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DURANTE 20 AÑOS, LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA HA RESISTIDO LA CONSTRUCCIÓN MANIQUEA DE UN IMAGINARIO DE TERROR, DONDE LO MÁS BONITO QUE HA RECIBIDO ES LA ACUSACIÓN DE COMENIÑOS. ESTE AÑO LA OPOSICIÓN ESTRENA UNA NUEVA ESPERANZA, UNA MÁS, Y OTRA COSECHA DE INJURIAS   

POR MARLON ZAMBRANO • @MARLONZAMBRANO / FOTOGRAFÍAS ARCHIVO

“Si las cosas que uno quiere se pudieran alcanzar, tú me quisieras lo mismo que veinte años atrás” susurra el bolero, que bien podría haber sido escrito el 23 de febrero pasado en la tardecita por el mismísimo presidente autoproclamado Juan Guaidó, pero que en realidad pertenece al repertorio popular cubano.

No es de boleros de lo que queremos hablar, una materia en la que reina con probidad de despechado el maestro Humberto Márquez, aunque puede que sea también una canción sosegada, que se baila en un ladrillito puliendo hebillas mientras suena de fondo algo que canta así: “y va a caer, y va a caer, este gobierno va a caer”.

DAÑOS COLATERALES: UN EJÉRCITO DE SEGUIDORES IMPENITENTES, QUIENES HAN SUFRIDO LA ANGUSTIA DE LA ESPERA, COREANDO LA SEGUIDILLA DE INJURIAS ORQUESTADA DESDE UNA DIRIGENCIA OPOSITORA ERRÁTICA
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Esta historia se remonta al 2 de febrero de 1999, fecha en la que sobre una agonizante constitución, la del 61, se juramentaba Hugo Chávez para su primer período presidencial mientras desde las graderías del antiguo Congreso Nacional, una adeca de prendas lujosas y mirada altiva se desmayaba en un puchero, murmurando apenas una letanía que luego se hizo plegaria, canción, himno, mantra, y finalmente nostalgia: “y va a caer…”.

Aquella vez comenzó a sistematizarse en torno al gobierno bolivariano una impresionante carrera de desinformación que ya había probado antes, con resultados impecables, la maquinaria propagandística de la industria comunicacional gringa, desde los días en que el magnate de la prensa, William Randolph Hearst, le mandó a decir a su enviado en La Habana durante la guerra de Cuba de 1898: “Usted suministre las ilustraciones, que yo le suministraré la guerra”.

Frente a la mentira como argumento, la verdad como esperanza

Frente a la mentira como argumento, la verdad como esperanza

ASÍ SE FABRICA EL TERROR

La revolución bolivariana, en 20 años, ha comido niños, violado ancianas, prohibido el reguetón, apresado a los poetas, secuestrado a adolescentes, envenado las aguas con pócimas “mataescuálidos”, espiado conciencias, traficado drogas, hipnotizado a empresarios privados, eliminado la patria potestad de los hijos, y un larguísimo etcétera, que en momentos llega al surrealismo.

Daños colaterales: un ejército de seguidores impenitentes, quienes han sufrido la angustia de la espera, coreando la seguidilla de injurias orquestada desde una dirigencia opositora errática, que aún no ha dado con la fórmula para exterminar el mal e imponer el bien, según su óptica de país, veinte años después.

Dos momentos cruciales de ese eterno bolero, que pretendió ser mambo en abril de 2002 y trap empezando este 2019: “Chávez is a killer”, la rocambolesca expresión en inglés que acuñó una doña de lentes oscuros al comienzo de la marcha opositora que desembocaría en el golpe de abril, y el “USA military intervention in Venezuela nowwwwww” que mandó a decir Liliana Rodríguez desde Miami, mientras su madre, una centenaria Lila Morillo eternizada gracias a las intervenciones quirúrgicas, proclamaba más atrás: “en el nombre de Jesús”.

MI MENTIRA FAVORITA

“El mejor chavista es el chavista muerto” se oye decir, una y otra vez, no ya de enemigos a muerte u oponentes radicalizados, sino de tu ex esposa escuálida o de tu mamá kamikaze, a la que ya no visitas para no someterte al bullying familiar que se regodea en llamarte bruto, loco, chaborro, horda, tierrúo, ciego, y te amenaza con desheredarte y cuidaito, hasta de negarte la bendición.

Pero reina un espíritu estoico, de lado y lado, resistiendo en sus posturas, en un país canibalizado por la irresponsable manipulación mediática que ha disfrutado jugar con los estigmas, usados con precisión de cirujano para avivar las llamas del odio en una especie de exaltación de la supremacía racial, intelectual y económica donde tiene cabida la expectativa de incursión y razia, y así extirpar el comunismo destructivo e imponer el capitalismo salvador.

¿Es en serio?

¿Es en serio?

“¿VAMOS BIEN, MUY BIEN?”

Por un asunto de fe y militancia, cada mentira admite sus devotos. Hoy, las consignas  expropiadas del imaginario pro yanqui (“Si se puede”; “vamos bien, muy bien”) han calado como una esperanza renovadora en el sector opositor, que ansía que finalmente esta nueva etapa, más agresiva y amenazante, dé al traste con el gobierno del presidente Maduro y acabe, finalmente, con “esta pesadilla”.

Gabi M., es inteligente, excelente profesional y está buenísima. Y aunque es opositora, es mi amiga. Sin ser militante de partido, adversa al chavismo desde hace algunos años con lealtad beligerante, pero tiene un punto de vista que intenta extraer aprendizajes frente a los mensajes inconexos que durante dos décadas ha pretendido imponer la derecha para captar la fe.

“Me parece que la oposición nunca ha tenido un mensaje claro que transmita una visión de país” lanza de entrada. “Siempre estuvieron peleando en contra del gobierno, del poder, entre ellos, en vez de pelear por una idea de gobierno nuevo y de tener empatía con el pueblo, observarlo y entender sus intereses, emociones y necesidades. Ahora veo que por primera vez hay un movimiento que no solo es anti-Maduro sino pro-algo. Chávez entendió al pueblo, de eso no hay duda. Yo, como oposición me hubiera cohesionado e infiltrado en los ministerios pero en pro de entender el proceso que se vivía; pero más bien el ansia de poder y la lucha por éste los cegó y no entendieron, haciendo más poderosos a los del gobierno ya que la oposición cada vez se fragmentaba más y más. Aparte, muchos se aliaron al gobierno con tal de aplastar al otro”.

GABI M., ES INTELIGENTE, EXCELENTE PROFESIONAL Y ESTÁ BUENÍSIMA. Y AUNQUE ES OPOSITORA, ES MI AMIGA
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Gabi vive al este de la ciudad, y más de una vez acompañó con su bandera de siete estrellas y sus inmensos pechos de silicona (muy bien puestos, cómo negarlo), las concentraciones opositoras con devoción de partisana. “El pueblo -reflexiona- tenía lo que necesitaba: atención en los barrios, comida, los trataban con dignidad mientras a nosotros (oposición) nos afectaba en ese entonces los inconvenientes de Cadivi y cosas así. Comparado con las inconveniencias que tenía la gente pobre antes de Chávez, eso era estúpido o insignificante”. Con escuálidas así si provoca hablar, y todo lo demás.

“Y la mayoría de la gente estuvo mucho mejor en el gobierno de Chávez por el chorro de billetes que había. Mejor era enchufarse a entender. Al pueblo lo mueven las emociones, y pienso que Guaidó es un ser humano con carisma y sencillo que no habla como político y que la mayoría, por el caos que se vive, esperaba. Hay empatía junto con su esposa; conozco algo a su familia y él es auténtico, buena gente, de clase media baja, de corazón inmenso y muy preparado” concluye, inquieta por ofrecer unas declaraciones así para un medio como este.

La esperanza agónica, el último bastión

La esperanza agónica, el último bastión

Adrián G. en cambio es un negro feo, que se fue hace tres años a República Dominicana. Es un batallador, jodedor, músico y opositor, que también es pana. “No soy militante. No estoy afiliado a ningún partido político. Obviamente adverso totalmente al gobierno” me recuerda antes de que lo interrogue.

“Lo que me interesa saber es si hay decepción en la oposición” le comento por Facebook. “La única decepción se llama Nicolás Maduro y pronto saldremos de él. Mira, respetuosamente te digo que durante veinte años hemos aprendido a luchar contra un régimen oprobioso, lleno de mentira, saña y desafortunadamente con todo el poder para trampear cuanta acción se da para salir de él. Y no se quiere salir de él por bueno precisamente. Si el régimen hubiera capitalizado a toda la sociedad nadie se le opondría. Han tenido más poder que cualquier otro gobierno, y como la baba de chivo, lo que tocan lo secan”.

“Esto es para la revista Épale Caracas, oficial. La idea es incluir en mi texto una opinión opositora con respeto y para el análisis” trato de persuadirlo. “La oposición obviamente ha decepcionado muchas veces porque el chavismo se ha servido de las viejas ansias de poder, cosa que creo que está quedando atrás. Las viejas figuras deberán adaptarse, o dar paso”.

“Claro, pero crees que podrías analizar objetivamente porqué veinte años después el gobierno sigue estando ahí” trato de contra argumentar. “¿Cómo crees -me refuta- que puedo dar un análisis objetivo a una pregunta para mi muy subjetiva? El gobierno está ahí no por pueblo, y de verdad yo no creo que tengan esa cantidad de gente que siempre dicen que tienen. Conozco gente en el chavismo que ha admitido muchísimas veces las artimañas de las que se han valido por lo menos desde el 2007 para enquistarse”.

“Ok, pero la oposición ha demostrado muchas veces pugnas internas, zancadillas, conflictos graves. Y han defraudado a sus seguidores. ¿Crees que finalmente Guaidó sea la esperanza?” intento repreguntar para zanjar una conversa que en otras circunstancias, a lo mejor, habría terminado a coñazos. “Imagínate, si en el gobierno hay pugnas de poder, como me dices, obviamente debe haberlas en la oposición donde cada quien quiere liderazgo. Guaidó es la punta del iceberg a mi modo de ver. Obviamente es un líder que aglutina y capitaliza, hace más de lo que dice y es coherente. En alguna oportunidad ustedes creyeron en un tipo que hizo lo mismo. Afortunadamente la mayoría (y de eso estoy más que convencido) entendió que ningún pseudo mesías puede venir a salvarnos del maleficio de Chávez. Ahora somos todos, cada quien con sus méritos, aportando lo que sabe y lo que ha aprendido”.

¡No joda!

FIN

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