ÉPALE317-VLADIMIR ADRIANZA

PARA EL ANALISTA E INVESTIGADOR LA SITUACIÓN ES COMPLEJA, PERO NO DEFINITIVA. CIFRA ESPERANZAS EN UNA RÁPIDA ESCALADA ECONÓMICA EN SECTORES CLAVE, AUNQUE TEME LOS EFECTOS A LARGO PLAZO DE LA DOMINACIÓN CULTURAL. “HAN MODELADO LA MENTE DE MUCHOS VENEZOLANOS”

POR MARLON ZAMBRANO • @MARLONZAMBRANO / FOTOGRAFÍA VTV

El profesor Vladimir Adrianza se quejó, y con razón, del maratónico interrogatorio al que lo sometimos con esa angustia desesperada que nos mantiene en vilo, buscando comprender los asuntos que conmueven al país. Frente a un horizonte difuso, que a veces lleva aparejado el horroroso murmullo de la guerra (un ruido tenue, por suerte), cualquier intento de esclarecer nuestro destino frente a la evidente intención de la derecha mundial de movernos hacia un desenlace cruento, termina siendo torpe, errático.

“Parece surrealista”, le comentamos en cuanto al desmadre de la situación. “No es surrealista en mi apreciación, es sumamente real. Vale decir que esta situación viene sucediendo en Suramérica y el Caribe desde tiempos posteriores a la lucha por la Independencia política. Las clases dominantes de la América Latina, al no poder establecer alguna influencia a nivel mundial y ante el crecimiento de potencias emergentes como EEUU y Japón, a inicios del siglo pasado, cedieron el control económico y geopolítico de la región a cada imperio de turno, reservando para sí algunos privilegios en sus respectivos países. En pocas palabras, la figura del ‘protectorado’ es la que ha estado presente en la mente de la derecha continental, de frente a cada imperio de turno. Esta actitud genuflexa la hemos podido observar en la historia de Venezuela y de toda la América Latina, con honrosas excepciones, desde tiempos posteriores a las luchas por la Independencia política del Imperio español. A las clases económicamente pudientes de Latinoamérica poco les ha importado el Derecho Internacional Público, para muestra lo sucedido en la Organización de Estados Americanos (OEA), desde su creación a mediados del siglo XX, la cual fue calificada por el Comandante Fidel Castro como el Ministerio de las Colonias de EEUU”.

Es analista internacional e investigador. Profesor universitario en las áreas de economía, geoeconomía, geopolítica y relaciones internacionales. Magister Scientiarum en Relaciones Internacionales y candidato a doctor en Seguridad de la Nación, Desarrollo y Defensa Integral por la Unefa. Caraqueño del año 1955, no está siempre tintineando en los medios, pero cuando se asoma maneja un verbo convincente y unos argumentos categóricos que hacen sentir el peso de la exactitud en sus afirmaciones.

“Entretanto, el pueblo venezolano deberá seguir resistiendo el sabotaje continuo a la vida de la nación mientras estos factores sigan recibiendo las directrices de sus mentores en el extranjero”.

GOLPE MAESTRO

—¿ESTA ES LA SITUACIÓN DE CONFLICTO MÁS GRAVE DE LOS 20 AÑOS DE REVOLUCIÓN?

Venezuela ha vivido situaciones complicadas a lo largo de su historia. La primera, durante la Guerra de Independencia. Luego, durante el bloqueo de 1902 por parte de potencias europeas. Posteriormente, durante la mal llamada “revolución libertadora” del banquero Manuel Antonio Matos en 1903, en tiempos de Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez. Durante el siglo XX Venezuela fue una factoría petrolera, custodiada y tutelada por EEUU. Cada candidato presidencial en Venezuela debía pasar por el visto bueno de Washington. Durante los años 60, hasta los 80, toda corriente ideológica diferente a la de los partidos del estatus, AD y Copei, fue acallada y muchos de sus principales dirigente eliminados. Al tomar el poder político el comandante Chávez, en 1999, y al elaborar y aprobarse la Constitución vigente, surgieron diferentes situaciones como el paro de 2001, el golpe de abril de 2002, el sabotaje petrolero en 2002 y 2003, el ataque neutralizado de los paramilitares colombianos en la finca Daktari en 2004, el ataque mediático continuado desde 1998 (que tanto ha hecho en la psique colectiva en el país); el sabotaje continuado al sistema eléctrico nacional, el asesinato del Comandante Eterno y su partida física en 2013, las guarimbas (suerte de guerra de baja intensidad con graves repercusiones sobre la sociedad y la vida de los venezolanos y, sobre todo, la economía nacional); la caída de los precios del crudo en 2014. En adición a esto, las órdenes ejecutivas contra Venezuela de las administraciones Obama y Trump, que han sido la base abierta de los planes Freedom 1 y 2 en contra del país. Recientemente, hemos vivido el intento de implantar el plan llamado “ Golpe maestro” (Masterstroke), en sus diferentes etapas: desde el intento de asesinato de los principales líderes del Estado venezolano (civiles y militares), el pasado 4 de agosto de 2018, hasta el “cerco diplomático” anunciado por Iván Duque, proceso que ha ocurrido durante los últimos meses y que incluye el reconocimiento internacional del diputado Juan Guaidó como supuesto presidente interino de Venezuela por parte de algunos gobiernos satélites de Washington en la región. Todo esto en el marco de una intensa campaña psicológica y un cerco mediático y financiero a nivel internacional para derribar al presidente Maduro, como parte de la aplicación del concepto de Guerra No Convencional y con miras a evolucionar hacia un concepto de Guerra Híbrida. El capítulo que se ha cerrado el pasado 23 de febrero ha sido el más reciente en el marco de una inmensa cantidad de amenazas a la soberanía e integridad de la nación que han sido vividas en los últimos 20 años, sin negar, por supuesto, la alta peligrosidad de lo que acabamos de vivir.

—¿QUÉ CONSECUENCIAS PODRÍA TENER?

Ya las hemos visto: un severo impacto económico y social sobre la República. El objetivo de Estados Unidos es destruir el Estado-nación derribando al Gobierno y derogando la Constitución. Todo lo anterior, en función de controlar el suministro de las materias primas requeridas por esa potencia para lograr hacer realidad el eslogan de campaña de Donald Trump: “Make America great again”, es decir, “Hacer a EEUU grande de nuevo”, para lo cual requiere de imponer el dominio estadounidense en todo el continente americano.

Al menos cifra esperanzas; coincide con el refranero popular en cuanto a que la esperanza es lo último que se pierde. Pero el enemigo es muy grandote: EEUU. “Debo decir, con toda honestidad, que será difícil establecer un acuerdo con la oposición radical venezolana dirigida desde EEUU. Usualmente, este minúsculo grupo ha presionado a los otros grupos de la diversa oposición para mantener una línea de confrontación con las corrientes chavistas, tanto en tiempos del presidente Chávez como en tiempos de Nicolás Maduro. La injerencia de EEUU y la derecha latinoamericana, principalmente la oligarquía colombiana, se ha hecho sentir en los intentos de diálogo realizados entre las partes. Posiblemente, un intento de diálogo fructífero pudiera lograrse, sin la intervención extranjera, en los factores ya mencionados.

LA MANÍA DE TRUMP

—¿POR QUÉ EL EMPEÑO DE TRUMP CONTRA EL PAÍS?

Donald Trump ha abierto una nueva experiencia, diferente a las experiencias previas en Latinoamérica en materia de golpes de Estado. Usualmente, con los años se podía probar que los gobiernos de EEUU habían estado detrás de cada golpe; pero ahora su presidente ha estado visiblemente al frente del mismo. Trump ha liderado el ataque al Gobierno constitucional del presidente Maduro, directamente junto con su vicepresidente Mike Pence y los secretarios (ministros) de varias de sus carteras, entre estas la Secretaría de Estado de esa nación. Ante el avance de la iniciativa de la Franja y la Ruta, la élite que gobierna EEUU siente el retroceso en su influencia a nivel mundial y, en particular, a todo lo relacionado con la economía del dólar impuesta luego de la II Guerra Mundial. Varios países de Suramérica han establecido importantes relaciones económicas de intercambio con China y Rusia, en una estrategia de ganar-ganar, haciendo sentir a la élite que gobierna la corporatocracia estadounidense que ha retrocedido en influencia en toda la región. Los intereses de la élite que gobierna EEUU son claros: controlar el petróleo y la inmensa riqueza mineral de Venezuela, evitar la construcción del canal interoceánico en Nicaragua, la instalación del puerto de Mariel en Cuba y las riquezas en gas y litio en Bolivia.

—¿LA SOLUCIÓN ES ECONÓMICA?

El problema de Venezuela es multifactorial. La dependencia económica de la renta petrolera y, por ende, de la importación de bienes y servicios extranjeros impone un cambio inminente en el modelo económico rentista petrolero impuesto por EEUU a Venezuela a inicios del siglo XX, dado que este se encuentra totalmente agotado. La influencia de este modelo en lo social ha sido evidente, habiendo creado la desigualdad que se ha vivido durante décadas y que el presidente Chávez intentó solventar mediante la inversión social de la renta petrolera. Sin embargo, el problema cultural es notorio. La influencia de los medios de información privados, tanto nacionales como internacionales, han ejercido su nefasta influencia; la aculturación ha sucedido desde tiempos de la colonia hasta nuestros días. La imposición del american way of life, por ejemplo, durante el segundo tercio del siglo XX, y la alta penetración de las redes sociales en la etapa contemporánea han modelado la mente de muchos venezolanos, haciéndolos olvidar que son nacidos en esta tierra y que a ella se deben. Por otra parte, las deficiencias de nuestro sistema educativo y la alta inmigración que el país ha recibido desde inicios del siglo XX, para no ir más allá, ha conformado una mezcla de conductas que afectan la soberanía nacional. Por lo tanto, el problema no es solo económico: es un problema cultural el que debemos enfrentar y vencer.

—¿ESTA SITUACIÓN DE CRISIS ES SUPERABLE?

Claro que sí. Pero esto no se logra en tiempo breve. Se requieren años, tal vez décadas (en algunos sectores, claro está), de sostenido esfuerzo para disminuir la inmensa dependencia económica de Venezuela de todo lo importado e impulsar el crecimiento económico del país. Sin embargo, en lo relativo a alimentación, infraestructura, vestido, calzado y, progresivamente, en la producción local de medicamentos algunos tiempos pueden acortarse. Por ejemplo: Venezuela es un país con amplias potencialidades agroindustriales, adormecidas totalmente por el modelo petrolero rentista. Es hora de poner a funcionar todo ese sector por razones de soberanía alimentaria, es decir, satisfacer las necesidades alimentarias de la población venezolana al mayor nivel posible. Asociaciones estratégicas con otros países como China, Rusia, Bielorrusia, Irán y Turquía, así como una mayor integración con los países del ALBA pueden ayudar a desarrollar las fuerzas productivas, de manera tal que podamos hacer uso de las inmensas ventajas comparativas y competitivas que el país posee. Esperemos también que la sensatez se imponga en el vecindario suramericano y que una Suramérica con mayor tolerancia política emerja, para facilitar el intercambio productivo y la integración.

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