El corredor de Facebook (…o sea, meta)

Por Clodovaldo Hernández@clodoher / Ilustración Yulia Pino @arte_moon88

Ya hemos hablado de los corredores y trotadores que centran su vida deportiva en Instagram y en WhatsApp. Ahora le toca el turno a los de Facebook, o mejor dicho a los de Meta porque ya sabemos que Zuckerberg y sus genios decidieron disfrazarse con otro nombre.

Los corredores de este subgrupo han incorporado la red social a su rutina de entrenamiento. O tal vez sea más exacto decir que han envuelto su rutina en la mentada red.

Un típico atleta facebookcero empieza su rutina diciéndole a todo el mundo que se está preparando para salir a correr. No deja detalle por fuera: “Estoy poniéndome el short” o, más íntimo aún: “Estoy evacuando para que no me den ganas mientras hago intervalos”.

Luego ha de narrar todo lo que le pasa en la faena propiamente dicha, incorporando los chismes de los que se entere a lo largo de la ruta. “En Los Caobos estaba Juliana, corriendo con un tipo que no es el novio que yo le conozco”… cosas así, quiero decir.

Una tendencia (valga la palabra alegórica a las redes) que comparten los corredores de Facebook con los de Instagram, WhatsApp y demás es la de exagerar sus performances para lucirse un poco ante sus congéneres y, especialmente, ante quienes no los conocen. Si trotaron media hora a paso de morrocoy herido, dicen que corrieron 45 minutos reventando los cronómetros. Bueno, si tú eres uno de esos, no te sientas mal: en las redes todo el mundo (no solo los corredores) hace lo mismo.

Por supuesto que al margen de ser un lugar apropiado para las informaciones irrelevantes (¿a mí qué me importa si fuiste al baño, pana?), para las murmuraciones y para los engaños y autoengaños, Facebook ha servido de mucho en este ámbito porque ha permitido formar grupos de entrenamiento y ha propiciado reencuentros con antiguos compañeros de trote, separados por la distancia y las rutinas. También ha permitido que se conecten en su pasión personas que antes no trotaban y que en algún momento de sus vidas comenzaron a hacerlo. Nada más por eso se le puede perdonar lo anterior.

ÉPALE 347