El corredor tuitero

Por Clodovaldo Hernández@clodoher / Ilustración Yulia Pino@arte_moon88

El corredor tuitero es distinto al que se desenvuelve en Instagram, WhatsApp o Facebook (que ahora se llama Meta, pa’ despistar). Es diferente porque, tal como pasa en general, la gente entra a Twitter más que nada para polemizar, para llevar la contraria, para pelear. Entonces, inevitablemente, los trinos de los trotadores tienen también ese tonito de desafío, de quítame esta paja del hombro, si es que te atreves, tan típica de la red social del pájaro azul.

Así pues, muchos de los corredores y trotadores que suelen encontrarse en Twitter son gente que se apoya en su condición para buscar camorra.

Como es natural, la mayoría de las veces no lo hacen tomando como tema la actividad deportiva, sino los típicos asuntos controversiales de Twitter: la política, la pandemia, la farándula o recurrentes motivos de riñas específicas, como si las caraotas negras se deben comer o no con azúcar.

Claro que hay algunos corredores tuiteros que sí intentan restringirse a los temas de su campo específico, pero vinculándolos a las grandes tendencias, para no pasar sin pena ni gloria. Por ejemplo, un mensaje provocador puede ser: “¿El día de las elecciones, vas a votar o vas a correr tu distancia larga?”. O bien algo como hacerse eco de supuestos estudios en torno a los efectos perversos de las vacunas contra la covid-19 en la capacidad cardiopulmonar de los atletas.  Con ese tipo de petardos, seguro que alguien sale a refutar y entonces se arma el zafarrancho, que es la esencia de Twitter.

No todos son así. Hay gente que usa su cuenta Twitter exclusivamente para el tema del trote o bien tienen una cuenta alterna para ello, aparte de la principal. En esos casos, los asuntos a discutir son más acotados: que si los zapatos de Kipchoge casi corren solos y deberían prohibirle utilizarlos; o que si alguna vez en Venezuela tendremos a un corredor o una corredora de 42K que se parezca a lo que es hoy Yulimar Rojas en salto triple. No son temas tan calientes como los típicos de Twitter, pero siempre hay alguien que se engancha.

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