El bolero de Isabella

Por Humberto Márquez / Fotografía Carlos Reyes

Hasta donde yo sepa, no existen boleros infantiles, y si lo hay, que pena con mi pana pianista Chuchito Sanoja que colgó en Facebook un bello texto sobre mi eterno romance con el bolero, ¡y no me gustaría decepcionarlo!… Todo viene porque este número dedicado al Día del Niño, bien valía un bolero infantil si lo hubiera, pero baste con José Balza cuando dice que el bolero es un canto de cuna y cama, porque el bolero ha sido arrullo cantado por madres, tías y abuelas. A falta de bolero infantil entonces, hablaré de una niña extraordinaria, que es bailadora, jodedora, le encanta tocar bongó, adora el mar, y se la pasa recogiendo flores, por todo el camino real, para regalarle a su madre y sus abuelas, además de ser la carajita más preciosa y simpática de toda la bolita del mundo. Ella es mi nieta Isabella y este martes cumple dos años.

Isabella ya es toda una artista, le encanta que le tomen fotos, y adopta sus poses con toda naturalidad, el mes pasado estuvo una semana en la playa, y se cambiaba tres veces diarias, bueno, la cambiaban mi hija Ligeia y mi nieta Stephanie, que cuando las veo siento que están jugando muñecas otra vez. La chochera es general, yo que debería ser el más objetivo no puedo ocultar sus dotes y debo confesar que me sobrepasa su simpatía. Actriz también tiene pinta de ser cuando sea grande, me moría de la risa cuando imitaba mi acceso de estornudos todas las mañanas.

De esta manera toda esta alabanza a mi nieta adorada, y no hablo de mi adoración por la otra porque ya tiene 27, y no entra en este target jajaja… pero decía que esto es casi un pronóstico de ver como mi niña preciosa perfila ser una muchacha de televisión, modelo, bailarina, actriz y conductora de TV como este abuelito al que llama Tito. Pero para no salirme del tema, presiento que más temprano que tarde le escribiré su bolero, que pediré a mi otro pana pianista Gerardo Lugo, en una tanda de composiciones que estamos armando. ¡La chochera, por hoy, no da para más! Jajaja.

ÉPALE 422

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