Dayana Morgado: una de mis banderas de lucha es la educación inclusiva

Nacida en la parroquia 23 de enero ha hecho de la bandera LGTBIQ+ la razón para lograr transformaciones sociales transversales

Por María Eugenia Acero Colomine@andesenfrungen / Fotografia Archivo

Quien ve a Dayana Morgado a primer encuentro, se topará con una muchacha imponente. Pero cuando comienzas a compartir con ella, se trata más bien de una persona de una gran generosidad natural y solidaria a toda prueba.

Esta gran sensibilidad fue la que llevó a nuestra entrevistada a asumir las causas sociales como razón de vida. En particular, la causa sexodiversa se convirtió en su principal motor de lucha desde hace nueve años.

Quisimos conocer el testimonio de vida de esta luchadora que aspira por una sociedad más incluyente y amorosa desde las bases. Conozcamos la voz poética de Dayana Morgado.

—¿Cómo se define Dayana Morgado?

—Caraqueña. Nací en la Maternidad Concepción Palacios en el año 1982. Crecí en el 23 de enero, pero vivo ahora en La Candelaria. No tengo pareja ni hijos, por ahora. Tengo tres hermanas y sobrinos. Pertenezco a la religión yoruba. Me encanta la salsa. Persona, humilde, trabajadora, solidaria y buena amiga.

—¿Qué puedes decirnos sobre tu trabajo social?

—Yo trabajé en el Ministerio para las Comunas hace 15 años. Empecé con el general Carneiro a trabajar con las comunidades. Organicé los gabinetes móviles comunales; era un acto donde se les bajaban los recursos a los consejos comunales organizados. Desde allí tuvimos ocho gabinetes móviles, y comenzamos a trabajar directamente por las comunidades, a atenderlos, a ayudarlos a organizarse, a atender los casos sociales.

De ahí en adelante, fue una experiencia en estos quince años con todos los grupos sociales. Tuve experiencia con los adultos mayores, con los movimientos sociales. Allí conocí el movimiento de la diversidad sexual. En todo este trayecto me desenvolví en la parte organizativa, y esta experiencia me llevó a estudiar trabajo social. Esa ha sido mi carrera en la parte social. He aportado por los cambios sociales, por las comunidades, los grupos sociales que prácticamente es lo que tiene que ver con la carrera.

—¿Cómo ha sido tu experiencia con la comunidad LGTBIQ?

—En el Ministerio de las Comunas existía una dirección que se llamaba “Dirección de Grupos Vulnerados”. Allí llegué a ser asistente de esa instancia. Había una oficina que se encargaba directamente de ese grupo. Es cuando yo conozco a varios activistas y empiezo a ver la realidad de lo que es la comunidad LGBTIQ. Vi las necesidades, las demandas, y las muchas cosas que faltaban por concretarse aquí en Venezuela. Hicimos un despliegue nacional para aportar al Plan de la Patria, y yo era la responsable de la logística, el hospedaje, y me tocaba compartir con los compañeros que aún son activistas y militantes del PSUV. Después se disolvió esa dirección, y yo empecé a asistir a las reuniones como activista y no como funcionaria. Empecé a participar con las organizaciones de compañeros de izquierda, y conocí la realidad de las personas trans: me di cuenta de que no teníamos DDHH, que no había matrimonio igualitario, ni ningún tipo de políticas públicas a favor de este grupo. Yo me identificaba, porque también soy sexodiversa. Comencé a integrarme en reuniones con el Ministerio de la Mujer, y otros ministerios. También asistí a los encuentros nacionales. Después fui secretaria pro tempore del Consejo Presidencial para la diversidad. Luego seguí acompañando desde el ministerio. Con la comunidad LGBTIQ entendí que mis derechos estaban vulnerados. A partir de allí seguí la senda de Chávez, quien nos abrió el camino para la inclusión.

Después participé en los comités preparatorios para la marcha anual LGBTIQ, que son todos los 28 de junio. El trabajo de preparación de este evento es fuerte. Conocí a muchos líderes y lideresas de la lucha por la igualdad. Ahí vi que el presidente nos dio la oportunidad de visibilizarnos desde nuestra bandera multicolor que nadie la conocía. Desde hace unos diez años para acá empezó a hacerse más visible. Logramos la marcha anual que tiene veinte años, el tiempo que tiene la Revolución. Hace poco hicimos una caminata LGBTIQ, y quedamos en pasar por algunas instituciones para solicitar derechos como el matrimonio igualitario, la Ley de Identidad de Género, la educación inclusiva.

Nos organizamos y logramos el plan de igualdad y equidad en todos sus ámbitos, que transversaliza a toda la sociedad: en lo cultural, lo económico, lo social, lo político. Hemos venido haciendo muchas cosas para lograr derechos.

Hemos logrado la participación de compañeros sexodiversos en las elecciones. Allí se creó una comisión. Nos hemos sentado para lograr derechos en Venezuela, y sí se ha avanzado. En otros países se han logrado cosas, y aquí desde que llegó el presidente Maduro, se han logrado avances. En cada momento he estado aportando. Una de mis banderas de lucha es la educación inclusiva, para romper la homofobia. Para mí es importante la educación en todos los niveles, para sensibilizar a nuestros niños y niñas en las aulas, enseñarles qué significa LGTBIQ y comenzar a romper desde la raíz que es la educación.

Tengo nueve años como activista LGTBIQ. La lucha LGBTIQ transversaliza las luchas sociales y las visiones políticas, los partidos. Hoy en día hay una persona sexodiversa en cada partido luchando por la igualdad.

—¿Cómo ves a la comunidad lésbica?

—El 13 de octubre es el Día Internacional de las Lesbianas. Tenemos pensadas unas actividades en octubre para visibilizar a este grupo que está dentro de la diversidad. Actualmente veo que hemos dado una lucha. Estamos en este conglomerado de activistas sexodiversos. Veo que nos falta más organización, más unidad para poder visibilizarnos y empoderarnos. Gracias a la democracia participativa y protagónica hemos adquirido el derecho de empoderarnos. Es parte de mi esencia apoyar a las lesbianas para lograr nuestra visibilización.

—¿Cuáles son tus aspiraciones sociales?

—Con la educación inclusiva, que es mi bandera de lucha, yo aspiro a lograr una sociedad más humana, más tolerante, más sensible, a quien es diferente. Aspiro a que construyamos esa sociedad del amor, donde nos toleremos nuestras esencias: nuestras formas de sentir y amar. Donde se disminuya el bullying, los crímenes de homofobia, de odio. Con la educación inclusiva aspiro a que la sociedad nos acepte o al menos que nos respete. Aspiro a ser parte de la política partidista para lograr cambios beneficiosos para la sociedad, siguiendo la premisa cristiana de amar al otro. Quiero seguir mi línea política partidista para generar políticas públicas a favor de la sociedad.

—¿Qué mensaje te gustaría dejarle a la comunidad de Épale CCS?

—Les agradezco la oportunidad de visibilizar y de darle participación a los activistas de diferentes movimientos sociales. Que sigan con esa visión de inclusión. Que sigan visibilizando otras luchas sociales.

ÉPALE 431