Una gesta que lleva siglos

Por Rodolfo Porras / Ilustración Erasmo Sánchez

En Antígona, la tragedia escrita por Sófocles, la heroína que le da nombre a la obra insurge contra el poder político y tiránico de Creonte. Lo hace por el amor a su hermano Polinices. Se acendra en la convicción colectiva del mundo griego y enfrenta a una probable muerte, que tan sólo podría evitar renunciando a su creencia, cosa que
por supuesto no hace.

Medea, por su lado, en la tragedia de Esquilo que lleva su nombre, enfrenta la creencia social de que la mujer es incapaz de tener astucia y planificar con éxito alguna cosa. Fragua un plan que resulta terrible hasta para ella misma, aunque tremendamente eficaz. Con ello demuestra que la mujer no está en el mundo para dar hijos, sino para vivir sus propios sueños y sus propias pasiones. Su sacrificio es enorme y provoca un terremoto cultural.

En Fuenteovejuna, de Lope de Vega, Laurencia, dada su profunda virtud y conciencia y aun habiendo sido mancillada, es capaz de enfrentar, insultar y movilizar a un grupo de hombres y mujeres hacia un pueblo entero para que actúen con justicia frente al malvado comendador, y así salvar la vida de su amado Frondoso. Liderazgo femenino y acción colectiva son dos legados de este personaje.

Lady Macbeth no es llevada por una acción noble, pero es un motor imparable que mueve los hilos ocultos y visibles de la tragedia de Shakespeare, Macbeth. Movida por la ambición, rompe con los esquemas sociales en los que su accionar son atribuibles a un hombre, pero ella, evidentemente, no comparte esa visión.

Nora, en Casa de muñecas de Henryk Ibsen, espera un milagro: el milagro del deber ser, la consecuencia entre lo que se dice ser y lo que se es. Cuando el milagro no llega ella se va. No quiere mirar lo que mira, como le pasa a Edipo. Pero al mismo tiempo asume, en toda su dimensión, la libertad que merece. Y Nora deja de ser la pequeña alondra para transformarse en un emblema histórico de la libertad.

María Rosario Navas es una obra de César Rengifo en donde la lucha por la independencia, el amor maternal y la valentía transforman al personaje histórico en un paradigma de la libertad, el coraje y la profunda convicción de que se debe actuar según lo dicta la conciencia y el amor.

Estos personajes expresan lo que significa actuar en consecuencia con lo que se quiere, se piensa y se cree. Además de ser indiscutibles símbolos de insumisión, son personajes que, en su tiempo, rompieron con las convenciones culturales y dieron cuenta de la fuerza espiritual e intelectual de la mujer, en un momento donde eso estaba negado por la sociedad. Son símbolos de la necesidad de libertad y dignidad del ser humano.

ÉPALE 363

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