Correr y filosofar: una actividad felicitaria

Por Clodovaldo Hernández • @clodoher / Ilustración Jade Macedo • @jadegeas

“Hay una vocación general y común a todos los hombres. Todo hombre, en efecto, se siente llamado a ser feliz; pero en cada individuo esa difusa apelación se concreta en un perfil más o menos singular con que la felicidad se le presenta. Felicidad es la vida dedicada a ocupaciones para las cuales cada hombre tiene singular vocación. Metido en ellas, no echa de menos nada; íntegro le llena el presente, libre de afán y nostalgia. Ejercitamos las actividades trabajosas, no por estimación alguna de ellas, sino por el resultado que tras sí dejan, en tanto que nos entregamos a ocupaciones vocacionales por complacencia en ellas mismas, sin importarnos su ulterior rendimiento. Por eso deseamos que no concluyan nunca. Quisiéramos perennizarlas, y, en verdad, que absortos en una ocupación feliz sentimos un regusto, como estelar, de eternidad”.

Las palabras anteriores son de uno de los más notables filósofos de habla castellana: el español José Ortega y Gasset, quien hablaba de ocupaciones forzosas y ocupaciones felicitarias. Las primeras son las que hacemos por obligación y necesidad (como es el trabajo para una buena porción de la gente); las segundas son las que realizamos por placer, sin intención de ganar nada o de satisfacer alguna necesidad.

El gran pensador ubicó entre estas ocupaciones felicitarias tanto a la filosofía como al deporte. Y, según, algunos de sus intérpretes, sostenía que ambas actividades se basan en la idea de que las cosas que parecen ser superfluas (porque no son imprescindibles) terminan siendo las necesarias para la felicidad.

“El juego enérgico y el deporte son entonces, esfuerzos opuestos al trabajo, sin imposición, espontáneos, lujosos, que se hacen por gusto de hacerlos; es desde allí, desde la jovialidad”, expone en su obra ¿Qué es la filosofía? Algunos tenemos la suerte de realizar el trabajo que nos gusta, para el que tenemos vocación. Y arriba de eso, hemos encontrado una actividad –en este caso, andar por ahí dando carreras– que también es felicitaria. ¿Para qué más?

ÉPALE 470