Como este barrio no hay otro

Por Pedro Delgado / Ilustración Justo Blanco

“Llegué al barrio en 1960, cuando tenía once años… Recuerdo que de niña mis hermanos, unos vecinitos, el perro de la casa llamado Tigre y yo, nos íbamos caminando por esos montes hasta llegar a Tacagua a buscar mangos”, así comenzaba Francisca Itriago a dar testimonio sobre sus vivencias a su hija Francis para un libro de crónicas en el que participó.

“La gente del barrio estaba alegre cuando mi hija ganó la corona del Miss Venezuela… Ella vive en Nueva York, pero viene siempre a visitarme… No, yo no dejo mi país ni mi casa, como este barrio no hay otro”, es Juana Jiménez, otra testigo (madre de Mariana Jiménez, reina venezolana de 2014) escudada en una semblanza de la hija parida en el hospital de Los Magallanes y criada “con mucho sacrificio”, como ella misma lo dice.

Hace rato que Francis Itriago recogió conversaciones y cuentos, a tiro de esquina, callejón y escalinatas. Visitó viviendas de la comunidad para recibir el testimonio, la anécdota y hasta el chisme vecinal en retrospectiva, recopilado a medida y pulso: “Después de que esa mujer se fue, eso pasó a ser de todo menos una farmacia. Más un burdel que una farmacia. Ahí se la pasaba una mujer llamada Virginia…”, es la letanía de Cruz Elena Correa, –otra mujer de la tercera edad– con el énfasis de ir contando el pasado sin pelos en la lengua.

“En esa farmacia compramos y nos recetamos todos. Federico le daba a uno el remedio indicado. Después de que él se fue esa vaina se empavó. Hasta una licorería pusieron…”, agrega Humberto Villasmil ensartado su recuerdo en un rosario de quejas.

Para Francis, recorrer el barrio es estar al día. Los problemas de su vecindad los va compartiendo con sus compas del Consejo Comunal “Las Tunitas”, nombre del sector vecinal donde reside. Inconvenientes que puedan solventar, bienvenidos sean: agua, luz, gas, comida, salud. Su pasión por la lectoescritura la llevó hasta la Casa de Bello a compartir talleres literarios de narrativa con el profesor Julián Márquez, y en la Casa del Bicentenario con el poeta Antonio Trujillo en el diplomado de Crónica Comunal, a paso de vencedora.

“Esquina de la farmacia”, es el título de su trabajo desentrañado de esa comunidad que la vio crecer: Barrio Isaías Medina Angarita, Catia. A libreta y lápiz recogió el coloquio de lugares: La Sierra, La Unidad, El Chisme, La Baranda, El Árbol, La Gallera, El Chorrito… y pa’lante es pa’llá.

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