El ska caraqueño, décadas de mensajes por la inclusión

Por María Alejandra Martín@may_maldad / Ilustración Chuy Chacín

Hablar de la historia del ska sin remontarnos a sus orígenes es restarle importancia a su valor. Este ritmo nacido en Jamaica surge a finales de la década del cincuenta como un ritmo caribeño diferente que mezclaba lo afro de su tierra con las influencias de su intercambio universal con el Rhythm & Blues, jazz y soul; las llamadas fiestas de soundsystem formaban parte de la cultura jamaiquina y esta era embestida por el llamado rude-boy (chico rudo) pintado a través de la historia como el gangster que todos imitaban y querían ser y que se refleja en las guerras de pandillas que en estas fiestas se registraban por el dominio del territorio.

Nuestra identidad cultural permitió que fuese muy sencilla la adopción del sonido. En Venezuela el origen del ska se atribuye a los covers de bandas que inspiradas por el ahora sonido mundial jamaiquino imitaban agrupaciones como The Clarendonians, The Wailers y hacían covers de los hits del ska jamaiquino. Es el caso de la versión “My boy lollipop” y “Buena suerte” versionada por la banda Las Cuatro Monedas, de quien fuera manager Hugo Blanco, a quien muchos le atestiguan la importación del género. Este es el origen de lo que llamaríamos la primera ola del ska impactando en Venezuela.

La propagación de este género musical en países europeos fue influenciada por la relación entre Inglaterra y Jamaica, ese contacto cultural mundializó a artistas como Bob Marley y enlazó dos continentes; las letras de sus canciones inicialmente evidenciaban la realidad del jamaiquino y eran voz de su lucha. En lo que se conoce como la segunda ola de este género, hubo un mensaje universalizante, el uso del TWO TONE (cuadros blancos y negros) como icono de vestimenta era un símbolo en contra del racismo. El intercambio musical de exportación de jamaiquinos a Inglaterra que ya tenía rato ocurriendo, fue la tendencia en los años setenta y a principios de los ochenta para cuando el ska ya llegaba a todas partes del mundo.

Al analizar la Caracas de los ochenta, algunos manejan la teoría de que la fanaticada del ska, rock y casi cualquier género musical, se dividía entre “La gente del este y el oeste”; los testimonios de la época le dan una gran importancia a las redes de intercambio promovidas por estaciones radiales autónomas e iniciativas de soundsystem para dar a conocer el ska, punk y rock en el país. Para algunos conocedores de estos géneros era de jóvenes privilegiados viajar al exterior para adquirir lo nuevo de las bandas en formato cassette; son muchos los testimonios de emprendimientos de copias de cassettes, elaboración de compilados de lo nuevo que se oía que se vendían en toques, en el boulevard de Sabana Grande, en Caricuao. La iniciativa de juntarse para tocar y expresarse se hacía imperante. El papel de las minitecas Aseo Urbano y Alto Voltaje de Horacio Blanco y José Luis Chacín, daba la oportunidad de conocer y promocionar géneros musicales alternativos que agilizaron el conocimiento en el país de canciones de éxito mundial, y sin querer alentaron los corazones de jóvenes que quisieron tomar un instrumento y comenzar a emitir sus mensajes.

Para 1979 el furor que causó en Inglaterra el recién nacido “Ska Revival” británico (o Ska Two Tone) hizo que ciertos músicos venezolanos (y latinoamericanos), en especial los vinculados a la movida punk y posteriormente a la movida new wave, prestaran especial atención al género, pero en esa oportunidad no fueron los medios de comunicación locales quienes difundían esa música, eran los jóvenes que tenían la posibilidad de viajar y traer discos de lo que estaba de moda, compartirlos en formato cassette o asistir a los eventos de las minitecas.

Es así como en los años ochenta surgen las primeras bandas de ska y los primeros referentes de canciones del género de lo cual podemos resaltar, las guitarras rítmicas y las letras en contra de la discriminación y de las injusticias de la época. Las ingenuas redes de intercambio musical crearon lazos de hermandad entre los jóvenes de esa Caracas.

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