Un espacio para el encuentro entre palabras y humanidades

QUIEN LO HUBIERA PENSADO: SABANA GRANDE, EL ESPACIO DE ENCUENTROS CASUALES POR MUCHOS AÑOS, AHORA NOS OFRECE UNA EXPOSICIÓN PERMANENTE DE LIBROS, EN TORNO A LOS CUALES PODEMOS CONVERSAR E IR ORGANIZANDO EL PROYECTO DE UNA CIUDAD CONJUNTA. CON AYUDA DE GRANDES PENSADORES Y SUS MEJORES DIFUSORES Y REINTERPRETADORES: LOS LIBREROS

POR ARGIMIRO SERNA / FOTOGRAFÍAS JÉSUS CASTILLO

Actualmente, no importa cuál sea tu tendencia política, todos estamos en medio de un enfrentamiento de dos modelos esencialmente contrastantes. Uno se basa en el conocimiento como valor esencial y el otro se basa en el consumo. Uno se mide en un cambio sensible que se alimenta de amistades, amores, recuerdos y revelaciones; el otro se mide según las cosas que tenemos. Ambas tendencias tienen su perversión, no solo la segunda. Es una maravilla que se puedan cuidar ambas a la vez porque, según la experiencias, se compensan una a la otra.

Es el inveterado encuentro entre el poder de administrar la riqueza contra el poder de hacer lecturas favorables y, por lo tanto, resolver problemas de otra manera que no sea la oferta de catálogos corporativos y catecismos ideológicos. Para eso, a pesar de las muchas críticas que saltan a la vista en un panorama complejo como el nuestro, es necesario reconocer el anodinamiento que nos mantiene en nuestras casas, adorando remakes de la industria del cine faraónico, en lugar de salir a tomar los espacios que algunos luchadores de bajo perfil, incentivados por la institución pública, no dejan de ser admirables en su titánica tarea de ir gestando, en conjunto, entre libreros, funcionarios y poetas, una propuesta natural, convenida en una suerte de interacción casual en el espacio público.

La consigna de rescatar el libro (conscientemente o no) constituye una necesidad incontrovertible para los caraqueños, tanto más cuando producto de un enfrentamiento económico de diversos frentes, intereses y programaciones teledirigidadas ha cedido terreno a la competencia indiscriminada y socialmente torpe, digamos que también inhumana, por el aumento de números en gráficos de crecimiento económico desvinculados del ecosistema y del contexto humano. Gerentes de comercios, empresas y muchos políticos absortos en una dinámica, sea de simple vandalismo elegante o verdadera vanguardia, sólo por ser industrial y positivista, frecuentemente toman decisiones poco coherentes y nada cohesivas. Todo eso incrementa la tensión psicológica o, para el caso, más bien espiritual de nuestra identidad local y nacional, sobre todo ante una influencia mundial avasallante.

Las personas disfrutan la lectura y la investigación sobre los libros

FUNCIONARIOS DE UNA NUEVA ERA

José Leonardo Riera Bravo, profesional en ciernes, está en último semestre de Unearte cuando ya le toca gerenciar el Fondo Editorial Fundarte, institución capitalina que preside en la actualidad María Isabella Godoy. Como muchos han de saber, Fundarte es un ente adjudicado a la Alcadía de Caracas con más de 40 años de trayectoria promoviendo la cultura y publicando diversos géneros literarios. Ejerciendo su función, este joven funcionario nos acercó información sobre los planes que se tienen con este espacio estratégico para la salud espiritual de nuestra capital, como es el bulevar de Sabana Grande.

UNA NUEVA GENERACIÓN DE FUNCIONARIOS ENTIENDE LA NECESIDAD DE ENCONTRARNOS PARA LEER JUNTOS

El llamado Programa del Gabinete de Cultura para la Espiritualidad se ha propuesto la reactivación de este espacio para la comunión, el esparcimiento y el intercambio cultural en el marco del rescate del libro. Propuesta que entró en práctica, entre tropiezos de una invasión cultural que ya nos conforma (con toda la complejidad que eso implica), hace más de diez años. Desde el rescate del puente de la avenida Fuerzas Armadas para la venta de libros usados, pasando por las ferias del libro nacionales, internacionales y locales como en este caso, hemos podido presenciar una epopeya culturizante, estigmatizada con cierta indolencia por parte de algunos pobladores obcecados en la diatriba política. Leer es para todos.

Afortunadamente, nada es tan pesado después de que filtramos la realidad con un tamiz de palabras. Así, sabemos que la necesidad de leer es cualitativa, de goce intelectual, de conexión universal en el tiempo y el espacio con otra gente; de marcar un ritmo de las emociones para nombrar el espíritu, el alma o el pensamiento e incorporar nuestras sensaciones a la historia que contamos con ese ritmo, que rara vez el cine nos permite. La literatura puede convertir la realidad en un goce extremo cuando nos permite un tiempo extra para reinterpretarla a nuestro favor, como sea que nos venga, y eso es una magia inconmensurable.

Diversidad de estéticas, temas y contenidos

CULTURA DE AUTORÍA MUTUA

Según nuestro joven funcionario de la cultura, que con sus escasos 27 años de edad asume esta importante misión, los libros son el emblema necesario (cómo no estar de acuerdo) para fortalecer ese cuerpo común, tan golpeado recientemente por el choque de esos diversos y oscuros intereses que, más que un engolado ensayo, amerita una discusión pública, sin autores determinados. Ésta se puede incentivar propiciando, precisamente, espacios como éstos, no solamente para textos, sino también para bailarines, teatreros, cantantes, músicos de calle, artistas de la gastronomía, entre muchos otros. “Como decía Aquiles Nazoa: Creo en los poderes creadores del pueblo (…) y en mí mismo, puesto que sé que hay alguien que me ama’”, cita a la que recurre nuestro joven funcionario para expresar la necesidad de alimentar un rízoma que se manifieste en movilizaciones públicas no controlables.

UN ESPACIO EMBLEMÁTICO EN NUESTRA IDIOSINCRASIA PERMITE QUE LOS LIBREROS SE ALÍEN CON LOS INTERESADOS EN SUS LIBROS, PARA DAR LUGAR A UNA COMUNIÓN PÚBLICA

Otra información que pudimos concienciar sobre la importancia de vender libros usados es que, actualmente, los altos costos de los libros han sacado del ejercicio muchas librerías, desinstalando stands que pueden atenderse de manera alternativa con estos conocedores de autores, editoriales, tipos de papel, consejeros de contenidos y estilos literarios, conversadores sobre Historia y demás facultades que desarrollan en su afán, no solo de vender libros, sino de compartir un conocimiento, que es también un rito de comunión en torno al objeto impreso: los libreros.

Para completar una comunión los libreros esperan la llegada de lectores, estudiantes interesados en el trabajo social y demás partidarios del tejido que hay en torno al conocimiento común, por llamarlo de alguna manera, que se diferencie de ese conocimiento instrumental de la academia, cuya medida es la cantidad de electrodomésticos, carros, precios del celular y marca de ropa o, en su defecto, títulos como efigies en las paredes.

Un jardín de palabras, dibujos y fotos camino a casa

LA PALABRA EN CONCRETO

Como todo pensamiento necesita su acto concreto, que tienda puentes entre la imaginación y la realidad, el día sábado 26 de octubre se realizó un recital de poesía que acompañó la comparsa de venta de usados, donde libreros tradicionales, como “El Negro” Oscar, izan sus toldos protegiendo las mesas concéntricas, llenas de historia editorial. Vistos con ese tamiz, que podemos leer a nuestro gusto, los libreros son animadores culturales que invaden el espacio público consumista de productos manufacturados (ciertamente necesarios; pero, en el mejor de los casos, tanto como el conocimiento), con la noción del libro como objeto de culto, recreación y diversión.

Se vale, incluso, hacer lecturas rápidas, escarceos furtivos de prólogos y párrafos aleatorios entre cafés y encuentros casuales, como me sucedió a mí con el viejo Oscar y los poetas urbanos. Aunque no todo es usado. Durante el preámbulo del recital hubo muestras de autores recientemente editados, los cuales se estarán ofreciendo en la Feria del Libro venidera por parte de Fundarte. Se cuentan a William Osuna, Libeslay Bermúdez, Antonio Trujillo, Indira Carpio, Laura Antillano, Lida Franco Farías y unos cuantos más.

Entre los poetas que figuraron en ese recital, dedicado al ilustre Simón Rodríguez, en los predios de la plaza Tío Tigre y Tío Conejo del primer gran bulevar capitalino, estuvieron El Chamán de la Montaña, Siboney del Rey, Jesús Sanoja (“Pirulo”) y Jimi Ávila. Este último aprovechó para invitarnos a un encuentro internacional de poetas en la Unesca (Universidad Nacional Experimental de la Gran Caracas, antigua Universidad Francisco de Miranda en la esquina Mijares) la primera semana de noviembre.

Los poetas Jimi Ávila y El Chamán de la Montaña en la lectura del sábado

MENCIÓN ESPECIAL

Hemos mencionado, yo y todos los que me conforman, que en el espacio público es donde se hace la cultura conjunta. Un espacio del cual siempre tenemos alguna memoria, como visitas para comer golfeados, jugar en sus espacios correteando amiguitos, yendo de compras para los estrenos de diciembre o a misas de aguinaldos que alguna vez hubo.

Más tarde, no tardaron en abundar paseos con noviecitas, esperando el gran momento y, luego de éste, como quien dice, ya ustedes saben, otros grandes momentos, con ecosonograma en mano en plena fuente de soda en Chacaíto. En otras etapas bailamos en sus bares emblemáticos y bebimos para dar lugar a esa rumba postmoderna, que no puedo dejar de asociar con el anesteciamiento y la decadencia que nos permitía observar cómo se iba llenando de mafias y buhoneras ese bulevar de nuestra infancia y adolescencia durante las últimas décadas del siglo pasado, cuya transición hacia otro período promisorio protagonizamos sobre la marcha y en la que nuevos actores intentan hacer lecturas diferentes a las acostumbradas.

El Gabinete para la Espiritualidad de Caracas está compuesto por la Escuela de Comunicación Popular Yanira Albornoz, por el Instituto Municipal de Comunicaciones Fundarte, por el Instituto Municipal de la Juventud de Caracas, por el Instituto Municipal de Deporte y Recreación y por Fundapatrimonio, entre otros. Esta figura es una conjunción entre instituciones que intenta evaluar la realidad cualitativamente, en pleno tráfago burocrático que nos empeñamos en proteger. Ante tales contradicciones no pude sino tener sentimientos encontrados.

Primero me alentó ver a estos jóvenes en estos cargos con esas intenciones y espíritu diferentes, sin idolatrías. Luego me dio cosita al prever la gran desilusión que tendrán cuando vivan obstáculos, dentro y fuera de sus instituciones y de sí mismos. Pero al notar que ellos cuentan con una historia reciente de discusión política, más muchos medios para alimentarla, como estos espacios, se adviene el vaticinio de una cultura del cambio: la adaptación y la lectura en estos espacios de convivencia entre seres imaginarios, como los que me conforman, y los palpables, es decir, los que conectan un plano con el otro.

La compra y venta de libros usados es una forma de hacerlos fluir entre quienes los leyeron y quienes ahora los necesitan

ÉPALE 347

 

 

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