A la espera de las vacunas 1821

Por Aldemaro Barrios • Red de Historia Caracas / Ilustración Erasmo Sánchez / Fotografías Archivo

Mientras se reanudaban las hostilidades para darse la batalla en Carabobo, Venezuela padecía la amenaza de otra plaga tan terrible como la guerra: la viruela. Guayana y las costas en control patriota estaban alertas a los riesgos de infección y se tomaban todas las precauciones para evitar que esta endemia entrara por lo que se estimaron las medidas de resguardo sanitario.

Mientras desde Cúpira se carteaban y acuartelaban los jefes patriotas Lorenzo Bustillos y Calixto de Armas en Guanape, para vigilar las movidas de los realistas en Barlovento, quienes quemaron algunas aldeas en Tacarigua, donde presumían había soportes populares patriotas o brotes de viruela, desde Guayana se esperaba la llegada de las vacunas contra la viruela.

En Angostura el coronel José Ucrox, Comandante Político de la Provincia y responsable del Tribunal de Distribución de Vales Nacionales, Vacunación y Subsistencia anunciaba a través del Correo del Orinoco la espera del medicamento conocido como Pus Vacuno, un remedio preventivo para evitar la propagación de la enfermedad mortal cuyos brotes diezmaron poblaciones costeras en América y en especial, en México, desde 1814.

El gobierno revolucionario designó en Guayana al cirujano mayor de la plaza, teniente coronel Montes para tomar: “todas las providencias necesarias para la degradación que al efecto se hace, de todos los que tengan la desgracia de contraer la infección de la mala. Y para que llegue a noticia de todos (…)”, tal cual lo reseñó el Correo del Orinoco, el 8 mayo de 1821.

La diferencia notable entre los patriotas y los realistas fue que los primeros esperaban la vacuna y hacían todas las gestiones sanitarias para resguardar a la población de la epidemia de la viruela, los segundos, en cambio, quemaban aldeas enteras para acabar con el riesgo de la viruela y del apoyo del pueblo a los patriotas insurgentes.

Vacas y vacunas

Desde finales del siglo XVIII se conocieron las vacunas contra la viruela, materialmente fueron las vacas y sus viruelas las que permitieron al científico y médico inglés Edward Jenner encontrar los agentes inmunizadores del mal, por eso el nombre “vaccuna”. El comentario casual de una paciente campesina que mostró a Janner un pequeño brote en su piel al haber padecido la viruela bovina le brindó la oportunidad a este médico de ensayar y tomar muestras de esos brotes e inocularlos en otros pacientes. Así obtuvo una reacción favorable de inmunización en el paciente afectado. Venezuela para mayo de 1821 recibió la vacuna que descubrió Edward Jenner conocida como Pus Vacuno y justo antes de la Batalla de Carabobo en Guayana se esperaban las dosis para contener los brotes de lapeligrosa viruela, cuyo virus fue oficialmente extinguido en 1977, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

ÉPALE 406