El Trote y La Personalidad (I)

Por Clodovaldo Hernández • @clodoher / Ilustración Jade Macedo • @jadegeas

¿Son los corredores y trotadores diferentes a las personas “normales”? Es una pregunta que, ya de por sí, tiene su piquete, pues separa a los practicantes de este deporte de la normalidad. Pero, tú me entiendes. Y algunos investigadores se han esforzado por determinarlo, haciendo estudios comparativos entre personas sedentarias y activas.

Lo malo es que esos estudios nunca dan resultados concluyentes. Siempre queda todo en la esfera de la subjetividad. Algunas investigaciones dicen que sí, que los trotadores y corredores atienden mejor sus responsabilidades y tienen mayor estabilidad emocional.

Otros, igualmente realizados con base en encuestas y test psicológicos, indican lo contrario: que hay gente responsable e irresponsable, estable e inestable en los dos bandos.

Numerosos psicólogos deportivos se atreven, no obstante, a afirmar que una porción significativa de quienes se suman a la actividad del trote mejoran mucho su estado de ánimo, su autoestima y tienen una visión más positiva

de la vida. Esto se debe, en buena parte, a que cuando se comienza a avanzar en esta actividad, se obtienen logros que son indiscutiblemente personales en un área en la que muchas de las personas nunca habían tenido éxito alguno: el desempeño físico.

Algunos trotadores, relatando su propia experiencia, dicen que empezaron a sentirse mejor desde el primer día de actividad, a pesar de las molestias propias de esos comienzos porque recuperaron el gobierno de sus propios cuerpos y, por extensión, de sus mentes.

Otro efecto significativo es el que ayuda a las personas hiperactivas, con diversos grados de tendencia a la violencia, pues les permite una forma de catarsis, de drenaje controlado de energías sobrantes.

Un rasgo de personalidad que sale favorecido es el de la fortaleza mental, forjada en la resistencia a la fatiga y al dolor que se ven obligados a experimentar los corredores, especialmente los que participan en competencias.

 

En próximas entregas seguiremos hablando de este tema, pues hay mucha pista por recorrer.

Épale 486