ÉPALE296-XENOFOBIA ANTIVENEZOLANA

Lecturas tergiversadas de un episodio penoso en el estado de Roraima, Brasil

DESDE EL “POBRECITOS, VALE, MÍRALOS CÓMO SE TIENEN QUE IR”, HASTA EL INCENDIO DE UN CAMPAMENTO VENEZOLANO EN BRASIL, PASANDO POR EL “VENEZOLANOS NOS QUITAN LAS OPORTUNIDADES DE EMPLEO”. Y, CLARO, TODO ES CULPA DE MADURO

POR MALÚ RENGIFO • @MALURENGIFO ⁄ FOTOGRAFÍAS ARCHIVO

La migración de venezolanos al exterior no es nada nuevo. De hecho, ha sido asunto bastante cotidiano desde la época de las políticas neoliberales de los 80, y desde entonces no se ha detenido. Ni en los 90, gracias al característico mal manejo económico y los bancos que dejaron en la carraplana a más de uno que salió despavorido (sin que hubiera papá gobierno que saliera al rescate de los ahorristas), ni cuando Chávez, cuyos bombillos de luz fría con cámaras integradas, a través de las cuales el G2 cubano sabía de qué estaban rellenas las arepas en todas las mesas de los venezolanos, espantaron a una gran cantidad de venezolanos que fueron a dar a Miami, lugar predilecto de los autoexpatriados de la clase media.

También es memorable el éxodo de jóvenes que, en tiempos de Chávez, salieron del país a probar suerte en otras tierras valiéndose de las remesas estudiantiles: fue multitudinario. Muchos de ellos ni siquiera pensaron en volver en agradecimiento a la patria que les regaló la oportunidad de estudiar en otras tierras a precio de ganga, pero sí tuvieron ímpetu para inaugurar la moda de los “selfis” en los anaqueles del papel tualé. ¡Ah!, ¡tiempos dorados!, aquello era otra cosa: esos venezolanos salían con plata y había que recibirlos con los brazos abiertos, a esos los medios no podían sacarles punta; eran la prueba más fehaciente de que aquí se estaba haciendo algo que iba mucho más allá de la justicia social: el desnalgue y el derroche en Venezuela estaban a disposición de todas y todos.

Luego, el desfalco de los dólares a tasa preferencial se hizo insostenible y comenzaron a migrar los menos favorecidos, con la poca plata que tuvieran. Entonces, los medios de comunicación encontraron un nicho desde el cual patearnos por otro costado.

“Selfi con anaquel”, subgénero fotográfico traslimítrofe

“Selfi con anaquel”, subgénero fotográfico traslimítrofe

PRIMERO APELARON A LA LÁSTIMA

Me atrevería a decir que fue en el año 2016 cuando se inició esta historia. La noticia que le dio la vuelta al mundo fue “el conmovedor video de un venezolano que besa y abraza a un soldado colombiano al cruzar la frontera huyendo del país”. En aquel entonces nadie sospechó, nadie se preguntó por qué un abrazo pudo ser noticia si semejante nimiedad no alteraba el curso de la historia ni mucho menos. A nadie se le ocurrió que pudiera estar comenzando todo un proceso de manipulación cuyo objetivo fue socavar la imagen de nuestro país en el exterior, de tal manera que fuese justificable cualquier acción internacional en nuestra contra. Lo que ocurrió, en cambio, fue que numerosos medios se hicieron eco de la noticia y, luego, los usuarios de redes sociales; y, así, las almas más sensibles pisaron el peine con tanta entrega que cuando leyeron en el diario El Nacional “el drama de los 25.000 venezolanos que a diario entran caminando hasta Colombia” no se tomaron un minuto para sacar la cuenta: si la cosa era así, en tres años de éxodo el país quedaría vacío, desde San Cristóbal hasta Tucupita.

Hasta 2017 la estrategia parecía llegar hasta ahí: atacar al Gobierno Bolivariano, y a la moral del venezolano en general, posicionando la matriz del desplazamiento forzado. No se hablaba de bloqueo económico ni de contrabando de extracción ni de acaparamiento ni de especulación ni de grupos paramilitares de origen colombiano operando dentro de nuestro país. Se hablaba de hambre, de falta de medicinas y de gente siendo perseguida quién sabe por quién, obligándola a largarse a toda costa.

“No se habla de bloqueo económico, ni de contrabando, ni de acaparamiento...”

“No se habla de bloqueo económico, ni de contrabando, ni de acaparamiento…”

LUEGO EMPEZARON LAS ACUSACIONES

Ecuador, Panamá, Perú, Colombia y Chile han sido los países cuya prensa ha golpeado más duramente a los venezolanos. En el caso de Perú la crueldad y el amarillismo de la prensa ofrece titulares como “Venezolana detenida por prostitución se burla de policías y canta en una comisaría”, “Venezolanos son grabados tratando de asaltar a un transeúnte” o “Revelan por qué los ambulantes venezolanos venden más que los peruanos”, y las redes sociales ponen su cuota de malignidad con “Audios filtrados donde venezolanos hablan mal de los peruanos”. La información ofensiva se viraliza y la satanización del gentilicio venezolano se hace inevitable: somos la gente más despreciable que puede haber y, de paso, los estamos invadiendo.

“Venezolano y peruano protagonizan intensa pelea en bus”. Lo noticioso del hecho pone en evidencia que la prensa, en este caso, no está siendo utilizada para difundir información de relevancia nacional, sino para sembrar en los lectores la idea de que los venezolanos somos la peste. Si la pelea en el bus se hubiera dado entre dos hombres de nacionalidad peruana la noticia no habría dicho “dos hombres peruanos se pelearon en un bus”, la noticia simplemente no habría existido.

ECUADOR, PANAMÁ, PERÚ, COLOMBIA Y CHILE HAN SIDO LOS PAÍSES CUYA PRENSA HA GOLPEADO MÁS DURAMENTE A LOS VENEZOLANOS

La actitud de los medios en el resto de los países elegidos como destino predilecto de los migrantes no difiere de la observada en Perú. El resultado: una serie de actitudes xenófobas y manifestaciones colectivas de la misma que cada vez tienen más fuerza y frecuencia. Para muestra un botón: un supuestamente llamado Frente Nacional del Pueblo Panameño convoca a una marcha antivenezolanos. De la organización no existen rastros, pero la convocatoria recorrió las redes sociales causando estragos no solamente en la moral de los venezolanos que hacían vida en ese país, sino también en la imagen de las y los venezolanos en Venezuela.

“¡Luz, cámara, acción!”

“¡Luz, cámara, acción!”

EL TERRIBLE CASO BRASILERO

Hace unos meses, en la localidad de Mucajai, estado de Roraima del vecino país, desapareció un hombre y fue dado por muerto. Un grupo de ciudadanos locales asumieron enseguida que los culpables del asesinato estarían entre un grupo de venezolanos que se habían refugiado en una escuela abandonada de Roraima. No había pruebas que los incriminaran más allá del hecho de que eran venezolanos, pero con eso bastaba, había que tomar la justicia por mano propia: se dirigieron al campamento de refugiados y prendieron fuego a las pertenencias de los mismos. Poco tiempo después, el hombre que presuntamente había sido asesinado apareció vivo y pudo atestiguar que la persona que lo había atacado era de nacionalidad brasilera. Vaya anécdota amarga para la posteridad.

UNA CAMPAÑA DE ORIGEN SOSPECHOSO

Aunque las manifestaciones xenófobas contra la diáspora venezolana están a la orden del día, el origen de la campaña que puso a medio mundo en alerta en nuestra contra es difícil de precisar por sus numerosos protagonistas y por la masiva receptividad que ha tenido en los usuarios de redes sociales, quienes pronto se han vuelto replicadores y soldados de la misma. Sin embargo, un poco de suspicacia es suficiente para inferir que no se trata de otra cosa más que una forma de satanizar al país y, sobre todo, al chavismo: medios ultraderechistas venezolanos (o mayameros de origen venezolano) han incurrido en las mismas prácticas amarillistas de otros medios internacionales, sin importar que estén incurriendo en esa antiquísima y poco recomendable práctica de escupir para arriba. El sitio web Lechuguinos.com publicó una nota asegurando que “Bares en Panamá ofrecen 50% de descuento a quien le meta su pingazo a un venezolano”; y el sitio web Caraotadigital asegura que “Más que xenofobia, el venezolano está sufriendo el rechazo por su pobreza”, titular que refuerza la matriz de la pobreza en Venezuela y pasa por alto en que más de 60% de los venezolanos en el exterior provienen de las capas socioeconómicas más altas y profesionalizadas. Para ponerle la guinda al pastel: según el medio Analítica.com la “Xenofobia contra migrantes venezolanos es promovida por partidos de izquierda apoyados por Maduro”.

Para la prensa tendenciosa se trata de una diáspora de protagonistas desleídos

Para la prensa tendenciosa se trata de una diáspora de protagonistas desleídos

ÉPALE 296

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