Boleros de La Noche (Y) 3

Por Humberto Márquez / Ilustración Erasmo Sánchez

La noche es la estancia sentimental del amor, quien no haya regalado las estrellas y la luna, que tire el primer arete. Es el reino de los enamorados, sino que lo diga Armando Cabrera en: “Tú me haces falta, porque las noches se hacen tan largas cuando en ti pienso”… o Roberto Cantoral enamorado de una bailarina en aquella gira por Estados Unidos, a la hora de la inevitable despedida: “Reloj, detén tu camino/ Porque mi vida se apaga/ Ella es la estrella que alumbra mi ser/ Yo sin su amor no soy nada/ Detén el tiempo en tus manos/ Haz esta noche perpetua/ Para que nunca se vaya de mí/ Para que nunca amanezca”.

O Rafael Hernández en ‘Desvelo de amor’: “Te juro que dormir casi no puedo/ Mi vida es un martirio sin cesar/ Mirando tu retrato me consuelo/ Vuelvo a dormir y vuelvo a despertar/ Dejo el lecho y me asomo a la ventana/ Contemplo de la noche su esplendor”.

Imperdible Elena Burke cantando: “De lo que te has perdido/ La noche de anoche/ Por no estar conmigo/ De lo que te has perdido/ Yo con tanto fuego y tu pasando frío/ Romántica, anoche me sentí romántica… sintiendo como si volara/ Y hasta llegando a imaginarme tu carita sobre mi almohada”.

En el abanico nocturno encontramos otra letra matadora ‘Mis noches sin ti’, que reseñamos en mi libro ‘Boleros que curan el alma 1’, editado por la casa editorial Fundación CCS … Pero resulta que no es bolero, es una guarania paraguaya, cuya música es de Demetrio Ortíz y letra de María Teresa Márquez.

O la de Orlando La Rosa “Quiero escaparme con la vieja luna/ en el momento en que la noche muere, cuando se asoma la sonrisa blanca/ en la mañana de mi adversidad/ Quiero volver a revivir la noche/ porque la vieja luna volverá/ ella es quien sabe dónde está mi amor/ ella sabe si es que la perdí”… y la de Julio Gutiérrez: “Llanto de luna en la noche sin besos de mi decepción/ sombras de penas, silencios de olvidos que tiene mi hoy/ Llaga de amor, que no puede sanar si me faltas tú/ ebria canción de amargura que murmura el mar”

Como diría Goethe: “La noche es la mitad de la vida, y la mejor mitad”.

ÉPALE 416

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