El chanceo

Tener actitudes que no son lo suficientemente claras u omitir declaraciones de rechazo son sinónimo de conflicto y pueden llegar a faltas de respeto, violencia y acoso

Por María Alejandra Martín • @maylaroja • Ilustración Astrid Arnaude • @loloentinta

Me puse a pensar en el coqueteo o flirteo. El chanceo, en su categoría coloquial y moderna, es la acción de llamar la atención o motivar interacción con quien nos sentimos atraídos, una manifestación humana que ha ido cambiando con el paso de la historia y que se modifica a sí mismo con el entrar en años de cada ser. La coquetería o caballerosidad –diría cualquier abuela en nombre de la tradición-, es una primera intención de interacción social, trae consigo diversión y puede desembocar en la búsqueda de una pareja o relación más profunda. Aumenta la adrenalina, tienes la sensación de enrojecimiento de los cachetes, la dopamina y la oxitocina hacen que te suden las manos y por allí un sin fin de síntomas.

El coqueteo está presente en las especies vivas y en casi toda su diversidad; bien son ya conocidos los rituales de pajaritos como el majestuoso despliegue de la cola de un pavo real macho al acercarse a una hembra; especies acuáticas como los delfines trabajan en equipo con una danza sincronizada con el fin de enamorar lo que podría compararse con cualquier demostración humana de hombres jugando un deporte; hay quien seduce con olores, algunos insectos con canastas de alimentos, y las conocidas luchas del clan de monos que como gladiadores demuestran sus habilidades en pro del emparejamiento.

Pero partimos del hecho de que como seres humanos estamos dotados de decisión y un nivel diferente de conciencia en nuestras formas de establecer vínculos. Además de los regalos, la coquetería, los despliegues de testosterona y la unicidad de tu personalidad, estamos dotados del habla, construimos a lo largo de nuestra vida un discurso de quienes somos y lo que nos gusta. Tenemos un lenguaje corporal, y una vida humana como la conocemos. El coqueteo en sociedad es algo de lo que se habla menos y se practica más. Y al hablarlo se ve rosa pero es bueno advertir que no siempre cuando alguien te coquetea hay corresponsabilidad y hacer valer la verdad absoluta de que el hecho de que coquetees no te hace Brad Pitt o Angelina Jolie y mucho menos correspondido o correspondida.

Eso si ta’ lindo

Aunados a los estereotipos de género por años, hemos desarrollado una manera de coquetear en sociedad. Cualquier revista juvenil moderna te diría que si alguien se ríe contigo, tiene las pupilas dilatadas, establece proximidad física, te pide salir varias veces o incluso, al hablar te toca el brazo es alguien que te manda “las señales” y aunque éstas son características asociadas a alguien que se está comunicando como si tuviese interés por ti, no existe una fórmula y la diversidad nos dota de una forma única de comunicarnos por lo que lo ideal es que este coquetear sea lo más claro posible. Sonará pacato pero en la actualidad y al calor de la necesaria visibilidad, el coqueteo de algunas y algunos a veces es como impuesto a quien no quiere coquetear, y es que, ¿quién no ha visto hombres y mujeres que transmiten esa sensación de coquetear con todo el mundo y son llamados “palos de agua”?, hay una línea delgada digámosle consentimiento, entre quien coquetea y quien se deja o pide que le bajen dos.

El coqueteo en cada etapa de la vida

Creo que el primer coqueteo es en el colegio cuando el envío de papelitos o carticas con dibujitos de amor define un poco nuestra vida amorosa y la perspectiva que tenemos de ella. En ese momento quizás experimentamos por primera vez el rechazo. Coqueteo y rechazo tienen una relación y en esto lo que debería aflorar es el respeto a la opinión del otro. Dejemos de decirle a los niños y niñas en esta etapa “si te jala el pelo o si te molesta, es porque gusta de ti”, la gestión de estos casos determina la forma en la que en el futuro afrontamos la vida, no existe razón para que una persona no te respete por manifestar que no tienes interés en él o ella.

En el liceo y su fiesta de hormonas ya comenzamos a emparejarnos, a guardar los realitos para brindarle a esa persona especial que nos despierta afinidad: el primer noviazgo, las largas horas de conversaciones telefónicas, la comunicación por chat, etcétera. En las redes sociales es el momento en el que adolescente muestra a la sociedad sus gustos, ser visto o vistas en su camino hacia la adultez y también de socializar. Seguir reforzando los valores del respeto y la conciencia sobre la autonomía de los cuerpos es importante también en este momento, previniendo las violencias en el noviazgo.

La adultez es la cumbre de la experimentación para algunos, o el momento en quien ya tiene (dice uno) más conciencia de sí mismo, la corporalidad de quien madura, estás un poco más experimentadito en cosas del amor y habrá quien se sienta enguayabado y pasando por una etapa asexual, nuestra sexualidad y el coqueteo se van modificando con el paso de los años así como nuestra manera de pensar y sexualidad. Es también etapa para quien lo decide tener familia, formalizar el coqueteo del noviazgo con el matrimonio, salir solo casualmente o bien coquetear solo por Tinder y tener tres gatos. Es un tema como se puede apreciar del que hay muchas ideas que decir, la influencia del Internet es fundamental para hablar de esto en el presente, desde quien se toma una foto con filtro intentando lucir bello pa’ la foto, hasta el sticker con el que asocias a esa persona, compartir memes y cualquier babosada del Internet, nos dota de otro universo muy amplio de interacción, en donde existen hasta aplicaciones específicas para el chanceo.

Cuando el coqueteo se vuelve acoso

Cuando te manda un texto, te roza el brazo o te invita a salir una persona que te gusta puede sentirse muy bien, pero cuando no es el caso por lo general experimentamos una sensación de desagrado y si tenías interés amistoso por la persona, puede ser desalentador. En la delgada línea del rechazo, el coqueteo se vuelve acoso en la medida de que la persona que es rechazada lidia con dicho límite. Tener actitudes que no son lo suficientemente claras u omitir las declaraciones de rechazo son sinónimo de conflicto y pueden llegar a faltas de respeto, violencia y acoso.

ÉPALE CCS N°475