El petareño que asustó a los gringos

Lino de Clemente es uno de los personajes más notables de los albores de la Independencia, aunque tal vez su nombre no resuene tanto como otros de su jerarquía

Por José Roberto Duque • Equipo De Investigación / Ilustración Erasmo Sánchez

Lino de Clemente nació el 23 de septiembre de 1767 en una hacienda que todo el mundo anda nombrando en estos días, a propósito del aniversario de Petare: Güere Güere, ubicada en lo que hoy se conoce como urbanización La California. Por docenas se cuentan los petareños ilustres de los que se dice con orgullo que nacieron en esa hacienda o que pasaron por allí (incluido Simón Bolívar), pero Lino de Clemente pudo darse el lujo de cerrarles el pico a todos porque él no era un visitante más: esa pedazo de hacienda era del abuelo y la familia de él por varias generaciones, así que bórralo.

Fue llevado muy joven a España, a estudiar la carrera militar. Allá mismo, en la cuna de la Armada más mortífera de su tiempo, sirvió desde los 19 años de edad, al lado del Comandante General de la Marina, y participó en acciones de guerra contra Inglaterra.

Se retiró a los 33 años de edad en el año 1800, con el grado de teniente de fragata. Poco después se vino a Venezuela, y aquí fue donde conoció el verdadero guaguancó, peleando del lado que le tocaba pelear.

En el bando correcto

Bien temprano en la fase independentista de Venezuela (1810), Francisco de Miranda lo nombró Comandante General de los Cuerpos de Artillería y Marina, y luego la Junta Suprema de Caracas lo designa Secretario de Guerra y Marina. Ese cargo equivale al de Ministro de la Defensa, así que ese Don fue el primer ministro de esa cartera en nuestro país. Bolívar lo ratifica en el cargo en 1813 (Segunda República). Su firma aparece entre la de quienes firmaron el Acta de Independencia (5 de julio de 1811 o un poco después).

En 1817 participó en un acontecimiento del que, inexplicablemente, se habla poco en nuestro país: junto con las tropas de Gregor McGregor gana una batalla decisiva en la Isla de Amelia, tomando el Fuerte San Carlos y expulsando de allí a los españoles. Esta isla pertenece hoy al estado de Florida (Estados Unidos).

Bolívar designa a Clemente Encargado de Negocios en Filadelfia, EEUU, y luego en 1818 Ministro Plenipotenciario de la República de Venezuela ante el Gobierno ese país. A finales de 1817 ocurre un extraño episodio en el que Lino de Clemente queda destituido, pero después El Libertador le envía una carta explicativa y casi en tono de disculpa (30 de diciembre de 1817):

“(…) ratifico a V.S. los poderes que le conferí el 5 de enero de este año en Barcelona y le faculto expresamente para que pueda comprometer los fondos de la República de Venezuela por armas, municiones de  guerra y vestuarios, celebrando contratas sobre estos objetos con los negociantes que quieran conducirlas, estipulando los precios, plazos, y especies en que deben pagarse”.

Después participó en varias acciones de guerra en la Marina frente a las costas de Colombia, incluido el sitio de Cartagena, en 1821 (hace 200 años), fue nombrado Comandante en Jefe del Zulia, y cuando todo hacía pensar que nunca iba a hacer nada importante fuera de un barco lo mandaron a pelear en Carache, en el umbral de los páramos trujillanos, y ahí derrotó a Tomás Morales y a Sebastián de La Calzada.

Retirado en 1830 como General de Brigada y un puñado de condecoraciones y reconocimientos, murió en 1834 recubierto de la respectiva aura legendaria. Sus restos reposan en el Panteón Nacional, por supuesto.

ÉPALE PETARE (403)