ÉPALE 228 ENTREVISTA 1

CRISTÓBAL ALVA REFLEXIONA SOBRE LA ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE DESDE SU NECESIDAD DE RECONOCERNOS TODOS. ESTÁ A TIRO, QUIERE PARTICIPAR Y HABLA INSPIRADO POR LAS MUSAS Y POR LAS LUCHAS

POR MARLON ZAMBRANO• @MARLONZAMBRANO ⁄ FOTOGRAFÍAS ENRIQUE HERNÁNDEZ

Cristóbal Alva es la reproducción fiel del poeta estándar latinoamericano. Es, fácilmente, uno de los protagonistas de Los detectives salvajes, la novela de Roberto Bolaño que narra las vivencias de dos bardos facciosos errando entre los laberintos de la inmensa Ciudad de México. Quizás Arturo Belano: flaco, desgarbado, impenitente, zanahoria. De repente Ulises Lima: pelúo, fumao, incorregible, genio. Rubén Wisotzki lo describe exactamente al agregarlo a una categoría de tribu urbana, “los comeflor”, que deambulaba por los alrededores de Los Rosales, El Cementerio y la avenida Nueva Granada a finales de los 70, como venida de otra galaxia: “En sus morrales casi vacíos llevaban un libro, quizás un cuaderno y un lápiz mordido, una ausencia casi infinita de carbohidratos, y cuando los abrían ante la recluta, a más de uno se le ocurría decir que lo que llevaba era amor para los demás”.

Así anda, sin que las derivaciones de su nombre hayan terminado por convertirlo en un redentor. Cristo Salva, podría llamarlo uno y pretender que con un nombre tan pegajoso garantizaría éxitos en ventas editoriales. A decir verdad, e inexplicablemente, ha publicado poco. Su libro Mosaicos del viento apareció el año pasado, tras participar en la XII edición del Concurso para Autores Inéditos de Monte Ávila. Pero escribe como un poseso y es autor de una prolífica y admirable obra inédita que apenas compite con sus otras múltiples ocupaciones: comunicador social, activista del Frente de Creación Literaria Oficio Puro, activista de los derechos humanos; promotor, junto a otros comunicadores sociales y agitadores culturales, del colectivo Panacuates, que desde 2001 tuvo papel importante en el debate comunicacional acompañando al proceso bolivariano; profesor en la Universidad Católica Santa Rosa, periodista del Correo del Orinoco y una experiencia de 11 años en la Escuela de Gerencial Social, donde se vinculó con los movimientos comunitarios y ecologistas del país.

¿Por qué arrancar esta serie con un poeta y no con un político o un abogado? Por un capricho del destino, que siempre viene acompañado de los lanzazos de unos dioses arbitrarios, decididos a imponer que fuera Alva el primero en responder a nuestro llamado. Eso, y como entendimos después, por designios del orden cronológico de las cosas: la Constitución del 1999 arranca con el soplo inspirador de un poeta, nuestro grande Gustavo Pereira, que atizó la Carta Magna con unas musas bolivarianas.

Entre la poética y la política navega Alva

Entre la poética y la política navega Alva

—¿QUÉ ES LO FUNDAMENTAL EN ESTE PROCESO CONSTITUYENTE?

—Hay varias cosas que rescatar: es un llamado a todo el país para el entendimiento en un momento de mucha tensión, y creo que hay que darle unos colores a eso porque se cree que son dos sectores y resulta que no, son muchos y muy diversos. Tenemos una Constitución que ha sido sometida a pruebas de fuego, ha salido airosa y ha ganado el respeto de los sectores que originalmente la adversaban.

—¿QUIÉNES DEBEN PARTICIPAR?

—Todos los sectores que estuvieron en su momento, que lograron incorporar aportes y todavía quieren profundizar lo que se recogió en aquel entonces. Lo hemos visto en distintos espacios, y ahora que se han activado los debates nacionales los ves presentes: están las mujeres, los estudiantes, los profesionales, los ecologistas, los trabajadores desde sus organizaciones sindicales y laborales, cada gremio.

—¿DÓNDE QUEDAN LOS POETAS?

—Es que los poetas estamos en todos lados. Creo que la poesía está muy vinculada con la visión de la construcción del nuevo modelo de país, que en parte está reflejada en las páginas de la Constitución; entonces, el ejercicio de la poesía podemos visualizarlo no solo en los que escriben sino en los poetas que viven la vida como poesía y la acción poética para ayudar a ver ese país. Por ejemplo: un gran debate es el tema del modelo de desarrollo que estamos siguiendo y que queremos seguir. Hay una gran contradicción, estamos en una fase de transición y no hemos logrado dar el paso hacia un nuevo modelo alternativo al modelo de desarrollo industrial, soporte del capitalismo. Nosotros tuvimos a un poeta que se llamó Hugo Chávez Frías, quien visualizó distintas situaciones de riesgo en la explotación de distintos lugares del país en esta propuesta para extraer minerales y otros recursos, y advirtió la conveniencia de no hacerlo o de, al menos, esperar a que existieran tecnologías más adecuadas para la explotación de determinados recursos y preservar, mientras tanto, el recurso para las futuras generaciones y evitar incurrir en impactos negativos sobre el ambiente.

—¿POR QUÉ UN LLAMADO A LA DISCUSIÓN DE NUESTRA CONSTITUCIÓN EN UN MOMENTO TAN CRISPADO?

—Recuerda que se hizo un llamado al diálogo que fue desatendido. Entonces, eso pareciera decir que no hay posibilidades de entendimiento, pero eso sería si tú crees que quienes no atendieron al llamado son la única contraparte. Pues resulta que hay una Venezuela que no ha sido escuchada y que puede asumir la respuesta a ese llamado.

“MODIFICAR LA LETRA DE NUESTRO POPOL VUH, COMO DECÍA EL PRESIDENTE CHÁVEZ, REQUIERE UNA CONVOCATORIA LO MÁS AMPLIA Y UNIVERSAL”

—¿TIENES CANDIDATOS?

—A mí me gustaría contar en una Asamblea Nacional Constituyente (ANC) con figuras como Luis Delgado y Yaika Weber, del movimiento cooperativista; de los ecologistas Doritza Monsalve; entre los poetas, no solo por poetas sino por su experiencia en el campo social y organizativo y su visión de país, Gladys Quintero, Ana María Hernández, Frank Salcedo, Edicson Meléndez… a mí me gustaría participar.

—¿CÓMO DEBE TRANSCURRIR PARA QUE ALCANCE TODA LA LEGITIMIDAD NECESARIA?

—Es un tema delicado y por donde la propuesta va a ser atacada. Modificar la letra de nuestro Popol Vuh, como decía el presidente Chávez, requiere una convocatoria lo más amplia y universal. Luego, si es una convocatoria al poder originario, este puede hacer las modificaciones que quiera y poner la agenda. Eso tiene todo el potencial y sus riesgos, por eso estamos llamando, a que se encuentren diversas visiones de país.

—¿Y SI LA DERECHA SE SUMA Y PONE EN RIESGO LAS CONQUISTAS DEL 1999?

—Creo que no estamos desguarnecidos frente a eso. Hay que reconocer que la oposición tiene capacidad de adaptación a los distintos escenarios. En todo caso, tendrían que sumarse a un proceso de diálogo que va a estar siendo observado; donde, además, van a tener que exponer sus visiones de país en todos los aspectos y lo que no han querido mostrar. Tendrían que jugar a cartas abiertas y eso es lo que queremos, para no tener que pasar por decepciones como la argentina. Tenemos la bendición de que este país ha sido generador de luces. Somos una referencia para las luchas sociales.

 

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