Vuelve el pueblo legislador

Este 5 de enero se escribió otro capítulo histórico en el que se instaló  la nueva Asamblea Nacional que regirá el destino legislativo  de la nación en los próximos cinco años. ¿Qué retos y qué fortalezas  tiene esta nueva alineación parlamentaria?

                                    Por María Eugenia Acero Colomine@andesenfrungen                                 Fotografías Jacobo MéndezJavier Campos

Contexto histórico

Al revisar en los libros de texto sobre la historia del parlamento en Venezuela, es interesante advertir una contradicción fundamental. Si bien fue Venezuela la primera en declarar su independencia del reino español en 1811, las representaciones que conformaron los primeros congresos estuvieron conformadas por la crema y nata de la más rancia alcurnia mantuana de la época. Los grupos sociales de menor poder adquisitivo y social (pardos, mulatos, zambos, indios y negros) no tenían cabida ni voluntad en estas instancias para manifestar sus necesidades.

Por desgracia, los sueños independentistas forjados por los próceres de la patria hicieron poco por erradicar de los parlamentos originales el poder que detentaban las élites, que se instalaron como delegaciones regionales, dizque “populares”. En nuestra primera Constitución no hay un perfecto equilibrio de poderes, la balanza se inclinaba claramente hacia la hegemonía del Congreso como el verdadero centro y garante de las libertades.

A lo largo del tiempo, y en las Repúblicas que se fueron fundando conforme a la evolución de la democracia en Venezuela, el Parlamento, lejos de representar al grueso de la población venezolana, estaba constituido por delegaciones de los principales poderes sociales y económicos de la nación. Ni siquiera el hecho de que quienes detentaran la máxima representación popular fueran de clases sociales similares, los llevaba a desarrollar un consenso unificado. Los intereses de cada grupo social eran más fuertes que el amor patrio.

Esta tendencia se mantuvo a lo largo de la historia de Venezuela, incluso hasta finales del siglo XX, cuando Hugo Chávez decide desaparecer el Congreso Bicameral, que otrora funcionaba, para convertirlo en la Asamblea Nacional.

Bolívar y Chávez volvieron al hemiciclo

El Congreso que se mantuvo durante la Cuarta República venía arrastrando todos los vicios de más de 100 años de pugnas entre los sectores más pudientes por ejercer el control nacional. La Cámara de Senadores, por ejemplo, mantenía enquistados en el poder a viejos personajes, así como a expresidentes, que más nunca quedarían desempleados y que, además, bajo esta figura tampoco perdían su rango y alcance. De esta manera, muy indirectamente, de nada servía tener la Cámara de Diputados si al final los viejos poderes constituidos eran los que tomaban las decisiones finales sobre la nación.

Hugo Chávez vio estas irregularidades y decidió poner fin a muchos lustros en los que el Poder Popular no se veía realmente representado en el Poder Legislativo. Por decreto, la Asamblea Nacional Constituyente, el 25 de agosto de 1999, suspendió las sesiones del Congreso de la República y lo redujo a Comisión Delegada; posteriormente, el 28 de marzo de 2000, la misma Asamblea lo disolvió y cesaron sus funciones los senadores y diputados que lo integraban, para dar paso a la Comisión Legislativa Nacional, que tendría un carácter transitorio para adaptar la legislatura al nuevo Poder Legislativo unicameral, debido a la aprobación de una nueva Carta Magna para el país; el antiguo Congreso pasa a denominarse Asamblea Nacional y se elimina su condición de bicameral con diputados y senadores a una sola Cámara de Diputados.

Una Asamblea con 277 diputados

Nace un nuevo parlamento

La creación de un nuevo ente legislativo unicameral se consagra en la Carta Magna, en el Título V de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, del artículo 186 al 224. Una de las reivindicaciones sociales importantes que trajo la creación de una Asamblea Nacional unicameral fue la inclusión de los pueblos indígenas, respetando sus tradiciones y costumbres.

Entre las funciones de este nuevo parlamento se encuentran:

  1. Legislar en las materias de la competencia nacional y sobre el funcionamiento de las distintas ramas del Poder Nacional.
  2. Ejercer funciones de control sobre el Gobierno y la administración pública nacional, en los términos consagrados en la Constitución.
  3. Organizar y promover la participación ciudadana en los asuntos de su competencia.
  4. Discutir y aprobar el presupuesto nacional y todo proyecto de ley concerniente al régimen tributario y al crédito público.

Desde su creación, la Asamblea Nacional ha tenido un total de cuatro legislaturas culminadas, siendo la última la más oscura de toda la historia. El triunfo de la bancada opositora en los comicios de 2015, lejos de sentar bases para la integración nacional sobre la base del trabajo, sirvió para utilizar el parlamento como un arma con la finalidad de derrocar el mandato del presidente Nicolás Maduro. La agenda injerencista de la cuarta legislatura llegó al extremo de que, el entonces presidente de la AN, Juan Guaidó se autoproclamara presidente interino de la República e iniciara una serie de sabotajes que aún no han cesado.

Sin embargo, los comicios del pasado 6 de diciembre de 2020 parecieron haber restituido la voluntad de la mayoría por la paz y la democracia. Con un triunfo de 67,6%, el bloque patriótico recuperó la Asamblea Nacional para esta quinta legislatura, que será presidida por Jorge Rodríguez.

Juan Guaidó protagonizó la etapa más oscura de la historia parlamentaria de Venezuela

Retos de esta nueva Asamblea

En este tiempo actual, el principal desafío que enfrenta esta nueva Asamblea lo constituye el tema económico. “Un triunfo político tiene significado si viene acompañado de un triunfo económico. Ese es el principal reto de esta AN”, afirmó el escritor Luis Britto García, en ocasión de la instalación de esta nueva AN.

El diputado Fernando Ríos afirmó: “Somos voces de la expresión genuina de la diversidad en Venezuela. Vamos rumbo a la reconciliación nacional. Creemos en la esperanza y en la reconstrucción para crear ese futuro grandioso que todos queremos”.

El diputado Jesús Santander agregó: “Ya se dictaron algunas líneas para las Ciudades Comunales y el Poder Comunal. Vamos a recuperar el tiempo que se perdió en estos cinco años”.

“Un triunfo político tiene significado si viene acompañado de un triunfo económico”.

(Luis Britto García)

El diputado Luis Reyes Reyes añadió: “Hemos asumido como nuestra la consigna ‘Leales siempre, traidores nunca’. La Ley de Familia, el Parlamentarismo Comunal y las Ciudades Comunales son materia obligada. Venezuela cuenta con una AN unida para hacer cumplir los derechos constitucionales”.

El abogado Juan Martorano disertó al respecto: “El parlamento tiene la fortaleza de que las 4/5 partes están bajo el control del PSUV. Esto permitirá el desarrollo legislativo y en diversos órdenes para el país. El reto que tendrá es cómo aplicarán la diplomacia parlamentaria por la licencia 31 que aprobó la OFAC (siglas en inglés de Oficina de Control de Bienes Extranjeros), en la que se prohíbe negociar al Gobierno estadounidense con la actual AN”.

El actual presidente de la AN, Jorge Rodríguez, fue enfático en que esta actual legislatura debe aplicar contraloría dentro de los cargos públicos. También en reforzar leyes que protejan a la mujer y en consolidar la lucha por recuperar el Esequibo venezolano. Una instrucción especial que giró de inmediato fue la de la consolidación de las Ciudades Comunales y del Poder Comunal.

“Vamos a recuperar el tiempo que se perdió en estos cinco años”.

(Jesús Santander)

El hecho de que esta actual legislatura esté conformada por una mayoría netamente chavista le da un respiro al Gobierno nacional en su agenda ejecutiva. El bloqueo y la dolarización del país deben ser materia obligada a abordar para desarrollar mecanismos de protección de la población. Adicionalmente, la AN debe pronunciarse cuanto antes en torno al sabotaje impuesto por la oposición a través del séquito de Juan Guaidó, quien el mismo 5 de enero instauró una Asamblea Nacional en paralelo.

Otros temas que son asignatura pendiente lo constituyen el matrimonio igualitario, la despenalización del aborto y legalización de los estupefacientes; temas que se han propuesto desde la opinión civil, pero que no han trascendido a los curules de la
Asamblea.

La instalación de esta nueva Asamblea Nacional, compuesta por 277 diputados (110 más que la cantidad original estipulada por la Constitución), constituye un nuevo comienzo en el que el pueblo tendrá una participación protagónica, a diferencia de lo que fueron los parlamentos en el pasado.

Queda ser testigos de lo que se empiece a configurar en el hemiciclo, y aguardar porque el pueblo aproveche esta oportunidad de reescribir la historia de la patria con su puño y letra.

La protección a la mujer y el matrimonio igualitario son temas pendientes para la nueva AN

 

ÉPALE 396