Acoso sexual y deporte femenino

Por Gerardo Blanco@GerardoBlanco65 / Ilustración Justo Blanco

Las graves denuncias formuladas públicamente en una carta firmada por Deyna Castellanos y otras 23 jugadoras de las selecciones de fútbol femenino, sobre acoso, maltrato psicológico y abuso sexual que habría cometido el exentrenador panameño Keneth Zseremeta generan muchas interrogantes sobre el caso. ¿Cómo es posible que durante los diez años que estuvo al frente de las selecciones femeninas, de 2003 a 2017, ningún padre o representante de las más de quinientas chicas que pasaron por las selecciones denunciara en la Federación Venezolana de Fútbol (FVF) el comportamiento depredador del técnico? ¿Ningún federativo recibió una sola queja por el trabajo de Zseremeta?

La investigación que ordenó abrir el Fiscal Tarek William Saab debe ir más allá de Zsremeta. ¿Sus asistentes en el cuerpo técnico fueron cómplices silenciosos de estos supuestos abusos sexuales cometidos en esa década? ¿Cuál es la responsabilidad de la FVF en esta situación? Si Zseremeta es culpable de las acusaciones, debe pagar legalmente y ser suspendido de toda actividad deportiva como se exige en la carta. Pero como todo ciudadano, tiene derecho a la defensa. Son las leyes y no las redes sociales las que deben emitir un veredicto.

No es la primera vez que el deporte venezolano se ha visto manchado por este tipo de acusaciones de abusos contra las féminas, la judoca guayanesa Elvismar Rodríguez, medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Lima 2019 y representante de Venezuela en los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020, denunció en 2016 al entonces presidente de la Federación Venezolana de Judo, Ronald Salazar, por acoso sexual. De acuerdo a la denuncia realizada por Elvismar, el federativo enviaba mensajes impropios y solicitaba fotos de desnudos a las atletas de la selección nacional de este deporte, con la promesa de darle respaldo e incluirla en las competencias internacionales.

El caso llegó al TSJ y Fevejudo fue intervenida por el hoy diputado Pedro Infante, quien presidía el Instituto Nacional de Deportes. El Directorio del IND designó una comisión reestructuradora, y Salazar fue separado de su cargo, a la espera de una sentencia definitiva por sus supuestos abusos contra las atletas.

La violencia física, sicológica y sexual en contra de atletas femeninas menores de edad tiene un precedente escandaloso con el médico de la selección nacional de gimnasia de Estados Unidos, Larry Nassar.

El osteópata que entre 1996 y 2014 trató de sus dolencias y lesiones a las gimnastas del Team USA fue condenado en 2018 por abuso sexual. En el documental “Atleta A” de Netflix revisa con prolijidad este terrible caso de rapacidad.

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