El beso de la discordia

Por María Alejandra Martín • @maylaroja / Ilustración Erasmo Sánchez

Salió la peli de Buzz, una precuela de la afamada animación infantil Toy story, y más de catorce países la retiran de sus carteleras, por la escena de (tres segundos) en donde una familia homoparental (de dos mujeres), se dan un beso en los labios como muestra de afecto. “Todo bien con los diversos, pero en mi casa eso no se ve”, exclamó un homófobo. La diversidad no es un mito y está presente a través de la historia en los hogares, comunidades y países del mundo.

Y es que en pleno siglo XXI aún es una deuda y una lucha social que se nos reconozca. Diversidad, que ha sido vivida con miedo, en el clóset, y en la intimidad de las paredes, porque amar a una persona del mismo sexo es invisibilizado, nos niega en derechos y hasta nos tilda de aberrados, esto, gracias a las instituciones religiosas, los estados y al binarismo patriarcal.

Lo que no se comprende es que una persona decida querer, construir familia y vivir con otro u otra de su mismo sexo. ¿Y es que sentir amor es algo que está reservado solo para los heteronormados? Las expresiones de afecto, los abrazos, gestos y agarradas de mano cuando se es diverso, son escondidas y con muchas previsiones. ¿Y es que la pareja heteronormada que se jamonea por horas en plazas y parques, de maneras mucho más gráficas y vulgares, es señalada como la sexo diversa que se da un piquito?, no lo creo.

Hace días visité junto a mi compañera la casa de unos familiares, una prima estaba con su pareja hombre, y este le caía a nalgadas, latazos y agarrones de nalgas delante de niños, niñas y adolescentes a lo que los dueños de la casa poco le pararon pelotas. Acto siguiente le doy un abrazo a mi compañera y ese abrazo desencadenó un llamado de atención: “cuidado con los niños”, a buen entendedor pocas palabras.

Además, se les olvidan otros referentes de diversidad en las animaciones y en la cultura pop de nuestra generación, los personajes de las chicas superpoderosas, el beso de Britney y Madonna, Bugs Bunny besando al Cazador y al pato Lucas, iconos de un tiempo que si hubiese influenciado a la masa por diverso, ¿no creen que seríamos todos diversos entonces? El poco entendimiento y la falta de conocimiento sobre estos temas, siguen reproduciendo brechas de desigualdad haciendo sufrir a quienes no pueden libremente ser quien es en su entorno familiar. Dejemos el miedo, informarse y comprender que para un niño o niña es más sencillo respetar y aceptar al amiguito que tiene dos mamás o dos papás que aquellos hogares nucleares de padre y madre, que esconden profundas violencias. La sexualidad es cambiante, no es una epidemia, fue sacada de las listas de enfermedades mentales hace rato y nuestra tarea es contribuir a una sociedad más inclusiva que garantice los derechos de quienes por años no tuvimos voz. Contribuir a infancias informadas y dotadas de amor y comprensión, para que aquellos hijos e hijas que se sientan diferentes a lo hetero o binario, puedan conseguir el amor de la familia que los lleve al infinito y más allá.

ÉPALE 467

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