Cuarentena en Fa mayor

Por Pedro Delgado / Foto Archivo

Casi que, puntualmente, la terquedad tiene como protagonista a personas salidas de lo normal. A este tenor podemos ver a personas deambulando por sitios de la ciudad, desatendiendo la orden presidencial de marzo 2020, aquélla de quedarse en casa y usar tapabocas. Con el alerta de una galopante pandemia, uno mira por las calles a sujetos en un antiparabolismo único. Yo no, porque acatar la cuarentena ha permitido vacilarme el dato de lo más casero… y ahí les vamos.

Me paro temprano, voy al baño a lo mismo de todos los días (poceta, lavamanos, ducha), luego voy por el rutinario cafecito mañanero y me siento frente a la pantalla a ver las noticias mientras desayuno y escucho música. Media mañana en eso y tuerzo el rumbo a darle con la manía que tengo de emborronar cuartillas —cosa que no priva en el encierro— y arranco en Fa mayor: la crónica que me pueda ocupar, terminar el cuento dejado por allí, con el conflicto hacia lo más interesante o comenzar uno nuevo. Por supuesto que queda tiempo para leer o releer, y allí es cuando saltan de la biblioteca y la red los Cortázar, Borges, Galeano, Garmendia, González León, Julián Márquez… dándose codo a codo cuando a la hora de la lírica aparecen los Calzadilla, Crespo, Valera Mora, Vallejo, Gelman… y para no darle tanta cancha al machismo también salen a escena las Miyó, Ana Enriqueta, Grammcko, Mistral, Woolf…

El telecable, con un exponencial a todo nivel en las tarde-noches, arrimando películas de acción, suspenso, drama, comedia… y dele. Las eróticas suelen salir en las madrugadas (no todas, ojo), oportunidad y deseo entrelazados con la doña (otro ojo), unos copetines en el coco y una pastillita en proceso. Así que Charles Bronson, Alex Guinnes, Anthony Perkins, Jeanne Moreau o Julia Roberts, por ejemplo, deberán darle paso a Sharon Stone, Margot Robbie, Kaki Hunter y Emilia Clarke, entre otras mamis, abriendo paso al repotenciado polvito.

Otra cosa: en nuestro caso las carencias no han sido tan obstinadas, a Dios gracias. Con el bono resolviendo el peo, el CLAP tarde pero seguro, el agua a tiro de chorro, el camión del gas llegando sí o sí, la Cantv sin tanto joder, la solidaridad de algún vecino al pie del cañón y recordando las recomendaciones del malojillo, toronjil, tomillo, limón. Todo esto sin olvidar que los apremios de cocina se resuelven con el “Recetario del pelabolas” de Malú Rengifo. Y buen provecho.

ÉPALE 368