El fabulador

Por María Eugenia Acero Colomine • @mariacolomine/ Ilustración Erasmo Sánchez

Hay quienes dicen que la historia la escriben los vencedores. Otros, aseguran que la historia es un engaño. En algunos episodios del pasado hubo personajes que se encargaron de hacer de la historia lo que a ellos les dio su regalada gana, creando escenarios de tal realismo que se apropiaron de los hechos reales. Uno de esos personajes de prolífica imaginación fue el poeta y periodista Rafael Bolívar Coronado.

Más de 600 Voces

Bolívar Coronado fue un tipo realmente creativo. Se dice que fue autor de un sinnúmero de obras usando más heterónimos que Fernando Pessoa. Tal vez fue el mejor escritor del mundo, porque fue capaz de escribir como los mejores, desde Sor Juana Inés de la Cruz, hasta Víctor Hugo, pasando por Rubén Darío y demás antologías, cualquier estilo y contenido, le fue dado inventar la ficción o la crónica fundamento histórico de mucha elucubración posterior: todavía se puede comprar por Amazon el libro que cuenta el descubrimiento de La Florida, por el Maestre Juan de Ocampo, jesuita español que nunca existió… esos manuscritos de hace más de 500 años que aún se pueden leer con fe académica, no son más que un invento de Rafael Bolívar Coronado.

La imaginación de Rafael Bolívar Coronado era tan eficaz que recreaba casi con exactitud la realidad. Tal grandilocuencia se expresa en la cantidad de seudónimos que usó, entre los que se encontraban: Andrés Eloy Blanco, Andrés Bello, Juan Antonio Pérez Bonalde, Juan Vicente Gómez, Pío Gil, José Antonio Calcaño y Arturo Uslar Pietri. “La originalidad es el mejor de los plagios”, dice el poeta Carlos Angulo.

Además de haber creado más de 600 heterónimos, Bolívar Coronado fue prolífico en inventar personajes y eventos históricos que nunca existieron. Por ejemplo, la supuesta esposa de Guaicaipuro, Urquía, en realidad fue obra de la gran creatividad del poeta.

Alma Llanera

En este país hay más de un entusiasta que desea que convirtieran el Alma Llanera en el segundo himno oficial de nuestro país. Es importante que sepamos que el autor de esta célebre zarzuela en realidad se sentía muy avergonzado de su obra: “De todos mis adefesios es la letra del Alma Llanera del que más me arrepiento”.

El Fugitivo

En 1919 finalmente fueron descubiertas las mentiras de Coronado, quien siguió inventando historias, ahora como corresponsal de guerra (y sin haber viajado). Con tan mala fama, Bolívar Coronado no volvió a Venezuela. Murió en la ruina el 31 de enero de 1924.

Épale 484

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