Ana Gloria Palma: Mi aporte es el amor a la patria

La poeta considera que la fe, su familia y el amor al prójimo son sus pilares para la creación poética y para la vida

Por María Eugenia Acero Colomine  • @mariacolomine  / Fotografía Michael Mata@realmonto

A ti

“Un abrazo

Hoy respiro y te tomo

Amor viejo

Nuevo. (…)

Respiro y apareces

Te vas

No siento mis brazos

Voy volando

Respiro y ya no soy.

Solo soy paz

Ya no siento a nadie

Somos muchos

Que nos movemos en distintas direcciones”

(Fe entre girasoles, 2022).

 

El movimiento poético en Venezuela es cada vez más vibrante y fuerte, al punto de que constantemente vemos manifestaciones de la palabra y la lírica en cualquier rincón del país. Caracas siempre nos sorprende con peñas poéticas donde cada vez se multiplican los juglares con propuestas originales y novedosas. De esa constelación de nuevos creadores viene la educadora Ana Gloria Palma, quien paulatinamente se ha venido haciendo de un espacio importante dentro de la poesía venezolana a través de su militancia en el Frente de Creación Literaria Oficio Puro. Ana Gloria acaba de publicar su poemario Fe entre girasoles (Editorial Hormiguero), donde eleva un canto de amor y conciencia a través de sus 21 poemas. Ana Gloria es una apasionada de la palabra y de su familia, especialmente de sus nietos quienes siempre la acompañan a sus aventuras líricas.

Conozcamos más de la voz poética de Ana Gloria Palma.

—¿Cómo llegó la poesía a tu vida?

—Yo creo que llegó desde niña. Yo era una niña muy quieta, lo mío era estar con un cuaderno. Recuerdo que antes transcribía coplas, dibujaba mucho, y siempre me gustó mucho el arte. Me encantaba ir al museo aunque no tuviera mucho conocimiento. Siempre transcribía poesía. En 2004 cuando empieza todo ese boom de festivales, fui seleccionada por Monte Ávila para un taller de poesía y participé en varios eventos como poeta. Tengo primero a Dios, luego la familia y la poesía. Esos son mis sustentos.

—¿Cómo ha sido tu trayectoria como poeta?

—Soy muy defensora del papel de la mujer, y creo que es una herida histórica donde la mujer fue muy invisibilizada. Eso continúa hoy aunque ha mejorado. No voy a negar que he sido reconocida poética y afectivamente por otros compañeros, pero las mujeres poetas siempre son las mismas. Así que todavía nos falta por trabajar. No digo que esté contra el hombre, pero siento que el proceso poético sigue siendo muy patriarcal. El Comandante Chávez me inspiró a hacer cosas, sobre todo por el prójimo.

—¿Cómo has luchado contra el patriarcado en la poesía?

—Haciéndome sentir, desde Oficio Puro, que es donde más he desarrollado mi camino poético. El 10 de mayo cumplimos diez años. Siempre estamos llamando al  hombre y la mujer de diversos estratos sociales sin distinción, siempre estoy pendiente de que se visibilice a la mujer y de que tenga un papel protagónico.

—Háblanos del Frente de Creación Literaria Oficio Puro

—Yo llegué a Oficio Puro desde sus inicios. Solo era espectadora, pero me fui quedando. Hemos hecho cosas muy bonitas, sobre todo en favor del ambiente, la naturaleza, el Samán de Bello. Son muchos los compañeros que han transitado en Oficio Puro. Recientemente sacamos nuestra antología, sobre todo por el empuje de Benjamín Martínez. Este tiempo de pandemia ha sido maravilloso, de creación, reinventarse y encontrar nuevos caminos.

–Háblanos de tu poemario.

Fe entre girasoles. Fe, porque yo creo en Dios, que me ha proporcionado la poesía, mi familia, mis nietos, mis hijos, y la oportunidad de conocer gente maravillosa que fueron los que hicieron posible este poemario. La coronela Sara Otero de la Editorial Hormiguero es amiga mía personal. Yo siempre les mando poemitas míos a mis amigos, y un día le mandé un poema. Ella me llamó y me ofreció sacar un poemario completo. Tomé los poemas que tenía. El título viene por el amor a Dios, mis amigos, mi familia.

Tengo otro poemario en cola, llamado El recetario de mamá.

—¿Qué temas abordas en tu poesía?

—Hablo del amor, la familia. Tomo temas políticos, de situaciones que me subyugan.

—Háblanos de tu experiencia de familia, sobre todo como abuela.

—Los nietos le cambian la perspectiva a uno. Uno vuelve a ser niño, uno vuelve a tener mucha ilusión. Te llenas de alegría. Los hijos no te nutren en este sentido, los hijos son más la responsabilidad. Los nietos son más juego; el abuelo es un compinche más permisivo. Mis nietos son Ángel David, Amanda Nazareth y Aarón Alexander.  Son mis tres Ases, así como su abuela Ana Gloria. Mis nietos siempre andan conmigo a sus actividades.

—¿Cuál es tu aporte?

—Primero, el amor a la patria y el amor al otro. Cuando amas al otro das bastante.

—¿Cuáles son tusreferentes?

—Mis referentes son todos aquellos compatriotas amigos que han luchado por la patria: que se han parado frente al mundo contra el imperialismo, y decir “Aquí estamos. Aquí está un pueblo venezolano que se respeta”. Entre los más relevantes: Gustavo Pereira, María Calcaño, Miyó Vestrini. También todos los grupos literarios donde transitamos la gente de a pie menos conocida, Ximena Benítez, María José Escobar, Cristóbal Alva. Han sido tantos los compañeros que nos hemos fusionado en afecto. Nombrar a uno es no nombrar a otro, y creo que todos merecen ser mencionados por mi boca.

—¿Te sientes realizada?

—Totalmente. Me siento realizada, satisfecha. Me he caído, me he levantado, me he deprimido y me he levantado gracias a que tengo fe. Tengo fe de un Dios que nos acompaña. No estamos solos. No hace falta estar congregado para estar en Dios.

—¿Qué función cumple la poesía?

—Tiene muchas funciones: sirve como catarsis, para expresar el afecto, como protesta, como acercamiento. Funciona también para conocer.

—¿Qué te falta por hacer?

—Si tengo más tiempo, quiero hacer muchas cosas: escribir más libros. Estoy interesada en ayudar a las personas que quieren escribir. He estado en actividades con niños en las bibliotecas de Petare, para incentivarlos a la lectura y amar los libros. Soy amante de los libros desde que era joven.

—¿Qué es vivir poéticamente?

—Es agraciarse con todo. Es vivir maravillado ante todo lo que hay. Es maravillarse por el cielo. También compungirse por las injusticias. Cuando veo un loco en la calle gritando, me pregunto qué es lo que le aflige. Si te comes un helado, es disfrutar el recuerdo.

—¿Qué mensaje le darías a la comunidad de Épale CCS?

–Que lean Épale CCS. He leído la revista por años y tengo amigos entrañables: Pedro Delgado, Marlon Zambrano, Malú Rengifo. Incluso salió mi nieto en una edición de la Feria del Libro. Sigan reflejando lo que es Caracas, Venezuela. En Épale CCS caben todos y eso es maravilloso.

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