Cruz boca abajo de Víctor Manuel Pinto

                             Por José Javier Sánchez • malaslecturasccs@gmail.com                                        Fotografía Francisco Delgado Bravo

Hace más de diez años leí el Poemario Mecánica, de Víctor Manuel Pinto que acababa de obtener el Premio Ciudad de Valencia, obra de un joven poeta  que a su edad ya asumía responsabilidades académicas orientadas a contribuir con el desarrollo y proyección de la literatura venezolana y a su vez realizaba un ejercicio con el lenguaje desde la poesía que no sólo era el registro de un habla y una estética de nuestros jóvenes escritores sino que a su vez era una apuesta por recrear el universo afectivo de una generación. En su libro pude gozar y valorar la poética de un espacio signado por una cotidianidad marcada por la fuerza que encierran las acciones del hombre por más sencillas que parezcan.

Hoy nos convoca su más reciente libro Cruz boca abajo. Publicado por El Taller Blanco Editores, editorial dirigida por Néstor Mendoza y Geraudí González  e incluido en su Colección Voz Aislada.

Si algo caracteriza la poesía de nuestro autor, nacido en Valencia en 1982, es esa capacidad de observar, de escuchar, de transformar en poética los movimientos y realidades que envuelven, en nuestras ciudades, al ser de este tiempo y a su vez hacer dialogar desde la fuerza de esta dinámica con una reinterpretación de la espiritualidad y la religión que termina conformando la existencia de todo habitante de este tiempo.

Quizá la grandeza y la clave de su poética sea, el sitial donde coloca a dioses, delincuentes, mecánicos, adolescentes, para hacerlos dialogar con los seres desde una posibilidad, donde el ser alcanza a transformarse en semidiós de un universo en constante construcción.

Los signos y símbolos de la cristiandad. Un joven palpando una 9mm, la acción de un mártir que se desplaza por el mundo y se hace parte de la cotidianidad del hombre que puede reconocerlo entre su semejante. Por otra parte el hombre que se debate entre un mundo violento y armado de palabras dibuja otra dimensión para el encuentro en los espacios underground de nuestras ciudades.

Por lo tanto Cruz boca abajo es una antología que si bien recoge parte de la obra más significativa de nuestro querido poeta resignifica su poética presentándonos un universo en su totalidad, donde el lenguaje es el gran aporte para la transformación del sentir del hombre de esta ciudad y de este continente.

Aquí les dejo desde mis Malas Lecturas este gran poema de Víctor Manuel Pinto publicado inicialmente hace más de diez años en su libro Caravana uno de los andamios de esta nueva antología, donde el poeta nos hace pensar que quizá la grandeza del hombre está en propiciar el milagro, en ser sus orfebres, en vivir la maravilla y el asombro de gestarlo.

Ofrenda

Los peces de la multiplicación

no conocieron los mares,

bajaron de la mano de Dios a la muerte.

Quizás al fin soy un prodigio

y abro la boca en sueños

respirando el mundo que no conocí

y hablo como los que hablan bajo el agua

y la noche es una placenta

y pienso en mis padres

sobar la cubierta de mi nado.

Un milagro no se huele los sudores,

ni abre y cierra todo el día la boca,

las puertas, bosteza y se va.

Sin embargo sé de mí la pureza de la carne.

Alimenta al Demonio conmigo Señor,

para que no engorde.

ÉPALE 424