Cuerpo Crepuscular de Diana Moncada

Por José Javier Sánchez • malaslecturasccs@gmail.com / Fotografía Archivo

Diana Moncada, poeta venezolana nacida en Caracas en 1989. Año de convulsiones sociales. Creció en la parroquia Sucre, en Casalta, territorio de movidas y explosiones culturales.  Poeta y periodista merecedora del premio de autores inéditos de Monte Ávila editores en el año 2013 con su libro Cuerpo Crepuscular.

La conocí en el desarrollo de un taller que frecuentamos los días lunes para compartir experiencias de lectura y escritura. Su voz ya tenía un camino iniciado, su experiencia en la danza, el periodismo, la fotografía y la exploración de múltiples lenguajes proyectaban un largo camino por andar en la poesía.

En Cuerpo Crepuscular, el cuerpo de mujer es como un templo politeísta que devela todo misterio que enfrenta. La mujer como fuerza que revoluciona la existencia llamada a librar toda batalla contra el uso y abuso. Un eco resonante en la memoria de la sangre, la fertilidad. La luz como vitalidad que emerge de la sombra, que eclosiona. Fuerza vital de cada emoción, de cada grito.

En este poemario nuestra autora desacraliza todo acción religiosa para el encuentro con los dioses y con la oscuridad, para emanciparse no como sujeto político sino como mujer. En este libro la poeta desea ser noche palpada pero a su vez libera a toda sombra de su existencia.

Diana explora sus estados emocionales. Desde un lenguaje rudo, sin timideces, se bate con sus demonios, trasmuta la experiencia sexual, el dolor, la guerra. Es fuerza viva en lucha constante por sentirse plena, con una herida que la acompaña y a la que trata de extinguir desde la fuerza de su verso.

Su libro es, cual infierno y purgatorio dantescos, reflejo de una ciudad bombardeada que la atropella en la medida que es atropellada y donde no tiene otra opción que resistir. Nuestra poeta se sabe parte de una generación que se siente con la responsabilidad de trascender las sombras, hacer cara al martirio, confrontar dioses y demonios que la arrinconan. Imposibilitada de soñar debe colocar la otra mejilla, librar la batalla con la tarea de extinguir la sed que trae la ciudad para devorarla a ella y a cada ser que la habita. Pájaros y peces, olas y granos de arena, eclosionan de su naturaleza de su intimidad, de su cuerpo, para abrirse camino a la vida en medio de las tinieblas.

Su pasión por el oficio de escribir, su búsqueda de otros derroteros, su obsesión por explorar nuevas rutas y trazar nuevos senderos la han llevado al Perú. Pero su poesía late en este territorio. Heredera del grito y lenguaje de Hanni Ossott, Pálmenes Yarza, Sylvia Plath, Olga Orozco, no como plagio sino como continuidad de dialogar con nuestras poetas y alcanzar a ensanchar sus horizontes y enriquecer nuestro lenguaje.

Hay cuerpos que reviven en su vuelo como aves monstruosas

cuerpos consumidos en una ceguera de manos marchitas

cuerpos esclavos del tiempo y de la forma

cuerpos esféricos que aguardan en sus pozos

redes tejidas de sangre y letras

cuerpos transitables

cuerpos casa

cuerpos que sirven de puente a otros cuerpos

a otros cielos.

Cuerpos llenos de nada

y un solo cuerpo donde todos existimos:

el mío.

ÉPALE 423

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