Caracas en tinta, papel y metaverso

La 18a Feria Internacional del Libro nos permitió explorar la ciudad retratada por sus escritores. Este año, se le honró más en digital que en físico

Por Marlon Zambrano • @zar_lon / Fotografías Alexis Deniz • @denizfotografia

Dos hitos separados por trescientos años de tinta, papel y metaverso: José de Oviedo y Baños, exaltando al conquistador Diego de Losada cuando ocupaba a Caracas, en su Historia de la conquista y población de la Provincia de Venezuela de 1723. “De gallarda disposición y amable trato (Losada), muy reportado y medido en sus acciones”… y sus actos de conquista: “Al romper el alba al día siguiente se empezaron a descubrir cómo quinientos gandules que bajaban por uno de los caminos que venían a parar en la emboscada; de que gozosos los nuestros los dejaron empeñar para asegurarlos bien, y viendo que hasta cincuenta de ellos estaban ya metidos en parte que no podían escapar, dando Tobar la señal de acometer, sólo libró la vida un cacique llamado Popuere, quedando los cuarenta y nueve hombres hechos pedazos”. Y Francisco Aguana en su libro recién bautizado en la Filven 2022,

Buenas, malas, feas y sabrosas palabras de Caracas. “El venezolano, en general, y el caraqueño, en particular, entran en confianza con sus congéneres rápidamente, es decir, que ‘son burda de lo confianzúos’ y tienen diversas formas de hacerlo, iniciando el acercamiento con un cálido, informal y hasta irreverente saludo que adquiere diversas formas y acompaña con una gestualidad y cercanía física que lo refuerza. Es usual incluir en el saludo formas familiares, llamándonos hermano, primo, pariente, cuñao, cuñaíto, compadre, compa, compae, compaió, familia. A los adultos se les llama ‘mi tío’, mayor —o mayol—, viejo; al padre se le dice mi viejo, y mi vieja a la madre; a ambos mis viejos o mis pures. La palabra viejo puede usarse en broma o en tono despectivo: ‘El viejo ese er coño’”.

Entre uno y otro extremo cronológico, una ciudad diseccionada por la palabra que va tejiendo sentido. Caracas, hay que decirlo, ha sido objeto de todas las pasiones que es capaz de despertar como la ciudad atolondrada, exasperante y feliz que es. Desde los relatos de los cronistas de Indias, quienes trenzaron una narrativa a veces descarada por adulante en favor de los conquistadores, pero también reveladora de otras circunstancias como la bravura de los habitantes naturales de estas tierras, a quienes muchas veces el propio Oviedo y Baños describió como fornidos y feroces.

Estaban los archivos eclesiásticos que recogían vida, obra y ficción de los habitantes del pequeño cuadrilátero sombrío que fue la ciudad en sus principios, donde se asentaron hechos y rumores que justificaron el encierro de los acusados de actos impúdicos, contra la moral y las buenas costumbres, a partir de autos extremos (como el que prohibió resonar el tambor de los esclavos en honor al San Juan en Caracas el 15 de junio de 1793), y está el libro físico y digital del Centro de estudios de Caracas (@cec.cs) José Gregorio en la vía, una hermosa compilación fotográfica de la iconografía urbana del santo de los pobres que habla de una deidad humanizada y a pie, capaz de prodigar milagros a los enfermos, ser paño de lágrimas y compinche de ritos de yerba, tabaco y ron en los altares domésticos de la espiritualidad popular.

La Caracas turbulenta tuvo su espacio protagónico con el libro de Frasso

Doscientos impresos, cien digital

Así nos presentó la 18a Feria Internacional del Libro de Caracas a una ciudad que se puede ir husmeando entre papeles y ahora a través de la virtualidad del éter, en vista de que se achica cada vez más la distancia en el tiraje de títulos en físico, que son capaces de asumir sobre todo las editoriales del estado venezolano, y los libros digitales que abundan en medio del cambio de paradigmas frente al uso y abuso del papel por asuntos ambientales, y presupuestarios.

Francisco Aguana dio la cara por las novedades digitales

No fue fácil, hay que decirlo, hallar mucha bibliografía relacionada con la ciudad en esta edición de la fiesta de la palabra que reunió del 10 al 20 de noviembre pasado en los bellos espacios de la Galería de Arte Nacional a sesenta invitados entre escritores e intelectuales de diversos países, contó con más de seiscientos eventos, fue dedicada a la mujer y a África y a tres personalidades que mucho tienen que ver con la crónica caraqueña: Iraida Vargas (intelectual y docente), su esposo, el recientemente fallecido cronista de Caracas Mario Sanoja Obediente, y la escritora y feminista Carmen Clemente Travieso, autora de una obra fundamental para conocer los cimientos de la caraqueñidad: su libro Las esquinas de Caracas, que nos dedicamos a buscar stand por stand en aras de alimentar nuestro repertorio bibliográfico.

No fue fácil conseguir en físico títulos caraqueños en la Filven 2022

Trescientos títulos, doscientos impresos y cien digitales, presentó la delegación venezolana en la Filven 2022. La reivindicación fue un sino entre afrodescendientes, feministas y vanguardias políticas. La poesía marcó su propio ritmo, ladeando la sobriedad de los actos oficiales para ponerle ternura y emoción sin protocolo a cada peña, y Caracas estuvo presente en la integridad de la substancia, con viejos y nuevos títulos que salieron a relucir para decir que aquí estamos, latentes, como ciudad anfitriona y como Saturno, devorando a sus hijos.

Caracas física y espiritual del infaltable Aquiles Nazoa, tintineó en casi todos los stand nacionales, desde los oficiales Librería del Sur, Fundarte, El perro y la rana, etcétera, hasta las iniciativas privadas que exhibieron un muestrario de libros clásicos en sus estanterías cargadas de una memoria que poco a poco se extingue.

Un clásico de la crónica caraqueña, infaltable de todas ferias

Caracas virtual

Se dejaron ver, entre otros, En la Circunvalación Nº 5 por Bs. 0,25 de Leo Alfonso Villaparedes, premio Stefania Mosca 2015, con párrafos que conmueven: “Era El Guarataro, el territorio de Aquiles Nazoa, del Pollo de la Palmita y de otros íconos aún vivos en ese tiempo. Esta avenida San Martín ya antes había sido protagonista como meta de llegada de la carrera Maracaibo-Caracas y de la Buenos Aires-Caracas. Para un niño, la capacidad de asombro por arribar a esta metrópolis se desbordaría un poco más en el sitio denominado El Silencio, donde lucían majestuosas Las Toninas de Francisco Narváez, salpicando de rocío con sus chorros ascendentes a las caras de los recién llegados. Las aguas danzaban al ritmo de las palmeras sembradas en torno a la fuente de la plazoleta. Un brillante sol de la mañana creaba arcoíris diversos en las diminutas gotas. Los suspiros eran a locha”.

Fundarte es una trinchera para la literatura caraqueña

El parque nacional Waraira Repano: constructo social y materia para el arte, del prematuramente fallecido Oswaldo Antonio González en una esquina, y en la otra, Ficción y realidad en el Caracazo, del maestro de maestros Earle Herrera. El Guarenazo del fotógrafo Moisés Peralta, también se materializó con cierta profusión, primero porque está doblemente editado, y segundo porque aunque no es específicamente un relato caraqueño, cuenta uno de los episodios históricos recientes que nacen de la sinergia de la llamada Gran Caracas, donde la urbe ampliada se interconecta.

La primera Caracas y sus esquinas históricas, un sucinto libro bellamente ilustrado, haciendo las veces de breviario de la ciudad decimonónica, como antesala a Ana Isabel una niña decente, la hermosa novela de Antonia Palacios que es perfectamente una extensa crónica caraqueña, autobiográfica, de una muchacha que va atravesando la infancia y la adolescencia en el tramado de la capital de comienzos del siglo XX.

Gabo nació en Caracas, no en Aracataca de Juan Carlos Zapata, apareció para mostrarnos una vez más las andanzas de un Gabo caraqueño, que remató el lanzamiento en la Filven 2022 de la compilación Gabriel García Márquez: Reportajes en Venezuela, presentada en físico por la editorial Saber del grupo Últimas Noticias, para beneplácito de los adoradores del Nobel de literatura.

Digitalmente hablando, la Filven 2022 fue más pródiga en su buena vecindad. Solamente la Fundación para la Comunicación Popular de Caracas presentó seis nuevas obras disponibles en formato PDF en el sitio ciudadccs.info, tres de ellas dedicadas a la ciudad: Caracas, de la resistencia a la insurgencia con textos de Mario Sanoja, Iraida Vargas, José Gregorio Linares, Antonio González Antías, Abilio Rangel, Ailid García y Ninoska Arcila; Buenas, malas, feas y sabrosas palabras de Caracas de Francisco Aguana; y Caraqueñidades de Luis Marín.

El libro de Carmen Clemente Travieso sobre las esquinas de Caracas no apareció.

Las esquinas de Caracas de Travieso no apareció

Épale 486