El sexo es una mente

                                                    Por José Luis Tapia • joseltapia@gmail.com                                                       Ilustración Yulia Pino@arte_moon88

Es cada vez más frecuente conocer opiniones sobre la importancia de los pensamientos para disfrutar de nuestra vida sexual. Incluso algunos especialistas señalan que los pensamientos serían los responsables de un ¡95% del deseo sexual! Si los pensamientos orientan y le dan forma a nuestras experiencias diariamente, es clave reconocer cómo afecta, no solo lo que ocurre en el cuerpo, sino lo que sucede también en nuestra mente a la hora de disfrutar del sexo.

Los pensamientos y el sexo

El disfrute de nuestra sexualidad, a pesar de ser un impulso que nos acompaña desde que nacemos, está condicionado por lo que vemos o aprendemos en nuestra casa, lo que nos dicen algunos familiares, la cultura que nos rodea, la religión que practicamos -o no-, los medios de comunicación, y hasta nuestro círculo de amigos o personas cercanas. En lo que se refiere a sexualidad, nuestro cerebro guarda una gran cantidad de información y conocimientos, muy bien, pero guarda además un gran número de creencias erróneas, y muchas emociones relacionadas a amores, noviazgos o experiencias pasadas.

Si efectivamente los especialistas nos dicen que los pensamientos, lo que ocurre dentro de nuestra cabeza, son esenciales para disfrutar nuestra vida sexual, pues sería sencillo concluir que debemos mantener “pensamientos positivos”, esperando que éstos mejoren las relaciones sexuales. Sin embargo, nociones, ideas, prejuicios, creencias, terminan volviéndose “negativos” y nos producen bloqueos físicos y mentales que nos impiden gozar del tan ansiado “delicioso”.

Estos pensamientos negativos pueden ser diferentes, y estar relacionados con la imagen que tenemos de nuestro cuerpo, o con las habilidades o el desempeño que demostramos en el sexo. También nos puede afectar la rutina, o el hecho de anticiparnos mucho al resultado final, provocando que nuestra mente se pierda, se desconecte.

En este sentido, si bien algunos pensamientos pueden tener efectos muy placenteros, también pueden crear situaciones nocivas en la mente, que nos sacan de concentración y de ese espacio íntimo, generando molestias, malestar o incomodidades.  Aconsejan, por ejemplo, que no hay que obsesionarse con el orgasmo en principio, sino enfocarse en todo el proceso de dar y experimentar placer, “escaneando” con nuestros sentidos a nuestra pareja, y percibiendo cada reacción, pero esta relación entre cuerpo y mente está lejos de agotarse allí.

Algo de filosofía

Para el filósofo norteamericano John Searle, en los estudios sobre la mente se da un error muy común, que consiste en tratar la mente y el cuerpo como algo separado, asumiendo que si algo es mental no es físico, y si algo que es físico, no puede ser mental. Para este autor, la conciencia por ejemplo, es una manifestación de la biología del cerebro, así como la digestión es una manifestación del sistema digestivo.

Por otra parte, el filósofo francés Michel Foucault llegó a señalar que los principios morales de esta sociedad han consistido en renunciar a sí mismo como una forma de salvación, y no en el deber de cuidarse a uno mismo. Este cuidado propio debe recurrir a ciertas “tecnologías del yo”, suerte de operaciones mentales que nos permiten intervenir sobre nuestro cuerpo y nuestra “alma”, y cómo no, también sobre nuestros pensamientos o conducta, para así lograr una transformación y alcanzar un “estado de felicidad, pureza, sabiduría o inmortalidad”.

Pero ¿cómo podemos cuidarnos a nosotros mismos, para que nuestra mente y pensamientos se comuniquen bien con el cuerpo, y nos permitan disfrutar plenamente de los encuentros sexuales?

Mente y cuerpo

Se llevó a cabo un experimento con un grupo de mujeres, sin ningún problema físico, pero que acudieron al médico porque eran incapaces de sentir excitación sexual. En este experimento las personas con edades comprendidas entre los 24 y 55 años, y que se quejaban de falta de deseo sexual, siguieron varias sesiones de meditación durante 90 minutos y a las semanas se les hizo pruebas y preguntas sobre su excitación, mostrando en la mayoría de los casos mejoras en la lubricación y en la forma como estaban percibiendo el deseo sexual.

Asimismo, en el 2010 la revista The Journal of Sexual Medicine publicó los resultados de unos estudios realizados en la India, con un grupo de sesenta y cinco hombres y cuarenta mujeres, practicantes de yoga, que registraron un incremento del deseo sexual, mejoras en la erección y eyaculación, aumentando su confianza, mientras que las mujeres mejoraban en “todos los dominios” incluyendo el deseo, la lubricación, y el orgasmo, gracias a la combinación de ejercicio físico y meditación que se da en el yoga.

Muchas publicaciones mencionan igualmente experiencias como el mindfulsex, que consiste en prestar atención a los detalles del momento cuando tenemos sexo, en concentrarse en el tiempo presente, en el lugar y la persona, en el aquí y el ahora, y sacar todas aquellas imágenes o recuerdos que no forman parte de la situación que se está viviendo, para así centrarse en las sensaciones propias y en la de nuestra pareja.

Existen diversas opciones para reconectar mente y cuerpo, y a las que podemos recurrir para ganar en salud y bienestar sexual. Lo importante es reconocer que la forma como cultivamos nuestros pensamientos incide notablemente en la manera de disfrutar todos los placeres que nos ofrece la vida.

ÉPALE 438

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