¿A qué huele el sexo?

El sexo es el placer que te otorgan los sentidos Y la nariz juega un papel importante. Reconocer la importancia del olfato en el sexo, nos abrirá las puertas de un mundo sensorial bastante rico y entretenido

                                 Por José Luis Tapia • @joltapia • joseltapia@gmail.com                                    Ilustración Astrid Arnaude • @loloentinta

El sexo es una experiencia sensorial. Involucra poderosamente nuestros sentidos.  Algunos dicen que los hombres se excitan con lo que ven y las mujeres con lo que escuchan. De igual forma, nos excitamos al tocar y siendo tocados. Sin embargo, el sentido del olfato a veces no se toma en cuenta en esta relación. Los olores que percibimos, lo que nos recuerda o lo que insinúa o despierta, afecta la forma cómo disfrutamos nuestras experiencias sexuales.

Podemos estar de acuerdo en que el sentido del olfato es fundamental para seducir o ser seducido, y existen zonas del cerebro que responden mejor ante un olor o fragancia que los perfumistas y fabricantes de detergentes conocen bien y se ocupan de estimular. En este sentido, sabemos que no se puede señalar el olor con un dedo, pero reconocemos fácilmente cuando el olor existe. Incluso, inconscientemente nos podemos enterar de su presencia.

Una de estas formas de enterarnos son las feromonas, químicos que el cerebro percibe en forma inconsciente, y detectadas a través de algo que se conoce como órgano vomeronasal, el cual se encarga de enviar señales a algunas áreas del cerebro que controlan ciertas conductas instintivas, como la sexual.

Por esta razón, confiar en lo que nos informa nuestra nariz no solo es importante al momento de saber si un alimento está fresco o escoger un vagón del metro en la mañana. También es clave para tener una vida sexual saludable y estimulante. Al menos esto nos lo dicen algunos investigadores que descubrieron que los problemas con el olfato tienen un impacto notable en el bienestar emocional y en las relaciones personales.

Problemas en el sentido del olfato pueden hacer que muchas personas pierdan interés en cocinar por ejemplo, y que por lo tanto no disfruten de servir comida a familiares o amigos, lo cual tiene un impacto negativo en la vida social. Sin contar con el hecho de que la falta de olfato también dificulta la creación de recuerdos que conecten olores (ingredientes, Navidad, perfumes, paisajes, lugares) con experiencias.

¿Cómo pueden afectar entonces los olores a la sexualidad?

El olor juega un papel a menudo subestimado en la atracción sexual, lo que ayuda a explicar por qué la apariencia por sí sola no puede explicar cuán atractiva nos puede parecer una persona. Pero, ¿qué papel juega nuestra capacidad de oler a nuestras parejas, o parejas potenciales, a la hora del delicioso?

De acuerdo a algunas investigaciones, los hombres que nacen sin la capacidad de oler tienden a tener menos parejas sexuales. Y aproximadamente la mitad de las personas que pierden el sentido del olfato, debido a una infección o lesión, reportan impactos negativos en su comportamiento sexual. Según nos explican estos investigadores, también podría ser un efecto indirecto, ya que la incapacidad para oler a menudo se asocia con depresión o inseguridad social, lo que puede afectar aspectos de la sexualidad.

En otro experimento descubrieron que no había relación entre la sensibilidad al olor y el deseo o el rendimiento sexual (medido en cuántas veces habían tenido actividad sexual durante el mes anterior, así como cuánto tiempo había durado en promedio un encuentro sexual). Sin embargo, las personas con un sentido del olfato más agudo informaron que sus encuentros sexuales eran más “placenteros”, y aquellas mujeres con un olfato más sensible, experimentaban más orgasmos durante las relaciones sexuales.

Los datos de este experimento indican que existe una influencia positiva de la sensibilidad olfativa en la vida sexual. En ese sentido, se refuerza la percepción de que ciertos olores corporales como fluidos vaginales, esperma, aliento y sudor pueden enriquecer la experiencia sexual, al aumentar la excitación.

¿Qué tan fuerte es el deseo de masturbarse o tener relaciones sexuales con mi pareja cuando huelo su ropa? ¿Cuántas veces tenemos relaciones cuando nos bañamos o dejamos de bañar? ¿Qué tan placenteras son nuestras experiencias sexuales cuando circulan ciertos y determinados olores? ¿Se refuerza la intimidad ante algunos olores, y por lo tanto, la confianza y el placer? ¿O por el contrario, nuestros olores corporales espantan a los demás y nos impiden tener más encuentros? Vamos a seguir el rastro de este mundo sensorial y descubrir todas sus posibilidades.

ÉPALE 464

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