El Niño Jesús

Por María Alejandra Martín@maylaroja / Ilustración Erasmo Sánchez

El niño Jesús se celebra con la intención (sin dar muchas vueltas), del hito histórico del catolicismo que es el nacimiento de Jesús de Nazareth, sin embargo en Venezuela diciembre es toda una preparación en torno al 24, creo yo más importante que el propio 31, y la simbología que nuestra venezolanidad aporta llámese pesebre, hallaca, estrenos, regalos y pan de jamón, gira en torno al compartir familiar y al advenimiento del niño Jesús, momento en que los padres y la sociedad recrean una ilusión mitológica de que un bebé pequeñito que levita, le reparte los regalos a cada niña y niño y esto se cree tanto como que Mickey existe y persiste en la mente de todos los venezolanos cuando somos venezolanitoxs como, hasta los seis o siete años de edad.

Es toda una festividad que se inicia los primeros días de diciembre cuando las mamás montan la navidad, fecha de gala en donde hasta la poceta va adornada con un traje, los más pequeños haciendo la famosa carta que imagino que ahora más de un chamito la enviara a los padres por el WhatsApp y el ritual gastronómico de las hallacas, que la mejor es la de mi mamá. Y es que el niño Dios está presente en cada hogar venezolano como una mutación propia de un catolicismo criollo, y el regalarle a los niños en suelo moderno y petrolero también genera grandes anécdotas en donde se evidencia la desigualdad entre los hogares, la comparación del regalo obtenido, el juguete de moda, y expresar “el niño Jesús es más bueno con otros niños”, su regalo es mejor y allí de niños comenzamos a notar como inconsistencias en la teoría del niño Jesús como ente repartidor de regalos y superando esta reflexión triste y necesaria. La navidad venezolana y sus simbolismos invitan también a momentos de encuentro entre familiares y de celebración, descanso y compartir.

Es gracioso imaginarse un bebecito repartiendo un montón de juguetes pero en mi mente infantil eso tenía sentido. Creo que uno de niño le da al bebé Dios una corporalidad de bebecito con personalidad de hombre grande. Por último el trauma, “el niño Jesús es tu papá” y cada una y uno pasa su primer despecho agridulce, que luego usa a conveniencia por algunos años más manteniendo el secreto para seguir con el ritual de los regalos. Un día del año en el que los padres hacen todo por resolver la sonrisa de su niño o niña y es  bien divertido despertar el 25 y ver un montón de muchachitos jugando y desayunar lo que sobró de la cena.

ÉPALE 441