El corredor tiktoker

Por Clodovaldo Hernández@clodoher / Ilustración Yulia Pino@arte_moon88

No tengo cuenta en TikTok (supongo que por razones de almanaque), pero sé que son muchos los usuarios que se dedican a mostrar aspectos relacionados con el trote y lo hacen con las peculiaridades que caracterizan a esta red social: videos breves, irreverencia, una pasión descontrolada por recibir comentarios positivos y disposición a hacer cualquier cosa para que te sigan.

Me dirás que eso mismo pasa con Facebook (alias Meta), Twitter e Instagram. Es cierto, pero con TikTok hay algo especial, un no sé qué. Hay quien dice que los tiktokers están siempre acelerados, sobrerrevolucionados, como si “se hubieran metido algo”. En fin, vuelvo con lo mismo, tal vez sean cosas de la edad.

El atleta tiktoker, entonces, sale a trotar, pero el verdadero objetivo es grabar el videíto que lo hará célebre y si para eso tiene que correr parado de manos o en un pie por la defensa de una autopista, ¿quién dijo miedo?

Algunos corredores tiktokers usan sus encantos físicos para lograr el objetivo. Chicas con vestimentas atrevidas o muchachos sin camisa, mostrando músculos que parecen más de gimnasio que de trotadores tienen probabilidades de éxito. Otros, en cambio, apelan al humor, mostrando en sus piezas audiovisuales los típicos chascos que puede sufrir un corredor, como pisar en lodo fresco y caer de largo a largo o que se te haga pedazos un zapato cuando estás a 16 kilómetros de tu casa. También hay los que se burlan de sí mismos, postulándose como antidivos: en vez de un cuerpo de topmodel, una facha de bollito mal amarrado. En lugar de una categórica demostración de excelencia física en la recta final, estas personas se filman moviendo trabajosamente sus pocos atléticos organismos, resoplando y con cara agónica.

De todas esas diversas formas, algunos de esos corredores tiktokers han triunfado en este complicado mundillo, poblado más que nada por chamos y chamas y gente que se cree tal. La clave, dicen: todo rápido, sin problemas, nada que haga pensar mucho. ¿Qué te parece?

ÉPALE 439

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