Circos con animales: Un espectáculo en decadencia

Por Maythe Morales • @maythe_morales  / Ilustración Justo Blanco

Desde hace tiempo, los circos con animales se vienen enjuiciando. Esta atracción priva de libertad a diversos tipos de especies, obligándolos por vía del entrenamiento negativo y el maltrato físico, al aprendizaje de rutinas anormales dentro de su conducta. Mientras, espectáculos como el del Circo del Sol o el Circo Chino, que a pesar de tener una boletería costosa, obtienen llenos sin necesidad de explotación de animales. Los circos que sí los usan, se enfrentan a una dura crítica social y un desplome económico, pues cada vez son menos apreciados por el público.

Los animales utilizados sufren situaciones innecesarias en la ‘trastienda’, arrojando así cuadros clínicos lamentables. Su comportamiento en cautiverio se plaga en características anormales, como el mecerse, el vaivén, automutilaciones, golpearse la cabeza, o masticar los barrotes de las jaulas dañando su dentadura o mandíbulas.

Más allá de todo el maltrato animal, el tráfico de fauna y la explotación que hay dentro de los circos, está su oposición a los valores más básicos de respeto por la vida y la libertad sea cual sea la especie. Hayan nacido en el propio circo o no, ya sean considerados domésticos o salvajes, los animales en los circos son seres que pagan una condena injusta; pasan su vida atrapados en espacios mucho menores de lo que sus necesidades requieren y por lo regular sin ningún tipo de bienestar animal.

Por todos estos motivos, cada vez más ciudades a nivel mundial se declaran libres de espectáculos con animales, en un contexto internacional donde gobiernos en el mundo se plantean prohibir espectáculos con animales salvajes en sus países.

Nosotros en Venezuela estamos en la construcción de esa conciencia social para seguir dando ejemplo de bienestar animal y de protección de los derechos de las especies; debemos prohibir, de una vez por todas, espectáculos como lo son los circos con animales. Recordemos que existió un tiempo en que, en el circo, los seres humanos fuimos exhibidos también. Los espectadores se divertían con malformaciones poco comunes o incluso de patologías de otras personas.

Estos shows también dejarán de existir, o tendrán que reinventarse a los nuevos modelos sociales que son cada vez más sensibles y respetuosos de la vida. Nosotros, en lo que esto ocurra, avanzaremos a un nuevo escalón de la lucha animalista.

ÉPALE 468