Caracas bajo la luz de la cuarentena

La fotografía, una alternativa de escape

Resguardando la salud mental que nos queda detrás de una cámara sin morir en el intento

Por Mairelys González@mairelyscg27 / Ilustración Justo Blanco

Mientras el mundo progresivamente ya lo vivía, para nosotros todo ese peo inició el 14 de marzo, un día inolvidable. Iniciaba una cuarentena. ¿Con qué se come eso?  Insistían por todos lados con el “Quédate en casa” sin contacto pleno y mucha restricción. Nuestra rutina y ritmo natural caraqueño sufrieron cambios bruscos.

Lo cotidiano de pronto tomó importancia, empezamos a ver con más detalle nuestro entorno y valorar más esa rutina que antes pasaba desapercibida, como algo nuevo y único. Empezamos a contemplar una nueva ciudad, ya no solo era esa urbe con luz dura y dorada, ahora había un plus, tapabocas, policías, alcohol del que no nos gusta, soledad y un sustico.

Muchos luchamos con el miedo de contagiarnos y tocó cuidar más a la familia. El encierro no fue fácil para quienes hacemos vida diaria en la calle. Fue abrumador el exceso de tiempo libre.

Cada quien busca sus propias medidas y prevenciones para resguardar su salud mental. Mientras unos escriben, otros pintan, tejen o bailan, los fotógrafos tenemos nuestras cámaras y en un mundo donde la imagen es parte indispensable de nuestro lenguaje, donde no pasa un día que no hagamos una selfie, una pandemia no iba a limitarnos, al contrario, era la oportunidad única de registrar un momento histórico.

En consecuencia, me di un tour por toda la diversidad de fotografías existentes. Pero lo que no podía faltar y asumí como exigencia, fue el registro de mi comunidad en plena pandemia. Desde mi puerta, ventana o al momento de hacer las compras aprovechaba para hacer unas cuantas capturas sin intervenir mucho, quería describir cómo se vivía el asunto este del covid-19 en mi sector.

La fotografía ya me había salvado anteriormente de otros momentos difíciles y me había ayudado a salir a flote; acá hago énfasis en destacar que la fotografía es una herramienta terapéutica, liberadora y sanadora. Cuando tienes una cámara en la mano empiezas a buscar en la mirada de las personas, su historia, te das cuenta que no eres el único y que todos tenemos cosas que contar y enfrentar.

La cámara a sido mi relación más larga, mi diario, mi sicóloga, mi compañera y mi mejor excusa. No la veo como un trabajo aunque intento vivir de ella.

Me encargué entonces de mostrar mi contexto más cercano con tapaboca, fue cuando descubrí para mi motivación, que otros fotógrafos y colectivos estaban retratando también el barrio.

Los Cacriphotos, lo primero que me llamó la atención fue el nombre, quizás por mi amor a los perros sin raza. Ellos buscan constantemente retratar a la gente con una estética bellísima en su cotidianidad. No conforme con eso, las fotos vuelven a su origen, las imprimen y se las llevan a sus protagonistas, arrechísimo. Algo de eso intento con las de Caracas Viva de la revista, hacer retratos de la gente que aun en cuarentena y en casa sigue viviendo, que se vean allí y se sientan parte, porque lo son, luego les llevo la revista y percibir la alegría en sus rostros, me encanta. Se volvió un reto, yo hacía una foto de los motorizados en caballito y luego veía una de ellos triple más arrecha, aun no les he llegado, voy detrás de la ambulancia, pero allí voy.

Romearriche por su parte, documenta la lucha y las necesidades del pueblo desde una perspectiva íntima, realista y hermosa, “brutales” me dicen que son sus fotos. Además siempre le agregan un poco de contexto histórico a sus publicaciones y leemos cosas como: “¿Cómo lo hacemos? No sé, pero quedarse pegao no es una opción”. Este plus me conmueve. Podemos ver en sus textos e historias cosas muy interesantes y ricas de leer.

El maestro Juancho Domínguez, un autodidacta que nos retrata a una ciudad con altos contrastes, sombras y un dominio artístico de la luz impresionante. “Me enamoré de la fotografía hace cinco años” afirma, va buscando siempre el atardecer, ese instante decisivo que nos enamora con sus imágenes. La mayoría de sus fotos son en blanco y negro, dice que no las ve en la pantalla sino hasta llegar a su casa, así mantiene la expectativa si logró o no la foto; me comentó hace poco que si expusiera algún día habría un cuadro en blanco en honor a aquellas fotos que no se lograron. Allí me enamoré más de él.

Como amante de la fotografía, estos trabajos no solo son mis referentes, sino que además, se llevan mi admiración y respeto porque me muestran a Caracas desde su gente, haciéndolo desde una perspectiva artística y ética. Es interesante cómo la fotografía nos da propósitos, nos sana emocional y físicamente,  nos devuelve a la vida; es una vía de escape, un refugio, una fuente de luz en la oscuridad. Definitivamente, en los momentos más críticos, el arte, la creatividad y una cámara pueden ser la salvación.

Con medidas de bioseguridad la gente igual vacila                     Foto @romearrieche

ÉPALE 430 – 9° ANIVERSARIO