2 manual del levante copiaLa revista Épale CCS publicará por entregas, desde el 1° de mayo, el Manual del levante escrito por el periodista Pedro Chacín. Además de una manera de rendir homenaje a su autor, quien cumplirá el mes próximo 23 años que nos dejó sin sus pedradas, es una excelente oportunidad de aproximarse a las técnicas más utilizadas de mercadotecnia amorosa para superar el sentimiento de separatividad, como diría pomposamente el destacado psicoanalista alemán Erich Fromm en su libro El arte de amar, utilizadas en los años 80’s y que Pedro supo plasmar magistralmente en sus crónicas, después de un extenuante periodo de observación, investigación y acción participativa.

A continuación transcribimos un artículo publicado en julio de 2008, escrito por la periodista y directora de la revista Épale CCS, Mercedes Chacín, que arroja luces sobre el concepto central del manual:

“El enamoramiento es según el diccionario de la Real Academia Española: Acción y efecto de enamorar o enamorarse. Enamorar o enamorarse. Yo me enamoro, tú te enamoras… Excelente conjugación. En mis tiempos mozos a una se la “levantaban” o uno “levantaba”. Tal “acción” podía significar desde unos besos de piquito hasta la práctica cóncava y convexa que inspiró a Roberto Carlos. Sí, se me cayó la cédula.

Había gente que “levantaba que jode” y gente que no “levantaba ni el polvo”. El estar “bien bueno” o “bien buena” haría que tú fueras un “levantador” o “levantadora”. Ahora ¿Qué es lo que se “levanta”? Un “macho” responde: “¿qué va a ser? Levantarla, pues. Cargarla”. Aja ¿Y si es al revés? ¿Y si es la jeva quien “levanta”? ¿Qué es lo que hay que cargar?

Ahora es un “pelo” distinto. Las chamas y chamos preguntan: ¿te distes los besos? ¿Te la (lo) zampaste? ¿Cuadraste? Al grano pues, directo. Con el reggaetón parece que ya no hay lugar para el enamoramiento. Me enteré, por ejemplo, que hay una “cosa” que se llama “sexo seco” que es lo mismo que “pulir hebillas” bailando bolero pero ahora es bailando regaeton. No quiero ni pensar como será dentro de diez años. ¿Qué será lo que se pregunte? Dios, ¿en qué andará mi imberbe hija? Eso de “levante” es como demasiado ¿metafórico? No éramos  bobos, sino ¡poetas!

Recién ahora, con la pronta reedición del Manual del Levante y otras pedradas de mi hermano Pedro Chacín, tuve “la” curiosidad. ¿Por qué levante es sinónimo de enamorar (se)? Veamos estas definiciones de la palabra “levante”. Según el Pequeño Larousse: “Oriente, este, parte por donde sale el sol”. Según el colombiano Clave: “De levar (levantar), porque es por el levante por donde el sol se eleva”. No me dirán que no es pura poesía. El enamoramiento, el levante, es “por donde el sol se eleva”. Enamorar o enamorarse es sólo comparable con el alba, con el amanecer, con la luz… Puro romanticismo, pues.

Sorprendentemente fue en el diccionario de los académicos españoles donde encontré la acepción “exacta”: “3. m. coloq. Arg., El Salv. y Ur. ligue (‖ persona con quien se entablan relaciones)”. Y ahí mismo con un clic, Internet nos lleva a “ligue”: “Acción y efecto de ligar (‖ entablar relaciones amorosas o sexuales pasajeras)”. Faltó Vzla., Pedro, eso es porque los españoles no han leído tu Manual”.

ÉPALE WEB

Artículos Relacionados