Carrera y otras artes: atletas y modelos

Por Clodovaldo Hernández • @clodoher / Ilustración Jade Macedo • @pounamuart

Los practicantes de deportes han sido sujetos de obras de arte desde tiempos muy remotos. Como de costumbre, la marcha atrás en la historia, se detiene también en este caso en la Antigua Grecia, donde confluyeron la vigorosa expresión de las artes y el nacimiento del deporte olímpico.

De ese tiempo (se estima que 450 años antes de Cristo), data El Discóbolo, atribuida al escultor Mirón de Eleuteras y considerada una de las piezas realmente icónicas de la antigüedad clásica, en la que se aprecian varios de los empeños que tenían entonces los artistas: equilibrio, simetría, perfección anatómica y proporción.

Los historiadores del arte explican que,  ese afán por los cuerpos perfectos, siguió durante el tiempo de la hegemonía romana. De hecho, las versiones que se conocen de El Discóbolo son copias romanas en mármol del original que, según se cree, fue elaborado en bronce. El culto a la belleza corporal desapareció luego en la Edad Media que, como se sabe, fue una época en la que, por el contrario, se denigró de ella por considerarla pecaminosa.

Algunos de los genios del Renacimiento, volvieron con más detalle aún, a la búsqueda de la representación de la realidad anatómica, siendo Leonardo Da Vinci un obsesionado del punto.

A lo largo de la Edad Moderna, los artistas se reconciliaron con los cuerpos, resaltando creaciones sobre esgrima y equitación. Fue ya en la etapa Contemporánea, cuando se retomó el interés por las personas en actividades deportivas, siempre dentro de los estilos y las corrientes que afloraron durante el siglo XX. Por ejemplo, hay quien ve atletas en algunos de los cuadros abstractos de Vasili Kandinsky.

En lo que respecta, específicamente, a personas corriendo en maratones, me encontré en Internet con un pintor catalán; Ernest Descals, que tiene varios cuadros al respecto, en el contexto de una extensísima y prolífica obra.

En todo caso, la energía, el color, y la belleza, que se pueden hallar en una persona o un grupo trotando o corriendo es un motivo artístico que sigue por explotar. Ojalá algún pintor o fotógrafo artístico sea anime.

ÉPALE 464