Correr y filosofar

Por Clodovaldo Hernández • @clodoher / Ilustración Jade Macedo • @jadegeas

Te he mostrado cómo creo yo que se relaciona esta locura de trotar o correr con diversas artes, entre ellas la pintura y la literatura. Ahora te voy a presentar algunos relatos sobre el vínculo entre esta actividad y la filosofía.

Te traigo en primer lugar a Francesc Torralba, un filósofo y corredor catalán, que reivindica el deporte que practica con la reflexión introspectiva, a la que considera la base del pensamiento filosófico. “Es algo que te enfrenta al abismo de ti mismo –dice–. La actividad física solitaria permite, de entrada, la interrogación sobre uno mismo. Correr solo es una ocasión para examinar cómo estoy viviendo, una auditoría de la propia existencia, no de manera abstracta, sino esta semana, este mes, estas vacaciones, ayer. Es un enfoque socrático porque para Sócrates la filosofía era, en esencia, examen de sí mismo. Quizá por eso nos aterra tanto”.

Torralba se remite a la técnica de los peripatéticos, los filósofos que enseñaban caminando de un lado para otro. “La deambulación activa también (y la neurociencia lo avala) la riqueza de pensamiento”, asegura.

Para este pensador-corredor, el análisis de uno mismo en clave retrospectiva es el punto de partida. Permite separarse del rol de cada día. Pero si se hace en contacto con la naturaleza (aunque sea en un parque urbano), surge otro nivel de la deliberación: “Te haces parte de ese paisaje, se activa tu sentido de pertenencia a un mundo sin clases ni jerarquías. Te haces uno con esa realidad. No eres el espectador frente al cuadro, sino el cuadro”, enfatiza.

Basta oír a Torralba en una conferencia o leer sus trabajos sobre este aspecto de la filosofía para sentir ganas de ir a trotar y ver si a uno también le pasa esto que él dice. Eso de sentir el latido del bosque, del prado o del parque y esforzarse por alcanzar la contemplación con los cinco sentidos y por experimentar la gratitud por todo lo que nos ha sido dado, sin pedirlo y sin pagar: un paisaje maravilloso, el alba, el crepúsculo, la lluvia, la noche. ¿Te animas?

ÉPALE 469