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POR MALÚ RENGIFO • @MALURENGIFO / ILUSTRACIÓN JESSICA MENA

“Si Venezuela se hundiera alguna vez y quedaran los discos de Billo flotando, se podría reconstruir el país”, comentó alguna vez Aquiles Nazoa. Fueron más de diez millones de vinilos los que vendió la Billo’s Caracas Boys en nuestro país, y con ese montón de bichos bien se podría cubrir 93 hectáreas de suelo.

El fenómeno cobra todavía más relevancia si tomamos en cuenta algunos datos, como que la Caracas de los años 30 contaba apenas 200.000 habitantes, o que la actividad musical que hizo famoso a Luis María Frómeta Pereira por estas tierras comprendió un período de 50 años durante el cual editó más de 70 discos. Es decir, no solo había talento para cautivar a los melómanos de la época, sino un prolífico ímpetu para la creación y, capaz, algún misterioso conjuro caribeño que hizo de Billo, con su música, el invitado de honor en los cumpleaños y navidades de casi todos los venezolanos. Han pasado 29 años desde su partida y todavía existen muchísimos hogares donde, junto al “Faltan 5 pa las 12” de Néstor Zavarce, se escuchan “Lindo año nuevo”, “Navidad que vuelve” y muchos otros éxitos de la Billo’s Caracas Boys en esas noches de amores, abrazos, comida y celebración.

Nacido en República Dominicana, e indiscutiblemente permeado por la sabrosura de los ritmos de aquellas tierras, dejó los estudios de Medicina por diferencias con el régimen militar al que debía apegarse para continuar con la carrera, y se vino a Venezuela a tocar con su banda en el Roof Garden, un reconocido local de baile de la Caracas de entonces. Repentinamente el país se encontró de frente con quien sería el hito musical más importante del siglo XX. Una serie de circunstancias, que incluyeron la renovación consecutiva del contrato de permanencia en Venezuela, así como el hecho de que Dominicana por aquel entonces atravesaba los embates del régimen de Chapita Trujillo, hicieron que el grupo de músicos dilatara su estadía en el país hasta que el éxito y la fama alcanzados se encargaron de hacer de esta una decisión definitiva para Billo.

Cinco décadas de bailantas le amenizó Billo personalmente a los venezolanos cosmopolitas de la época, y fueron muchos los hogares remotos que sintonizaron los programas A gozar muchachos y Fiesta fabulosa. Sobrevivió a un espantoso caso de tifus, y su canción “Ya salió Julián Pacheco” la escribió durante una corta estancia en la Cárcel Modelo, donde fue encerrado por una demanda de bigamia que pronto se demostró improcedente. Tiempo más tarde, un hombre llamado Julián Pacheco lo demandaría por difamación por culpa de la guaracha.

El 28 de abril de 1988, en el Teatro Teresa Carreño, se celebraría con un gran concierto de la Billo’s los 50 años de vida artística del gran director de orquesta. El día anterior se realizó un ensayo general tan emotivo que, al finalizar, el mismo Billo se desplomó sobre el escenario.

Nunca más se volvería a levantar. El 5 de mayo de aquel año se fue sin terminar de despedirse.

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