Competir es una cosa, ganar es otra

Por Clodovaldo Hernández • @clodoher  / Ilustración Sol Roccocuchi@ocseneba

Hablábamos la semana pasada de la tentación demoníaca de participar en carreras, que acomete a todo trotador, por más anticompetencia que sea.

Supongamos entonces que te inscribiste en una prueba (estamos hablando de tiempos no pandémicos, lógico) o que retaste a tus compañeros de trote a una carrera no formal de dos vueltas al parque o algo así. Bueno, debes estar preparado para que algo en tu cabeza cambie. Te lo advierto.

Me explico: competir, aunque sea entre panas, puede alterar la visión de tu actividad deportiva. Si ganas, puede aflorar en ti el monstruo de la vanidad más injustificada e idiota. Y si pierdes, es posible que comiencen a germinar las semillas del descontento y el desánimo.

De esto último conocí un caso que vale la pena reseñar acá. El amigo era feliz cuando salía a trotar en las mañanas por 30 o 40 minutos, sin pensar en que era más rápido o más lento que este o aquel otro corredor. Comenzó a sentirse en forma y optó por anotarse en una de esas carreras de 10K. Inexplicablemente -para él- en las primeras de cambio lo dejaron atrás hasta las abuelas con osteoporosis y los viejitos artríticos. Según sus propias palabras, empezó a dar lástima antes de cubrir los primeros tres kilómetros y no pudo llegar a la meta, aunque en sus recorridos solitarios ya rozaba con los 15 kilómetros. Lo intentó una segunda vez y le ocurrió más o menos lo mismo.

Se apoderaron de su cabeza ideas muy negativas. Se dijo que había estado perdiendo el tiempo, que se había engañado a sí mismo diciéndose que era corredor. Al poco tiempo, abandonó.

La moraleja de este relato es que si te vas a dejar picar por la serpiente de la competencia, que sea para retarte a mejorar tu desempeño y pasar un rato diferente y emocionante, no para volverte un insoportable divo ni mucho menos para deprimirte por lo malo que eres cuando te comparas con otros.  Entiende que la mayoría de las veces (tal vez todas) vas a “perder” porque no eres un atleta de élite ni nada que se le parezca. Una cosa es competir y otra es ganar. Que te quede claro.

ÉPALE 408