El corredor Tinder

Por Clodovaldo Hernández@clodoher / Ilustración Yulia Pino@arte_moon88

Mucha gente empieza a correr con el propósito abierto u oculto de tener sexo. Eso es tan viejo como esta actividad atlética y como todos los otros deportes, dicho sea de paso. Pero, tal como ha pasado con las redes sociales que hemos revisado en las entregas anteriores, el avance tecnológico ha creado nuevas formas de hacer lo mismo, pero que parezca algo innovador.

Muchos de los corredores tuiteros, facebuceros, instagramer y de WhatsApp utilizan esas redes para tratar de conseguir un amor, ya sea en serio o un furtivo. Por eso es que sus cuentas parecen vitrinas en las que se exhiben ellos mismos y ellas mismas, a ver si alguien muerde.

Pero hay algunos y algunas que no consideran suficientes esas vitrinas genéricas y se han buscado una más específica para las lides de aparearse (dicho con cierta crudeza), así que se han ido a Tinder, que es una aplicación a la medida para cuadrar una cita entre personas que, supuestamente (en ese terreno cualquier cosa puede ser falsa) tienen intereses similares.

Entonces, los trotadores y las trotadoras de estilo Tinder se mercadean allí como lo que son (o pretenden ser), gente que hace ejercicio al aire libre, y así tienen oportunidad de hallar un alma gemela y un cuerpo ídem.

Los corredores Tinder tienen así dos pasatiempos: trotar y ponerse a ver la oferta y la demanda de parejas. No se sabe cuál hobby es más adictivo, pero según me cuentan los que lo hacen, el segundo puede ganar por mucha ventaja.

Los corredores y las corredoras Tinder emplean sus peculiaridades como tales para tratar de enlazar alguna buena presa. Mientras otros usuarios dicen que les gusta bailar salsa baúl o echarse tragos hasta caer de largo a largo, ellas y ellos se promocionan de otra manera, diciendo que corren equis número de kilómetros, que les encanta hacer sus “largos” en el Cortafuego del Waraira Repano, o que se lanzan intervalos de 8 x 1000. Demás está decir que muchas de esas hazañas son embuste, pero funcionan como una tentación encubierta de atletismo sexual. Si tú andas en eso, mosca con los y las farsantes.

ÉPALE 440