El pelo malo no existe

Afro Caracas es un centro estético empeñado en imponer la belleza lógica de nuestro mestizaje. No se calan estigmas raciales y dignifican los rizos como un hecho natural

Por Marlon Zambrano@marlonzambrano / Fotografía Alexis Deniz@denizfotografia

El mito extendido es que el cabello rizado es de hierro. Se cree, por una mitología impuesta a través de históricas operaciones de dominación racial, que el cabello rulo es ordinario, rebelde y malo. De niña, Teresa Ovalles, editora del semanario Ciudad Caracas, se acostaba en las noches rogando el milagro de que al día siguiente amaneciera liso. Eso nunca pasó. Cuando no se peina demasiado se le esparce y solaza como ramas de semeruco.

Gabriela Delgado no conoció su verdadero cabello como hasta los 23 años. En casa, una familia negra típicamente caraqueña, le alisaron el pelo desde siempre disimulando algo que parecía obligatorio ocultar: su origen afro. No porque necesariamente se estuviera reeditando en su hogar la discriminación por su origen étnico, sino porque a fin de cuentas el pelo liso (o alisado) es signo de distinción y elegancia, te abre puertas, te facilita el acceso al trabajo y demuestra, de lejos, que mejoraste la raza o que no eres totalmente negra. Todas, pequeñas cuotas del racismo vivito y coleando que deambula por la ciudad.

“El blanco suele ser el símbolo de lo bello, lo rico, lo puro y lo sofisticado, mientras que el negro suele ser símbolo de lo feo, lo pobre, lo impuro, lo no sofisticado. Los términos descriptos para ilustrar detalles de cada fenotipo también indican este orden jerárquico. Por ejemplo, para referirse a la forma de pelo se utilizan términos ‘liso’ contra ‘malo’ (sinónimo de ensortijado), y en referencia a la nariz, se habla de ‘perfilada’ contra ‘achatada’. En todo caso se observan connotaciones peyorativas cuando se indican características de origen africano, las cuales también están interiorizadas por las propias personas de ascendencia africana, resultando en el fenómeno conocido como endoracismo” escribe el investigador Jun Ishibashi sobre el racismo a la venezolana.

Aquí los hombres saben sus servicios.

Pelo chicha

En Afro Caracas (@afroccsve) no pasan plancha ni secan pelo. ¡Sacrilegio! Por principio ético y estético no ocultan la onda expansiva de belleza tropical que implica el cabello negro o mestizo, ese que se propaga con su tersura ensortijada desde las cabezas de la afrovenezolanidad.

Lo primero en que se enfocan es en las asesorías: “le decimos a la gente cómo cuidar su cabello, porque el liso no lleva el mismo cuidado que el afro. Nuestro cabello se deshidrata y se parte más, es más débil aunque algunos piensen que es más duro y más difícil de tratar, y hay muchos productos que tienen químicos que le hacen daño. Las líneas de productos que están saliendo ahora para cabello rizado son limpias, veganas, más saludables para que los rizos se puedan ver bonitos y el cabello pueda estar hidratado, brillante, suave” enumera Gabriela.

En Afro Caracas (@afroccsve) no pasan plancha ni secan pelo no ¡Sacrilegio!

_

Verónica lo sabe y lo vive con pasión. Con su barriguita de embarazada de cinco meses se dejó arrastrar por los instintos, tomó un autobús desde Los Valles del Tuy y se internó en un local del edificio Cabudare, cerca de la esquina de Peligro en La Candelaria, donde funciona la peluquería y tienda a la que se accede bajo estricta cita previa debido a la demanda y a la laboriosidad de artesanos de sus trabajador@s: Gabriela Delgado, su directora, los estilistas de rizos Ludizay Gardona (@rizosyafrovzla) y Alexis Fernández (@alexfbarbershop), y la trenzadora Yadzil Lagos, dedicados a la bonita faena de dignificar el pelo rizo con tarifas que van desde los 5$ en adelante.

Atienden bajo estricta cita porque el espacio es pequeño y la demanda es alta

La transición

Todo empezó cuando Gabriela Delgado se topó con la extraña circunstancia de que en toda Caracas nadie sabía indicarle con claridad qué hacer con las dos texturas de su cabello, hasta que decidió pasarse la máquina al ras y dejarlo renacer desde su fuerza natural. Hoy lo exhibe con histrionismo de esteta a dos tonos: morado y negro azabache, mientras va trenzando las extensiones de Verónica (un trabajo de más de ocho horas) quien anunció en casa su decisión de volver al afro que heredó de su padre, lo que casi le cuesta un patatús a su mamá, una catira de ojos verdes y pelo liso.

Toda@s hablan de la “transición” como de ese momento clave en que por fin dejas las drogas. Es el lapso –con síndrome de abstinencia y todo- en que decides dejar atrás los artificios del pelo alisado, para revelarte tal cual eres, con tu cabello natural. Como lo decidió Andrea de 22 años, quien se llegó desde Guarenas a dejarse someter por un cruzado embellecedor de trenzas africanas que le emocionaban burda mientras se miraba al espejo y su madre (blanquita de ojos rallados) hacía un silencio sepulcral.

Toda@s hablan de la “transición” como de ese momento clave en que por fin dejas las drogas.

_

“Un año después de iniciar mi transición fui a un evento del Movimiento Afro Venezuela en La Guaira. Ahí conocí a muchas personas, entre ellas Ludizay Gardona, que estaba en el mismo proceso de reencuentro con su cabello. Ella estaba buscando cursos, viendo cómo tratar su pelo, recibiendo clases on line afuera con estilistas que trataban cabello rizado, y decidimos hacer esta alianza juntas. Incluso, la marca como tal ya va para cuatro años y veníamos trabajando desde casa, entregando productos, colocando trenzas a domicilio y sobre todo haciendo asesorías para el tratamiento del cabello” explica Gabriela.

El 7 de noviembre cumplen un año en su local. No se trata solo de una peluquería o de una tienda de venta de productos orientados a cabellos rizados. Es más bien un centro de asesoría y casi una escuela para enseñar lo que debería ser norma en una ciudad mestiza como Caracas: cómo tratar cualquier tipo de cabello sin renegar de su origen, pues también atienden a rubias despampanantes de cabellos de agua, con quienes pasan apuros cuando llegan desesperadas a practicarse un trenzado, pues mientras más fina la hebra, más afanoso el trabajo.

Clientas y clientes quedan satisfechas con el trato a sus cabellos afro

El reencuentro

El concepto ha tenido una receptividad contundente, tanto en su dimensión virtual (las redes sociales) como en el espacio real, tangible, a través del boca a boca y la fidelidad sustentada en el asombro. “A nosotros nos caracteriza que hemos sido orgánicos siempre, en el sentido de que nuestra publicidad no ha sido paga. Ha sido de voz, el tú a tú, y todas las personas que nos siguen y nos recomiendan y vienen aquí es porque nos conocieron en algún momento, cuando íbamos a domicilio, y todavía siguen nuestro trabajo. Sobre todo gente que está empezando su transición” declara.

Pasan el día entre trenzas, rizos, colores y extensiones pasan el día

No ha sido solo por la calidad de sus servicios sino también por la dimensión política de su cruzada. Desde mujeres sublimadas por la belleza hasta las directamente politizadas, pero también tipos dispuestos a dejar atrás la misoginia y el endoracismo, así como gente que parece sin color definido, se pasean de lunes a sábado por sus instalaciones para dejarse someter por las directrices de una belleza que extrañamente en el país resulta transgresora. Dejarse “los chicharrones” no es cualquier decir.

Todo pelo natural es bueno, al menos necesario como lo expresa Gabriela: “El tema de la afrodescendencia es mucho más que cabellos. Es nuestro color de piel, las diferencias que nos colocan al ser morenos, afrodescendientes, de piel oscura, con cabello afro, frente a alguien con cabello liso o catire. No va a ser tratada igual una persona con afro que entra con el mismo short y la misma camiseta con la que entra el catire de ojos claros. El venezolano es una mezcla. Aquí no hay más gente blanca que negra. Deberíamos ser tratados todos igual”.

Afro Caracas enfatiza cortes para cabellos afro. Mientras el cabello liso se corta mojado, al rizado si lo sometes al mismo trato le bajas la onda y cuando sube de nuevo queda disparejo. También se dedican a las hidrataciones veganas, limpias, con productos naturales, para personas que vienen con el cabello muy maltratado y descuidado. Su otra especialidad son los trenzados, que son peinados protectores y que pertenecen a la familia de la afrodescendencia desde hace muchos años. Entre otras, trenzas pegadas, de boxeadora, de lluvia como la que le practicaban a Verónica y de la cual saldrían, al menos, 80 o 90 crinejas o más. “Además de ser algo muy bonito, distinto, te hace llegar a tus raíces” remata Gabriela.

Un lugar donde reivindican las raíces meztizas está de aniversario el de noviembre

ÉPALE 434