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POR MARLON ZAMBRANO • @MARLONZAMBRANO / FOTOGRAFÍAS MICHAEL MATA

EPALEN223_20.inddLos sibaritas, sobre todo los aspirantes, somos bestias sacudidas por instintos. Nos mueven —hablo por mí— resortes primarios que nos inducen a husmear presas estrafalarias para saciar esa hambre antigua, como la que llevaba Dorángel, “el Comegente”.

Lo bueno es que andamos en manada, una jauría de dos que resulta más beneficiosa para que la comida rinda, sin el fantasma ético del remordimiento.

Así caímos en D’ Qu4ttro Pizza, en la feria del Centro Comercial Parque Caracas, un pasadizo medio secreto que empata la avenida Sur 21 con los alrededores de la Torre Provincial, entre Bellas Artes y La Candelaria.

Es un comedero de paso que encuentra en su aislamiento un punto a favor, pese a estar circunscrito al espíritu ferial de la comida oficinesca: no se atiborra de gente.

Erigido hace seis años como trinchera de la pasta, el pasticho y la pizza, no conoce otra denominación de origen que no sea la del carbohidrato, que mezclado sabiamente con una buena dosis de refresco transforma el menú en una potente colección de suspiros, entre mordisco y sorbo.

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Escaneé del menú, precipitado por la codicia, más de 20 modalidades de pastas, dos pastichos, tres bebidas y… 30 tipos de pizza. René, uno de los dueños, hacía un silencio embelesado mientras quien escribe parecía iniciar los oficios de un culto milenario en aquella pequeña y eficiente catedral.

Son veteranos de los clásicos, según René, quien sabe de pizza pero más a la española, porque no es italiano sino descendiente de castellanos (de Castilla la Vieja, España), lo cual, más que un dato biográfico, explica lo que en principio parecía una extravagancia: pizza con jamón serrano, queso manchego, aceitunas, aceite de oliva, excentricidades que se corresponden con sus precios.

Édgard, el maestro pizzero, de pronto extrajo, del fondo de un hongo de ladrillos llameantes que bullía al rojo vivo, un disco bronceado que se reveló como nuestro pedido y que no pudo más que satisfacer todas nuestras ansias: ¿eso es una pizza o una nave especial?

Era la 19 del menú, o sea, la Caprichosa, con queso mozzarella, jamón, hongos, pimentón y anchoas. Bs 14.100 por el pecho, tamaño grande.

EPALEN223_20.inddAlguna vez solo las hacían a la leña, con tres tipos de madera que no arman un escándalo incendiario y embriagan de un sabor leñoso. Ahora le meten gas, sin descuidar el gusto, que permaneció en nosotros hasta que media hora después, y por no dejar, ensayamos un postre subrepticio y culposo de golfeado salpicado con papelón.

 

 

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