¿Dónde caer viva? La utopía de vivir en un mundo igualitario

                     Por Nebai Zavala Guevara@nebalun • feminismosartes@gmail.com                                 Ilustración Sol Roccocuchi@ocseneba

¡Que no muera la esperanza!

Sucumbir ante la realidad y pensar dónde caer muerta no es una opción planteada, aunque las circunstancias apunten hacia la fatalidad. “Ser más o más siendo lo que se es”, repotenciar lo que hemos conseguido ser. Vislumbrar un “más que ser”; como señala Gastón Bachelard en la Imagen Poética del libro ‘Fragmentos de una poética del fuego’, donde la fogosidad, el ardimiento, la llamarada, simbolizan para mí la conexión con lo trascendente. “Mar de fueguitos”, recordando el poema de Galeano, conformado por mujeres y hombres, o no binarios, hundidos en las brasas de una sociedad de consumo, regida por “controladores de fuegos” que son como llaves manejando el sistema donde andamos. Sombras conductoras del poder de la información, las armas y la economía. Subyugan, oprimen y manipulan criterios, en su intención más suave.

¿Cómo salir a flote sin dar brazadas desesperadas o cómo caer vivas sobre cualquier superficie? La respuesta está en la acción, puede sonar inalcanzable pero sirve para seguir dando pasos hacia la utopía soñada por mentes despiertas y sanas. La unión en igualdad humana, avanzando en manada (redes) que apuntan caminos hacia el entendimiento de la coexistencia planetaria, desde el amor hacia nuestra Tierra. “Amaos los unos a los otros”; “hacer el amor y no la guerra” de John Lennon; “la no violencia y la verdad son inseparables” de Mahatma Gandhi. Pensamientos pacifistas, utópicos, son el horizonte vislumbrado, avanzaremos a él, sin jugarretas ni artimañas, típicas de quienes pescan en río revuelto, manejando muy bien los hilos del poder, para perpetuarnos. Por ello las denuncias deben ser escuchadas, canalizadas en los aspectos legales. Mirar las pruebas que salen a la luz como el sol sale, sin pretensiones de show, tan al gusto de consumidores de cápsulas informativas que viralizan nuestras mentes en una pandemia comunicacional, cuyo fin es arrastrar seguidores o adeptos a movimientos “independientes”, surgidos en tiempo récord y liderizados por influencers. Es momento de escucharnos y vernos, reconocer las voces que siempre han hablado y trabajado por un mundo igualitario. Sin ánimos de apartar los nuevos liderazgos, acompañar en vez de seguir, las demandas son ancestrales. Porque sí decidimos sumarnos a la movida social que se está manifestando, para lograr avanzar como manada humana hacia un mundo vivible, libre, sin líneas divisorias, ni estratos.

ÉPALE 414