Volvamos a empezar: el examen médico

Por Clodovaldo Hernández  • @clodoher /  Ilustración Sol Roccocuchi@ocseneba

Dicen que “año nuevo, vida nueva”, y aunque sabemos que es una ficción, una ilusión que nos hacemos por un simple cambio de número en el almanaque, no está de más aprovechar ese impulso en el inconsciente colectivo para mover las energías.

Así que he decidido dirigirme a ti, que decidiste empezar a trotar este enero; o a ti, que estás determinado a volver a hacerlo, luego de caer por largo tiempo en las garras del sedentarismo.

Primero, estoy obligado a abundar sobre uno de los consejos más repetidos por los promotores de esta actividad, que es hacerse un examen médico, en especial si estás ya entradito en años, si tienes alguna condición cardiovascular u otra enfermedad que pudiera agravarse con el ejercicio, si estás muy pasado de peso o si… “todas las anteriores”.

El examen médico es importante, pero tampoco exageres. Hay personas que dicen que van a trotar, pero primero tienen que hacerse un electrocardiograma de esfuerzo y otro con contraste; una espirometría y una pletismografía. Entonces, no es de extrañar que nunca salgan a trotar, entre otras razones porque para cualquiera de esas pruebas hoy en día hay que tener un fajo de dólares.

Aquí surge uno de los grandes problemas del aspirante a trotador. ¿A qué doctor consultar? Yo te diría que a tu médico de cabecera, pero eso cada vez se usa menos, salvo que tengas a mano a un cubano de Barrio Adentro o a uno de nuestros médicos integrales comunitarios con mística.

¿Y qué pasa si tu doctor de confianza es un gran galeno, pero obeso, fumador y bebedor? Dime tú, en verdad, ¿qué autoridad profesional y moral puede tener para juzgar tu aptitud deportiva?

¡No jo…!

El otro extremo puede ser aún más peligroso: el doctor o la doctora triatleta. Tú llegas al consultorio y te encuentras que tiene más trofeos que el Real Madrid. Lo miras y parece una réplica del Discóbolo. Le preguntas si cree que puedes iniciar un programa de correr un poco y te mira con una mezcla de desprecio y lástima, desde la superioridad de su excelencia física. ¡Zape gato con los médicos triatletas, búscate otro!

ÉPALE 398