiene cuatro años en la compañía y asegura: “Mi visión de la vida ahora es otra. Me siento parte del mundo y abrazo la vida”. Francis Muñoz agrega: “Realmente no conocía mi cuerpo. Entré en septiembre, por unos amigos, y estoy encantada. Mi recomendación al público es que no vengan a ver personas con discapacidad, sino a un espectáculo de artistas profesionales dando lo mejor de sí”. Eduard es un bailarín con discapacidad auditiva y comparte su sentir: “Esta es una experiencia que invita a jamás quejarte de la vida. Ya tenía experiencia en teatro. Ahora que me inicié en el baile quiero profundizar en su estudio y mejorar”. El joven Xavier Quijada es otro bailarín que se suma a la pieza. Es psiquiatra y viene de Bilbao, España, exclusivamente para participar en Ubuntu. “Con el lenguaje verbal no se llega a transmitir todo lo que se hace con el cuerpo. En Barcelona hay muchos grupos de danza integrativa, pero en la cotidianidad aún hay mucho por erradicar en cuanto a discriminación. Es importante tener en cuenta que la aproximación a la danza, y a otras formas de expresión artística, también trae sobre el tapete el tema del erotismo. Las personas con diversidad funcional también somos sujetos que sienten placer y que, además, somos dignos de ser atractivos. Te recomiendo mucho los documentales Yes, we fuck y Vivir y otras ficciones, que hablan en profundidad sobre este tema. Al final, el milagro del baile es que te conecta con el placer de vivir, el placer de crear y con el goce de disfrutar de la vida plenamente”. Al equipo de bailarines de AM Danza se sumó parte del grupo BAL (Baile al Aire Libre). Esta iniciativa es un proyecto social de integración mediante el baile en la plaza Los Palos Grandes, del que también Madriz es parte. Algunos de los bailarines espontáneos de BAL sumaron cadencias para apoyar en la producción y puesta en escena de esta pieza.

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TESÓN DE TITANIO

Vale la pena señalar que esta iniciativa artística se ha levantado a sí misma, a pulso. “Hemos recibido más reconocimiento y apoyo afuera que dentro de Venezuela”, afirma Madriz. “Para el ensayo de hoy no pudieron venir todos los bailarines por problemas de transporte. Algunos viven en Los Teques y se les complicó mucho llegar. Para los ensayos los bailarines con discapacidad motora deben trasladarse hasta la estación del Metro Parque Central, ya que las escaleras mecánicas de Bellas Artes no sirven. No tengo claro aún en cuánto está una silla de ruedas, pero estamos pidiendo apoyo en donativos para nuestros bailarines. En Europa es fácil conseguir sillas de ruedas de titanio, que pesan 4 kg. Aquí, la silla de una de nuestras muchachas no es de ese material y pesa 19 kg”.

Aún así, la energía que irradian los bailarines de esta compañía es de mucha alegría y hermandad. El día que nos invitaron a presenciar su ensayo, pese al agotamiento de más de seis horas de entrenamiento, todos exudaban, aparte de confianza y serenidad, mucha calidez humana y entusiasmo. Nos recibieron muy afectuosamente y nos regalaron una presentación especial de la pieza.

La pieza Ubuntu retrata sin palabras, y solo con el manejo de los cuerpos, la manera en que la sociedad acostumbra a hacerse la vista gorda ante todo lo que aparente ser diferente, y cómo es posible establecer conexión y unión los unos con los otros mediante el acercamiento al prójimo. Esta pieza es conmovedora, pues constituye un canto de esperanza y fe en la humanidad a través de la música y el baile.

Vale la pena elevar la reflexión de la necesidad de fomentar más espacios de integración e inclusión para la población con diversidad funcional. En 2007, el presidente Hugo Chávez promulgó la Ley para las Personas con Discapacidad en busca de eliminar la exclusión de este sector de la población y de garantizarle no solo derechos, sino posibilidades de ser integrado a la sociedad en todos los ámbitos. Sin embargo, aún se hace indispensable seguir sensibilizando a la población sobre el tema, a fin de lograr una mayor inclusión. Ubuntu tendrá lugar del 1° al 3 de diciembre en la Sala José Félix Ribas del Teatro Teresa Carreño, y las entradas ya están a la venta, a un costo de Bs 150. Esta pieza está enmarcada en la conmemoración del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, declarado por la Organización de las Naciones Unidas el 14 de octubre de 1992, con la finalidad de fomentar en la conciencia ciudadana una cultura inclusiva para aquellas personas que posean condiciones especiales.

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