Alejandra Claros Borda: “Cada niña o niño tiene la oportunidad de cambiar su propio destino”

La escritora boliviana afirma que la lectura contribuye a construir sujetos con conciencia social, empatía y solidaridad

                                        Por Ricardo Romero Romero@itacanaufrago                                          Fotografía Mairelys González@mairelyscg27

El bicentenario de la batalla de Carabobo es propicio para recordar a sus protagonistas. Hacer remembranza de sus hazañas, de la que somos partícipes por ser herederos de un legado histórico, para no olvidar que seguimos bajo amenazas de grandes poderes que pretenden arrebatarnos la independencia lograda a sangre y fuego.

Es importante saber quiénes fueron los que lucharon contra los colonialistas, no solo bajo la mirada de sus logros en la guerra, sino también cómo eran ellos en su historia personal, su niñez y juventud. En este contexto, una escritora de la patria grande, precisamente de Bolivia, nombrada así en honor a su fundador, nos trae un relato ameno.

Se trata de Alejandra Claros Borda y su libro Un niño llamado Simón, donde se cuenta de manera fantástica la edad temprana de Simón Bolívar, episodio poco conocido por muchos de nosotros, ya que generalmente se privilegia las grandes acciones de nuestros próceres y a veces se sublima su paso por otras etapas de su vida.

La autora diseñó un encuentro imaginario entre dos niños, separados por más de dos siglos, pero unidos por la amistad. Esta obra permite a los amantes de la lectura saber un poco más sobre los momentos precoces, alegres y tristes del niño Simón, el que luego sería el “genio de Ámérica”.

Desde Épale nos propusimos indagar qué llevó a la escritora a darnos este fabuloso y ternurista libro:

—¿Por qué escribir para niñas y niños?

—Hace muchos años que me dedico a escribir para niñas y niños, Un niño llamado Simón  es mi cuarto libro infantil. “Uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído”… decía Jorge Luis Borges y cuanta verdad… Escribo para que formen su propia identidad y eso se hace a través de historias que puedan conmoverlos, pero sobre todo con historia… que conozcan a los héroes y heroínas de verdad, personas que sí existieron y que buscaban igualdad social.

—¿En esta era tecnológica por qué es importante la historia?

—La cultura, la historia, el arte tiene que ponerse a la altura del tiempo. Si la tecnología ya está naturalizada en nuestras vidas, es hora de que naturalicemos la historia, la cultura, todo lo que podamos vincular para construir ciudadanas y ciudadanos con pensamiento e identidad propia. Es un error negar vincularnos al tiempo, a la técnica. Estamos perdiendo espacios de formación. Tenemos que digitalizar lecturas emancipadoras. Está comprobado que el uso promedio de dispositivos móviles es de seis horas al día, ¿se imaginan si de esas horas dedicamos quince minutos de lectura con nuestros niños? Ese tiempo se iría sumando porque su curiosidad iría creciendo y empezarían a elegir los contenidos  de acuerdo a sus lecturas.

—¿Puede transformarse la realidad a través de los contenidos históricos?

—Al llamar la atención, la curiosidad de nuestros niños y niñas, tienen que sentirse reflejados también en la historia no como sujetos subordinados sino con las capacidades de transformar una sociedad desde pequeños. Es por eso que me gusta reflejar historia biográfica, para que ellos vean que ese conjunto de actores que hicieron historia también fueron niños y niñas, sobre todo, fueron humanos con dificultades, con obstáculos, con falta de confianza, unos con riquezas, otros que crecieron en pobreza, pero finalmente reconocidos por sus aportes, por lo que lograron cambiar. La historia sirve para formar conocimiento, pero tiene sobre todo un función social, son elementos que deben ser inherentes en cada ciudadana y ciudadano. Transformaremos la realidad cuando ayudemos a construir personas que pueden ser sujetos de la historia, pero no cualquier sujeto, sujetos con conciencia social, con empatía y solidaridad.

—¿Cómo conjugar la historia y la ficción sin que se distorsionen los hechos?

—Incorporando a nuestros niños como protagonistas, imaginándonos sus preguntas a los personajes históricos y validando cada cosa que escribimos. Escribir libros históricos conlleva una gran responsabilidad, uno debe contrastar bibliográficamente y pedir la opinión y validación de  historiadores calificados.

—¿De qué manera se pueden hacer más accesibles los libros con los actuales costos?

—Tenemos que esforzarnos en la presentación, en los dibujos, en el formato y sobre todo escribir en un lenguaje apropiado. Otra forma es digitalizándolos. Estoy convencida que las niñas y niños deben ser los más beneficiados de nuestros máximos esfuerzos.

—¿Cómo puede ser autosostenible un proyecto cultural de esta envergadura?

—Llamando la atención de los medios de comunicación, autoridades y población en general. Explicando los objetivos, muchos dicen que es imposible, pero con voluntad se puede lograr, las personas que nos dedicamos a esto tenemos que saber que esta no es una actividad para enriquecerse económicamente, es para aportar a la sociedad que está desinteresada en esa edad de oro: la infancia. Tenemos que articular voluntades para presentar proyectos de calidad que no sean aburridos.

—¿Contribuye la lectura, un acto íntimo, mejorar los procesos de socialización?

—En un tiempo de pandemia que las niñas y niños tienen limitaciones de movilidad física, definitivamente podrá ayudar a construir un carácter individual. Muy pocos ponen como ejemplo a Bolívar en este tiempo de Covid-19, cuando él fue una víctima de las epidemias de su tiempo. Perdió a sus padres por tuberculosis. Bolívar es valioso porque logró vencer obviamente en primer término las dificultades de su infancia y orfandad. Su formación, su curiosidad, su capacidad de imaginar otro mundo fue lo que formó su carácter individual. Muy pocos se han detenido a contar estas historias… Siempre nos enfocamos en los logros, las victorias, y nos olvidamos que todos en algún momento fuimos niños.

—¿A veces piensas que estás “arando en el mar”?

—Mis proyectos no están basados en el éxito monetario, están basados en convicciones políticas, e ideológicas. No busco lectores y llenar mi ego por las personas que leen mis escritos, me conformo con lograr que un niño, una niña se interese en la historia de nuestra región, si logro eso con una sola persona ya habré alcanzado mi cometido. Quién sabe si en el futuro gracias a este proyecto tengamos más escritores latinoamericanos, con pensamiento propio, con conciencia social y si logramos finalmente la conformación de la patria grande.

—¿Cómo llegar a los niños con la lectura si sus padres no leen?

—Convirtiéndolos en protagonistas, ayudándolos a comprender sus orígenes, enseñando que la historia está ligada a las resistencias, a la acción, está vinculada a la felicidad o la tristeza, a las derrotas y a las victorias. Quien no quiere ser protagonista de una historia, cada niña o niño tiene la oportunidad de cambiar su propio destino, y eso sólo depende de ellos mismos no de sus padres.

Un niño llamado Simón de Alejandra Claros Borda. ¡Descárgalo gratis!

https://www.fundarte.gob.ve/images/descargas/Feria_del_Libro_2020/FERIA_DEL_LIBRO_CCS-2020_UN_NINO_LLAMADO_SIMON-ALEJANDRA-CLAROS-BORDA.pdf

ÉPALE 419