El baloncesto rompió el bloqueo

Por Gerardo Blanco • @gerardoblanco65 / Ilustración Justo Blanco

Quienes aún niegan o prefieren mirar hacia otro lado cuando se habla de las consecuencias del bloqueo internacional que también ha sufrido el deporte venezolano, por culpa de las acciones ilegales de Estados Unidos, sus países satélites y la malinche criolla que sigue apoyando tanta violación al derecho internacional, es bueno que se detengan a analizar lo ocurrido con la selección nacional de baloncesto.

El quinteto dirigido por Fernando Duró está a un paso de conseguir la clasificación al Mundial de Baloncesto de 2023, gracias a la epopéyica actuación de sus jugadores, el respaldo incondicional recibido por parte de la nueva directiva de Fevebaloncesto, encabezada por su presidente Hanthony Coello y el apoyo del gobierno nacional.

En ese largo camino de la clasificación, Venezuela tenía en agenda enfrentar el jueves pasado en Edmonton a la selección de Canadá, para lo cual los jugadores y el cuerpo técnico necesitaban obtener la respectiva visa de viajero del gobierno de ese país.

Pero Canadá es uno de los adláteres estadounidenses que se sumó al bloqueo contra nuestra nación. Desconoció el gobierno del presidente Nicolás Maduro, dio alas a la chapuza guaidocista, cerró su embajada en Caracas y, como consecuencia de tanto disparate, todos los trámites de los venezolanos para obtener la visa hay que efectuarlos en la sede diplomática canadiense ubicada en la distante Bogotá, Colombia.

Fevebaloncesto tramitó las visas de la selección con dos meses de anticipación, pero aun así el gobierno canadiense se negaba a conceder el documento. No fue sino hasta última hora, luego del reclamo internacional efectuado por la directiva de la federación ante FIBA y del gobierno venezolano ante las propias autoridades canadienses, que la embajada de este país otorgó el miércoles en la tarde la autorización para que el combinado nacional pudiera viajar a Edmonton.

Todo este atropello tuvo como consecuencia que se trastocase la planificación para enfrentar el juego. En lugar de llegar el pasado lunes a Canadá, como estaba programado, Venezuela arribó a Edmonton horas antes del partido con apenas diez jugadores disponibles para enfrentar el choque

Pero contra viento y marea, el corajudo quinteto nacional rompió el bloqueo deportivo que intentó imponer Canadá para beneficiar de manera vergonzosa a la representación de su país. La selección llegó sobre la hora al tabloncillo y disputó el enfrentamiento.

Como era de esperar, después de un traslado tan apresurado, Venezuela sucumbió 94-56 ante Canadá, que alargó su invicto (9-0) en el clasificatorio y obtuvo el boleto para el Mundial
de 2023.

El equipo de Duró sufrió uno de esos reveses que en lugar de lamentarse, sirven para enaltecer aún más su gesta. No hay obstáculo que esta selección no haya podido vencer en su camino mundialista. Superó la pandemia y la inactividad que provocó en los equipos profesionales, consiguió triunfos de visitante, jugando casi como local en Argentina, y ahora quebró el bloqueo canadiense. De Edmonton salió más fortalecida para seguir guerreando.

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